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Hazte amigo de la tecnología

Ponle remedio a estos 25 malos hábitos y conviértete en un empresario altamente productivo de la mano de soluciones novedosas.
Hazte amigo de la tecnología
Crédito: Depositphotos.com
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Acaso, ¿eres fanático de los gadgets y de las últimas novedades? O bien, ¿no estás muy familiarizado con este tipo de soluciones? Sin importar cuál sea tu caso, necesitas identificar los hábitos que obstaculizan tu sana convivencia con la tecnología. Es decir, aquellos que pueden ser la causa de disminuir tu productividad, ya sea en tu vida personal o en tu negocio.

1. Evitar el software de seguridad. ¿Crees que puedes vivir sin las aplicaciones que te protegen contra virus y otras amenazas? Quizá hasta ahora no has sido víctima de un ataque cibernético. Sin embargo, el riesgo que corres al no utilizar un antivirus es demasiado alto y, sobre todo, innecesario. Si persiste tu escepticismo al respecto, empieza con algún programa gratuito, por ejemplo, Avast (www.avast.com).

2. No tener un respaldo en un sitio físico diferente. Imagina que un ladrón se mete en tu departamento y se roba tu laptop. No hay problema: acababas de respaldar la noche anterior. ¡Oh!, espera un momento: también se robó tu dispositivo externo  de respaldo porque estaba justo a un lado de la computadora.
Aquí la recomendación es guardar tu información en múltiples ubicaciones. Por otro lado, calendariza respaldos automáticos de los discos duros que no están en el mismo sitio que tu PC. Ve más allá y haz un plan que te permita estar preparado para las peores eventualidades. Uno nunca sabe qué puede llegar a pasar.

3. Responder a correos spam. ¿Por qué hay personas que envían mails dañinos? La respuesta es simple: porque mucha gente les responde y esto provoca que mandar basura valga la pena.

Si no eres parte de  la solución, quiere decir que eres parte del problema. Además de hacer caso a este consejo de sentido común –borrar los correos de remitentes desconocidos o extraños–, puedes tomar una medida extra: utilizar los poderes anti-spam de tu servicio de correo electrónico. De esta manera, estarás a salvo de los cibernautas ociosos con sólo ignorar sus correos.

4. Trasladarse operando una computadora. ¿Eres de los que lleva su laptop de la cocina a la sala mientras está funcionando? No hay problema. Pero es una pésima idea sacar tu portátil de la oficina cuando aún sigue operando, llevarla en el metro, caminar con ella y, además, subir las escaleras de tu casa.
Los discos duros que trabajan en movimiento pueden echarse a perder con el zarandeo. Asimismo, las computadoras pueden sobrecalentarse en sitios que no cuentan con ventilación. Lo mejor es apagar tu máquina cuando no la utilices. Más aún si la vas a trasladar en un mochila o maletín durante varias horas.
Windows ofrece preferencias personalizadas para el botón de encendido y te permite ordenarle a tu PC portátil que se apague cuando bajas la pantalla.

5. Imprimir todo. Si ya cuenta con un archivo digital, ¿para qué necesitas tener todo en papel? Incluso, existen algunos documentos (como los fiscales) en donde ya dispones de firma electrónica. Guarda los archivos completos en formato PDF (en Acrobat) para que sea más fácil su almacenamiento y uso posterior.

6. Usar una laptop en la cama. Esta escena es típica de las noches o fines de semana de algunos ejecutivos que se llevan trabajo a casa. El problema comienza cuando dejas la máquina encendida encima de tu edredón de pluma de ganso. La ropa de cama acolchonada y otras superficies similares pueden bloquear los puntos de ventilación, sobrecalentando y echando a perder el equipo.
Por ello, utiliza un soporte especial para laptop o un libro grueso para levantar la parte posterior del aparato, a fin de asegurar que el aire fluya. Además, tú también puedes lastimarte por estar tecleando en una postura antinatural, así que presta atención a la ergonomía.

