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Ahuyentan Las Vacas Flacas

Ahuyentan Las Vacas Flacas
Crédito: Depositphotos.com
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Ahuyentan Las Vacas Flacas Ahuyentan Las Vacas Flacas Sin Dejar de Innovar Oportunidad al Crecer Contacto

Ahuyentan Las Vacas Flacas

Conoce la historia de una empresa que, a fuerza de innovar y diversificarse,evitó la quiebra a toda costa

Por Antonio Montalvo

En 1982, Talleres Raova, una empresa mexicana, gozaba de un amplionúmero de clientes y un generoso reporte de utilidades. No obstante, enese mismo año, decidió hacer una fuerte inversión paramudarse de la capital mexicana (donde tenía 32 años de existir) ala ciudad de Querétaro, en donde ampliaría sus instalaciones.

Esta empresa se dedicaba a la fabricación de dispositivosmetal-mecánicos para la industria automotriz, pero no habíacontado con la fuerte devaluación del peso que prevaleció en elaño de su mudanza.

&flashquotTerminábamos de instalarnos en Querétaro cuando inició elbache económico de ese año. Como una racha mortal, nuestrosclientes comenzaron a cancelar pedidos, nuestras deudas crecieron y la flamanteplanta estaba paralizada&flashquot, recuerda Carlos Ramírez, gerente general deTalleres Raova.

Esas adversas circunstancias marcaron el camino a seguir: ladiversificación. El mismo gerente debió tomar su saco y salirpersonalmente a buscar clientes. Gracias a ese paso, empezó a contactardirectamente a sus prospectos y a encontrar otras necesidades. &flashquotNoté queal montar las carrocerías (los clientes) tenían problemas deensamblaje. Así, ideamos un dispositivo que se encargaba de fijarlascorrectamente&flashquot, explica Ramírez.

Los dueños de la empresa presentaron esta innovación a suclientela, que la aceptó de inmediato y, desde entonces, la planta seabocó a producir los dispositivos.

&flashquotEse fue nuestro primer pedido después de estar detenidos cuatro meses,al borde de la quiebra. El dinero que recibimos a cambio nos alcanzópara pagar la nómina que ya estaba atrasada&flashquot, detalla.

Sin Dejar de Innovar

Después de entregar ese pedido, volvieron a innovar. Al buscarmás clientes cayeron en cuenta de que las balatas que se empleabanentonces para reutilización no se podían despegar del tambor, porlo que debían fabricar de nuevo toda la pieza, o bien rasparla hasta queresultara un cuadro de metal para montar el repuesto.

Esto elevaba considerablemente los costos de producción de losfabricantes de refacciones. Talleres Raova ideó una máquina paradespegar las balatas. Nuevamente, su creatividad se reflejó en ventas.Al diseñar un nuevo producto, pudieron también adquirir un nuevocliente.

&flashquotNo obstante, todavía no alcanzábamos los niveles deantaño. Facturábamos, en promedio, $30,000 pesos mensuales (unosUS$ 3,000), que apenas cubrían la nómina y los gastos. Es decir,salíamos tablas&flashquot, cuenta Ramírez.

Una vez más, el negocio tuvo que dar otro giro a su especialidad. Suflexibilidad con sus clientes, y los productos que facturaba su empresalogró que una empresa de la ciudad vecina de San Juan del Río leencargara la elaboración de refacciones para sus máquinas, ya queun proveedor les había quedado mal. Talleres Raova se lanzó afabricar engranes para máquinas de mantenimiento industrial. Lafacturación no se incrementó considerablemente, perocomenzó a mejorar.

Esa situación duró dos años. Seguían fabricando losdispositivos para montar carrocerías y desmontar balatas, junto con laelaboración de refacciones. En 1984, las cosas empezaron a mejorar y laempresa retomó la fabricación de piezas automotrices, ya quegracias a su dedicación, Ford les ofreció un nuevo contrato. Conesta acción inició una nueva etapa de maquila.

En 1989, Fisher Controles, fabricante de partes automotrices para la industrianacional, se acercó a Raova y le encargó la producción deengranes para cajas de velocidades de autos Chrysler, así como elensamblaje de algunas partes, con lo que vieron aumentar su producciónen un 60 por ciento.

Oportunidad al Crecer

Cuando todo parecía marchar bien, llegó otro bachemacroconómico, el de 1995. &flashquotNos pusimos a temblar, sin embargo, seabrieron nuevas oportunidades de trabajo para nosotros ya que unos meses antestuvimos la posibilidad de adquirir máquinas de control numérico,que agilizaban nuestros procesos de producción, además dehacerlos más exactos&flashquot, recuerda Ramírez.

Esa etapa difícil para el país representó una oportunidadpara ellos ya que otras empresas no podían cumplir con pedidos y ellosaprovecharon esos espacios para engrosar su cartera de clientes.

&flashquotGracias a nuestra tecnología logramos más ventas. Nosespecializamos en esa área y la convertimos en otra rama de laempresa&flashquot.

Actualmente Talleres Raova tiene una división llamada NúmericaTecnología de Punta en Maquinado, la cual produce autopartes paraEstados Unidos y Europa. Su dedicación al desarollo de latecnología que utilizan, les ha permitido expandir su lista de clientespara lograr ventas internacionales.

&flashquotUn emprendedor no puede confiar en que su empresa siempre será estable.No podemos cerrarnos a la posibilidad de las épocas difíciles.Pero la diferencia entre quebrar o sobrevivir está en la capacidad detransformación que cada compañía guarde, en detectar lasoportunidades que hay ocultas en una crisis, en la diversificación,innovación y flexibilidad. Son las únicas garantías parasortear las vacas flacas&flashquot, concluye Ramírez.

Contacto

Númerica DTM, Morelos nte. 49, Col. San Ahuacatlán , SanJuan del Río, Qro. Tel./fax MEX (52-4) 272-3580.