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Crédito: Depositphotos.com
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El Que Persevera, Alcanza De la Fayuca a las Casas El Gran Descubrimiento Contactos

El Que Persevera, Alcanza

La exitosa carrera empresarial de Cecilia Méndez.

Por Caroll Solis Carpenter

Cecilia Méndez, quien fundó y dirige actualmente una de lasmayores empresas de autofinanciamiento en México, tuvo que enfrentartodo tipo de dificultades para llegar a la cima. Los tropiezos, aunquedolorosos, han valido la pena.

La novena de 16 hermanos, Cecilia Méndez, nació en 1956 enTamazula, Jalisco, un pueblo en las afueras de Guadalajara, donde su padre sededicaba a las labores del campo. Agobiados por las necesidades familiares yempujados por la inquietud de su madre de que ella y sus hermanos tuvieranmás oportunidades, emigraron a Guadalajara cuando Cecilia tenía12 años. A los 13, consiguió su primer trabajo ganando $50 a lasemana, de los cuales, $25 eran obligadamente para su familia. La mitadrestante era para comprar ropa y pagar los camiones, pero como ella mismacuenta: &flashquotme iba caminando desde mi casa al trabajo (que era lejísimos)para ahorrarme el dinero del camión y poder comprar algo de ropa&flashquot.

Fue por aquellas fechas que Cecilia inició una fugaz carrera comobailarina y actriz, trabajando para la televisión local y grabandoavisos publicitarios y algunos programas, hasta que un día le pidieronposar semidesnuda, pero declinó. &flashquotMe dijeron que yo era pobre porquequería&flashquot. Ese fue el fin de su carrera artística.

De la Fayuca a las Casas

Años más tarde, trabajando como auxiliar contable en unaindustria de calzado, Cecilia se casó en 1978 con un compañero detrabajo, matrimonio que fracasó, pero durante el cual descubriósu verdadera vocación por las ventas. Es que tras la llegada de suprimer hijo, dejó de trabajar por petición de su esposo, pero losproblemas económicos y las deudas crecían másrápido que los ingresos. Decidió salir a buscar trabajonuevamente; un trabajo que le permitiera ganar algún dinero sindescuidar a su hijo. ¿Ventas? ¡Ni pensarlo! Creía que lasventas no eran para ella, pero viendo que era lo que más se adecuaba asus necesidades, comenzó a vender ropa que una conocida le traíade Estados Unidos. &flashquotCuando me di cuenta de que yo siempre traía dineroen el bolsillo, dije: `qué bárbaro, pues de aquí soy'.&flashquot

Con el optimismo que la caracteriza, convenció a su esposo de quepodrían dar el enganche de una casa nueva, pero sobrevino ladevaluación del 85, que acabó de tajo con su negocio de&flashquotfayuquera&flashquot. De vuelta a los malos tiempos y como siempre agobiada por la faltade dinero, Cecilia recibió uno de los más sabios consejos de bocade un albañil que en ese momento pintaba su casa: &flashquotSi usted es tan buenapara vender tanta cosa, ¿por qué no se dedica a vender casas? . . .ha de ganar muy bien&flashquot, le dijo.

Esa fue la frase mágica. Si los márgenes de utilidad logrados conla venta de ropa eran atractivos, pensó, qué sería siconsiguiera vender una sola propiedad.

Así empezó una carrera que ha acumulado grandes éxitosprofesionales. Cuando trabajaba para una inmobiliaria local, había mesesen que lograba vender hasta 20 casas al mes. &flashquotTodos me decían quepusiera mi propia inmobiliaria&flashquot, cuenta. Sin embargo, quería irmás allá; necesitaba conocer al derecho y al revés elmercado, sentirse más segura.

Sobrevino el divorcio en el momento en que Cecilia tenía cuatro hijos yhabía logrado cierta estabilidad económica, pero su ritmoexigente de trabajo no la dejó caer en la depresión. Cuando lascosas iban mal, trabajaba y cuando se sentía triste, también. &flashquotMiquitapesares siempre ha sido el trabajo&flashquot, reconoce.