7. No respaldar tu información. Lo curioso de la gente que admite que no le importa contar con una copia de sus archivos empieza con esta frase: “Sé que está mal, pero...”. Mira: tarde o temprano, todos los discos duros fallan. Finalmente llegará el día en que el tuyo también lo hará. Una opción novedosa de la cual dispones para respaldar y almacenar todos tus documentos, fotos y demás es la “nube” o cloud computing.

8. Guardar archivos en cualquier lado. Cuando te llega el recibo de la luz, ¿lo colocas sobre la mesa del comedor, junto con fotos familiares, propaganda, el periódico del domingo y las películas que rentaste? O bien, ¿te tomas 20 segundos para archivarlo en donde realmente debe ir? Llevando este caso a la convivencia con la tecnología, considera que las carpetas son tus aliadas para ordenar la bandeja de entrada de tu correo.

9. Dejar la laptop en el automóvil. Los ladrones vigilan los sitios atractivos y aguardan a que la gente (que tiene apariencia de negocios) deje pertenencias visibles en el coche. Aunque sea por unos cuantos minutos, se corre el riesgo de ser víctima de los amantes de lo ajeno. Ellos aprovechan cualquier ocasión para romper una ventana y tomar lo que encuentren. Bastan unos diez segundos para hacerlo y huir.

O quizá eres de las personas que son más precavidas y prefieres transportar la computadora en la cajuela, pensando en que está a salvo de miradas indiscretas. Esta estrategia funciona siempre y cuando hagas el movimiento antes de iniciar tu traslado, es decir, cuando te encuentras en el estacionamiento de tu negocio o casa. De este modo, estarás exento de miradas incómodas.

10. Llevar una cámara a la playa. Un grano de arena en el mecanismo del zoom es suficiente para echarla a perder. Si es necesario que tomes fotos en tus próximas vacaciones en este ambiente, la sugerencia es que metas la cámara en una funda impermeable. Mejor aún: consigue un aparato a prueba de agua.

11. Hacer fila para adquirir tecnología. ¿Alguna vez dormiste en una tienda de campaña para ser el primero en adquirir el nuevo modelo de un teléfono móvil? Probablemente tus padres están orgullosos de este logro o en tu oficina te convertiste en el más popular. Siendo más objetivos, no es necesario llegar a estos extremos. Otra opción (más moderna) es encargar con anticipación tu gadget favorito y recibirlo en la puerta de tu casa. Todo esto a través de Internet.

12. Creerle todo al vendedor. Analízalo de esta manera: si una persona de verdad fuera un experto en computadoras, ¿crees que andaría recorriendo los pasillos con una camisa azul y caquis, preguntando si necesitas ayuda? No. No lo haría.
Antes de acudir a una tienda, investiga lo que necesites consultando sitios Web que contengan reseñas de consumidores y la opinión de expertos. Aprovecha para averiguar cuáles son los establecimientos que cuentan con los mejores servicios y tienen los precios más bajos.

13. Dar tu ubicación todo el tiempo. Claro que existen excepciones. Por ejemplo, si estás en un lugar realmente especial, como la Torre Eiffel, la Muralla China o Chichén Itzá. De hecho, hay algunos servicios como Foursquare que, incluso, te permiten obtener algunos beneficios al compartir tu localización. Pero piensa primero en tu seguridad.

14. Citar Wikipedia. Esta fuente de consulta es una de las primeras referencias a la que acuden millones de cibernautas alrededor del mundo. En ella conviven datos valiosos, pero también de dudosa procedencia y redacción de poca calidad. Si recurres a este sitio Web, revisa las ligas que aparecen al pie de las páginas para obtener una idea más apegada a la realidad.

15. Comentar datos clave en línea. Principalmente en salas de chat, redes sociales, blogs o foros de discusión estás en contacto con miles de personas que quizá ni siquiera conoces en persona. En estos espacios se comentan diferentes temas y se intercambia todo tipo de información. Por lo que debes tener cuidado en cuanto a los datos que menciones: tu domicilio, teléfono particular o correo electrónico de la empresa. Si necesitas proporcionarlos, mejor abre una conversación privada o un envía un mensaje directo.

