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Aliados para emprender

Conoce cómo operan las incubadoras de negocios, una fuente ideal de capacitación y asesoría para minimizar el riesgo de cualquier proyecto.
Aliados para emprender
Crédito: Depositphotos.com
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Es bien sabido que los mexicanos son gente emprendedora, y que es este espíritu el que domina el mundo de los negocios en el país. De hecho, datos de la Secretaría de Economía revelan que el 98% de la actividad empresarial en México corresponde a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes).

Pero, ¿qué pasa cuando se tiene una buena idea de negocio y no los medios o conocimientos necesarios para desarrollarla? La solución puede estar en el acompañamiento empresarial, la capacitación y la asesoría. Apoyos que ayudarán al emprendedor no sólo a hacer realidad su proyecto, sino que le enseñarán, de la A a la Z, todos los elementos, técnicas y procesos necesarios para convertir su emprendimiento en un caso de éxito.

Tu compañero de negocios
Como explica Óscar Súchil Villegas, presidente del Consejo Nacional de Incubadoras de Empresas, el objetivo de estos centros de desarrollo es apoyar a emprendedores con asesoría y capacitación, para que puedan convertir sus proyectos de negocios en Pymes.

¿Cómo lo hacen?, con servicios integrales de consultoría y coaching empresarial antes, durante y después del nacimiento del proyecto. Según datos oficiales, en México una empresa que abre de manera independiente tiene el 27% de posibilidades de tener éxito después de dos años de operación. En cambio, cuando lo hace a través de una incubadora, ese porcentaje aumenta hasta un 80%.

Otras de las funciones de las incubadoras son fomentar la innovación, desarrollo tecnológico y competitividad en el país, y contribuir a la generación de empleo. Y lo están haciendo: a través del Sistema Nacional de Incubación de Empresas (SNIE), en 2008 se generaron cerca de 20,000 empleos y 5,000 nuevos negocios. Y se espera que para finales de 2009 esta cifra crezca a 28,000 y 7,000, respectivamente.

En el país ya existen cerca de 400 incubadoras de empresas. Éstas se dividen en cuatro tipos: tradicionales, de tecnología intermedia, de alta tecnología, y de agronegocios y turismo sustentable. Esta clasificación se basa en las características tecnológicas de los proyectos que desarrollan.

1 Incubadoras tradicionales.
Atienden a empresas con requerimientos básicos de infraestructura física y tecnológica. Los principales sectores atendidos son: comercio, servicios y algunas industrias como papelería, confección y maquila de ropa, lavanderías, distribuidoras y farmacias. El tiempo de incubación es generalmente de tres meses.

2 Incubadoras de tecnología intermedia.
Quienes se incuban bajo este modelo incorporan elementos de innovación, como desarrollo de software para el control de inventarios, nuevas máquinas y herramientas para la industria, servicios basados en tecnologías de la información y diseño. Por lo que deben vincularse a centros e institutos de desarrollo de conocimiento, grandes empresas o redes estratégicas de innovación. El tiempo necesario para el desarrollo de estos proyectos es de 12 meses.

3 Incubadoras de alta tecnología.
Promueven el desarrolllo de productos, sistemas y servicios en sectores especializados. Por ejemplo, los relacionados con Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC), que incluyen sectores como software especializado, computación y multimedia.
También atienden negocios de microelectrónica, como diseño de chips y microprocesadores; de biotecnología y relacionados con la industria farmacéutica. Este tipo de proyectos requieren un proceso de incubación que puede tardar hasta dos años.

4 Incubadoras de agronegocios y turismo sustentable.
A través del Programa de Incubadoras de Negocios para Jóvenes (Projovem), se apoya la constitución de empresas encabezadas por emprendedores del sector rural. Los proyectos incubados deben ser oportunidades viables y sustentables que contribuyan al desarrollo propio y el de la comunidad.

Estas incubadoras fomentan la creación de emprendimientos que no impliquen procesos complejos de manufactura y que signifi-quen oportunidades de autoempleo. Pueden ser artesanales o del sector primario y secundario; propuestas de ecoturismo, turismo rural y de aventura.

Las ventajas del modelo
Si decides acercarte a una incubadora en busca de apoyo, ten en cuenta que lo primero que se evaluará es la rentabilidad de tu propuesta. En caso de encontrar puntos débiles, deberás realizar las modificaciones pertinentes.

