Emprendedores

De barman a empresario

Inició en su casa con dos alumnos, pero su fama y la calidad de sus cursos hicieron que este emprendedor convirtiera su oficio de bartender en un próspero negocio.
De barman a empresario
Crédito: Depositphotos.com
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Empezó con dos alumnos en su casa en el año 2000, pero, a las pocas semanas, se triplicó el número de aficionados a la coctelería que deseaban tomar los diferentes cursos que Adrián Cabral ofrecía, por lo que el emprendedor decidió, en junio de 2001, abrir una escuela en su natal Argentina. Hoy, con 34 años, es el director del Club del barman.

"Desde los 17 años soy coleccionista", cuenta Cabral, de esa manera consiguió juntar más de 600 botellas de diversos paIses, las cuales le sirvieron de base, junto con mil dólares, para alquilar un local y crear un lugar donde los alumnos, además de tomar cursos de bartenders y encontrar todo tipo de capacitación para formarse como profesionales de la barra, pudieran distraerse con otras actividades y sentirse parte de un grupo con intereses comunes en un nivel más personal, dejando de lado las presiones cotidianas.

Ventajas ante la competencia

En Argentina, la cantidad de cursos e institutos de barman crece constantemente. A la par, los bartenders y las nuevas tendencias en el consumo de bebidas, desde un delivery de tragos (barras móviles) hasta el conocido fuego sobre las barras. Los números que dejan estos emprendimientos sorprenden al mundo de la coctelería y dan pie al surgimiento de diversas actividades, como escuelas de cocina que agregan esta faceta a sus cursos gastronómicos.

En la escuela de Cabral hay diversos cursos alternativos que complementan la formación del bartender. Inglés gastronómico, grupos de catadores, elaboración de licores artesanales, flair (agregado a la coctelería clásica que consiste en revolear botellas con poco líquido, a modo de show), hasta magia aplicada a la barra, coctelería para amas de casa y coctelería sin alcohol para niños. Cuenta, además, con servicios de asesoramiento y organización de eventos, alquiler de barra para todo tipo de reuniones y delivery de cocteles. Alrededor de un 400 por ciento fue el ascenso de bartenders en el país, desde 1997 hasta hoy. Había 10 instituciones que daban cursos y actualmente son alrededor de 160. La aparición de nuevos bares, pubs y restaurantes son parte de la causa de esta explosión comercial. Así como la cantidad de extranjeros que viajan a Argentina demandando profesionales instruidos en la cultura de bebidas internacionales.

"Sólo tenemos dos escuelas que pueden significar una competencia para nosotros, el resto son institutos que no funcionan de la misma manera", explica Cabral. A diferencia del resto, su escuela se destaca por la cantidad y variedad de bebidas que tiene, la biblioteca y la videoteca que son accesibles a los socios, en cualquier momento que lo necesiten, y el tipo de cursos que ofrece.

El Club del barman está dirigido, principalmente, al segmento de hotelerla, debido a que los estudiantes de coctelerla pueden trabajar tanto en discos como en hoteles, asl ampllan el espectro laboral. En sus seis años de existencia, por la escuela han pasado alrededor de 2 mil 300 alumnos.

Coctel de cifras

Mensualmente, el club ingresa alrededor de dos mil dólares. Los grupos se componen de 11 estudiantes por cada curso, cuyo costo es de 45 dólares cada uno y se dictan tres a la vez.

El curso básico dura un mes, con opción a perfeccionarse con cursos adicionales, como el de magia en las barras o inglés especializado, de gran ayuda a la hora de encontrar trabajo en hoteles y eventos internacionales. Cada uno incluye material escrito y la posibilidad de utilizar las bebidas de la amplia colección que maneja el Club.

El inicio no fue sencillo, comenta el emprendedor: "Uno tiene que pagar sueldos, pagar los impuestos que implica tener un comercio correctamente legalizado, el alquiler, los impuestos por ingresos personales, Internet, prensa, insumos, y todo forma un gasto muy grande".

La ventaja para obtener mayores ingresos es gracias a los convenios con empresas de eventos, en los que se acuerda un porcentaje razonable para cada parte. De esta manera, logra un ingreso extra que le ayuda paralelamente al funcionamiento de la escuela.

Para iniciar

Si bien hoy en dia en Argentina todo emprendimiento es un esfuerzo económico muy grande, en lo que respecta a su equivalencia para el resto de los paises, es más accesible invertir en este tipo de proyecto.

Con una base de 2 mil dólares puede abrir una escuela estándar de bartenders, en un local mediano. "Un alquiler como el que yo tengo cuesta alrededor de 470 dólares", calcula Cabral. Basta con una habitación donde estén cómodos los alumnos, 300 botellas de bebidas iniciales, una barra, una videocasetera, un profesor y los gastos administrativos del lugar.

Aunque el emprendedor asegura que la clave para que estos negocios funcionen es tener un amplio conocimiento sobre el tema y profesores capacitados a nivel internacional.