Emprendedores

10 minutos con Fernando Landeros

Conoce al fundador y presidente del Teletón, el sistema privado de rehabilitación para niños discapacitados más grande del mundo.
10 minutos con Fernando Landeros
Crédito: Depositphotos.com

Fernando Landeros no le gusta la palabra filantropía. “Nunca he visto mi trabajo como quien se inclina a ayudar”, asegura. “Soy el primer beneficiario de todo lo que hago.” Lo que hace Fernando es estar al frente de Teletón, el sistema privado de rehabilitación para niños discapacitados más grande del mundo. Cuenta con 15 centros en operación, y se están construyendo dos más en los estados de Baja California y Sonora.

El Teletón ya atendió a más de 100,000 pequeños y desde 2009 está colaborando con siete hospitales que atienden a niños con cáncer. “Desde aquí trato de construir el México que sueño: un país de excelencia, generoso, amoroso.”

¿Cuál es la clave del éxito de Teletón?
Tengo un extraordinario equipo de trabajo, muy competente en los profesional pero sobre todo muy completo en lo humano. Me fijo mucho en el corazón de las personas. Siempre he pensado que la lealtad y la bondad son formas de la inteligencia.

¿Hay Teletón para rato?
Claro. En términos objetivos, el proyecto no envejece. El último año registramos la audiencia más alta de la televisión desde 2003. Tuvimos casi 14 millones de donadores y más patrocinadores. Nos planteamos tener un centro en cada estado de la República. Y además está el trabajo de todo el año, que es lo más complicado. Somos casi 2,000 colaboradores (el 80% cuerpo médico), aten-diendo a 70, 000 chiquitos.

¿Cómo se renueva una fórmula exitosa?
Trabajando cada día para hacerla mejor. Renovamos la campaña, preparamos mejor a los conductores, buscamos las historias más sorprendentes de rehabilitación. Creamos contenidos nuevos, dentro de un mismo formato.

¿Cuál es tu sensación frente a lo que hoy vive México?
A veces me da rabia, otras impotencia, a veces coraje. Necesitamos un cambio de mentalidad. El enemigo de México no está fuera, sino en nosotros mismos. Como país nos hemos declarado un boicot. Falta generosidad en los ideales, con el adversario. Falta exigencia. Nos falta idealismo.

¿Por dónde vendrá el cambio?
El país va a cambiar a partir de la gente, no de los políticos. Esto no lo pensaba hace algunos años, y quizá llegué a esta conclusión por la vía de la decepción. Con sus donaciones, participan más personas en el Teletón que en las elecciones presidenciales. Ahí hay una sociedad despierta.