Si bien esto es cierto, también es que su trabajo le ha dado grandessatisfacciones. En 1988, con el importe de la venta de un departamento, CeciliaMéndez decidió que era el momento de iniciar una empresa ycreó la inmobiliaria Buenas Manos. Por esas fechas, aconsejada por unamigo, adquirió un coche a través de un sistema deautofinanciamiento, pero mientras el vendedor le iba explicando el sistema, aCecilia se le prendió el foco: &flashquotRecordé un problema muycomún en la venta de casas: la gente llegaba, las veía, pero nopodía comprarlas porque no eran sujetos de crédito o notenían los recursos para el enganche&flashquot.

El Gran Descubrimiento

Aunque ahora el autofinanciamiento para inmuebles es una realidad, apenas haceunos años, el sistema no estaba siquiera regulado; existía unesquema de plan de ahorro bajo el cual ya trabajaban firmas como ACO y PlanFirme, pero a Cecilia no lo convenció. &flashquotNo me gustó. Yoquería ir más allá; aplicar la misma norma que para elautofinanciamiento de bienes muebles. ¡Ahí estaba el negocio!&flashquot,dice. Pero sin regulación oficial, le decían en el gobierno, nohabía nada que se pudiera hacer.

Se puso las pilas y contrató a un grupo de asesores legales queprepararon un proyecto de ley que regulara el autofinanciamiento de inmuebles;viajaba sin parar de Guadalajara a la ciudad de México; de laSecretaría de Gobernación la mandaron a Hacienda, de ahí ala Procuraduría Federal del Consumidor, donde por fin la encaminaron ala Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi), que fuecontundente en su veredicto: &flashquotUsted no puede operar porque ese rubro noestá legislado&flashquot, le dijeron. La ley, en aquel entonces, era clara yestablecía que el autofinanciamiento aplicaba sólo para bienesmuebles.

Cecilia no se dio por vencida. Dejó una copia de su proyecto y lepidió al funcionario en turno que &flashquotpor favor&flashquot, en sus ratos libres lediera una ojeada y que ella lo llamaría cada 15 días para vercómo iba &flashquotsu asunto&flashquot. Pasaron los meses, el gobierno no respondíay los socios se desesperaron, de modo que fueron desapareciendo uno por uno.Por fin, en 1992, recibió una llamada en la que Secofi la invitaba acolaborar en la creación de la Norma Oficial Mexicana para los Sistemasde Autofinanciamiento de Bienes Inmuebles.

En abril de 1994 y &flashquotcon todas las de la ley&flashquot Cecilia constituyó AutoHogar Guadalajara, con la firme intención de ofrecer autofinanciamientoa sus clientes. El mercado era, en efecto, tan grande y tan desatendido que aapenas un par de años de haberse regulado, de unos 250 mil consumidoresque adquirieron bienes vía autofinanciamiento en 1996, más del 30por ciento corresponde a bienes inmuebles.

Para Auto-Hogar, calificada por el propio gobierno de Jalisco como una de lasempresas de mayor crecimiento en el estado, los resultados han sidosorprendentes: de poco más de mil contratos que firmó la empresaen 1995, el año pasado se ubicaron en más de cuatro mil, lo quesignifica un crecimiento de 270 por ciento en un año; adjudica entrecinco y siete millones de pesos al mes; tiene 65 concesionarios en todoMéxico y hasta ha recibido invitaciones para instalarse en Nicaragua yPanamá, aunque por el momento piensa consolidar su presencia enMéxico.

Hasta ahora, parece ser que su tenacidad y su persistencia la han llevado tanlejos que la consideran una de los artífices del esquema enMéxico. Pero, modesta, Cecilia resume su experiencia de manera sencilla.&flashquotLa vida está llena de oportunidades, que no son precisamente sacarse lalotería y, a veces, por estar buscando aquel éxito utópicoque no llega, se descuidan aquellas pequeñeces que tal vez encierran laverdadera oportunidad&flashquot.

Contactos

Auto-Hogar, Av. Cubilete 275, Col. Chapalita 45000, Guadalajara, Jal.,Tel. y Fax MEX 91 (3) 122-0080.