Otro punto a favor es que contarás con el consejo de especialistas en temas de reestructuración de negocios. Como lo afirma María del Rocío Vázquez, directora de la Incubadora de Tecnología Intermedia del Tecnológico de Monterrey, podrás capacitarte en áreas estratégicas como mercadotecnia, recursos humanos, contabilidad, finanzas, y aspectos fiscales y legales.

Además, podrás acceder a las fuentes de financiamiento y programas municipales, estales o federales que se canalizan por medio de la Secretaría de Economía, las universidades o la iniciativa privada.

Fueron estos beneficios los que llamaron la atención de Mario Gómez, un emprendedor que quería hacer realidad su idea de negocio y encontró en el modelo de incubación su oportunidad para arrancar con el pie derecho.

Luego de investigar cuál era su mejor opción, se acercó al Centro de Incubación de Empresas de Base Tecnológica (CIEBT) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde lo ayudaron a analizar el mercado, realizar un plan de negocios, y conocer la viabilidad económica y comercial de su proyecto.

Luego de dos años de incubación, su empresa Asima –dedicada a la fabricación de maquinaria para la industria maderera y metal-mecánica– pasó de ser un prototipo funcional a uno comercial, con su registro de marca, una fuerte cartera de clientes, la gestión de financiamiento de capital semilla en proceso y el segundo lugar del IV Premio Santander a la Innovación Empresarial.

Para Abraham Lara, quien se apoyó en la incubadora EmpreSer para iniciar su compañía Enova –que comercializa sistemas de alarmas, telecontrol y rastreo satelital basados en redes inalámbricas–, los beneficios que trae este acompañamiento son muchos. “Además de acelerar el proceso de arranque de la empresa, logramos superar el miedo de emprender en algo desconocido”, comenta. “Por otra parte, tienes acceso a una red de empresarios con quienes puedes compartir experiencias y consejos, y hacer contactos y alianzas estratégicas”.

Aprende y emprende
El tema de la capacitación y la asesoría resulta clave para garantizar el éxito de una idea de negocio. Este proceso debe ocurrir antes, durante y después de la creación de la empresa, ya que constantemente salen al mercado nuevas técnicas, empresas competidoras y hasta nuevos impuestos, que obligan a mantenerse al día con las mejores prácticas empresariales.

“La capacitación es a los negocios lo que el entrenamiento es al deporte”, explica el maestro Juan Pablo Calderón, director de la Maestría en Administración de Empresas (MBA) de la Universidad Anáhuac. “Si un atleta se prepara durante 15 años para correr los 400 metros planos en las Olimpiadas y su competidor se presenta sin mayor entrenamiento, la diferencia de tiempos al llegar a la meta será de varios segundos.

Esos segundos son los que determinan si te mantienes en la pelea por las medallas o te descalifican”.

En las empresas sucede lo mismo. Para asegurar el éxito de un negocio, Calderón aconseja prepararse a la par del crecimiento de la organización para obtener los mejores resultados, aspirar a mayores estándares de calidad y reducir al mínimo el riesgo de fracaso.

Iris Patricia Sánchez, fundadora de la empresa de depilación Novalaser, tenía eso en claro cuando terminó su proceso de formación con la incubadora del Tecnológico de Monterrey. Para mantenerse actualizada, buscó cursos y talleres para emprendedores en universidades, instituciones especializadas y escuelas de negocios.

“Al ser emprendedor te enfrentas a muchos retos, por lo que es importante capacitarte para poder llegar a tus objetivos de una manera más eficiente, sin tantos tropiezos que causan desgaste y pérdidas financieras”, asegura.

Y no se equivocó. Hoy Novalaser es una franquicia exitosa que en tres años logró abrir siete sucursales, ampliar su portafolio de servicios de salud y belleza –que le significó un incremento del 40% en sus ventas– y tener un crecimiento anual superior al 100%.

Contactos
Centro de Incubación de Empresas
de Base Tecnológica del IPN
01 (55) 5729 6000
www.ciebt.ipn.mx
 
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey 
01 (81) 8358 1400
http://incubadoras.mty.itesm.mx

EmpreSer

01 (686) 566 4067
www.empreser.org
 
Universidad Anáhuac
01 (55) 5328 8087
www.anahuac.mx
 
Universidad Iberoamericana
01 (55) 5950 4000
www.uia.mx
 
Directorio del Sistema Nacional de Incubadoras de Empresas (SNIE)
www.contactopyme.gob.mx
www.observatoriolaboral.gob.mx