16. Golpear tu computadora. A veces las máquinas sacan de quicio, ya sea porque el programa no responde, el sistema está muy lento o no se guardó el documento que trabajaste toda la noche. Por lo que, en ocasiones, se vale enojarse.

Sólo recuerda: aventar, patear o maltratar físicamente tu computadora no ayudará a resolver el problema. Si optas por desquitar tu furia y frustración estropeando tu máquina, al final, tendrás que desembolsar unos cuantos miles de pesos para comprar una nueva. Esto te hará sentir peor. Así que antes de estallar, medita y contrólate.

17. Instalar demasiadas aplicaciones. ¿Por qué está tan lento Windows? Lo más probable es que tienes tres servicios de mensajes instantáneos y las barras de siete navegadores en tu máquina. Una vez que se instalan algunas de estas soluciones el daño está hecho, pues muchas de ellas dejan rastros imposibles de eliminar. Desinstala la mayor cantidad posible y, con frecuencia, reinstala totalmente el Windows (es tu mejor opción).

18. Guardar todos tus correos electrónicos. Cada mail que recibes se almacena en tu bandeja de entrada, en orden cronológico, por asunto o remitente (según lo prefieras). ¡Felicidades! Ahora tienes un registro histórico e invulnerable de todos tus mensajes. Pero tu tarea no termina ahí. Usa carpetas o etiquetas para organizar tus correos y sé más audaz con el uso de la tecla “borrar”.

19. Usar una sola contraseña para todo. Lo único que hace falta para que un pillo pueda tener acceso a tu vida personal es que se filtre un dato vía tu teléfono celular. Esta invasión a tu privacidad puede incluir tu correo electrónico, cuentas de banco, inversiones y compras en línea. Y lo peor es que esto es pan comido para los ladrones de identidades.

Tener un solo password para todo es un lujo que nadie se puede dar. Si eres de los que tiene mala memoria, utiliza una serie de varias contraseñas y anótalas en sitios seguros. No está de más decir que nunca compartas estos datos y que los renueves de manera periódica.

20. No aprender los atajos del teclado. También conocidos como shortcuts. ¿Sabías que hay usuarios que todavía no saben que Ctrl-c es copiar y Ctrl-v es pegar? No necesitas aprender todas las combinaciones. Sin embargo, si dominas varias podrás irte a casa más temprano. Suelta el mouse y prueba algunos atajos para apagar la PC, así como algunos shortcuts específicos para Mac.

21. No ponerle contraseña a tu teléfono inteligente. Cuando un sinvergüenza se encuentra un celular, su primera acción es llamar a cuantos números pueda, sobre todo, de larga distancia y a otros móviles. Después, procede a reunir toda la información que contenga la memoria del aparato. Todo esto con malos propósitos, incluyendo la extorsión.

Podrías prevenir estas situaciones desagradables con sólo introducir un simple NIP en tu teléfono. Hoy, ya existen herramientas diseñadas para administrar la seguridad del Android y otros sistemas operativos móviles.

22. Postear imágenes graciosas. Aquí algunos ejemplos de frases que puedes encontrar en blogs, redes sociales y páginas de Internet:
“En esa foto se ve que te la pasaste súper bien en la despedida de soltero de tu hermano”.
“¿El que tiene la cerveza en la mano eres tú?”.
“Tú y tu novia no tienen muy buena cara en ese evento al que fueron el fin de semana”.
“Creo que ahora sí se te pasaron las copas” .

Si te gusta compartir fotografías y comentarios relacionados con tu vida personal, hazlo en privado. Sobre todo, si tu canal de expresión es la red. Revisa con cuidado los parámetros de privacidad en Facebook (desetiquétate de aquellas fotos que resulten comprometedoras). Por otro lado, en Flickr da clic en “Editar la privacidad de tu perfil” desde la página “Administra tu cuenta” para controlar quién puede ver qué.

23. No tener una cuenta de correo electrónico desechable. No des tu dirección habitual (o la de tu empresa) para suscribirte a boletines, registrarte en sitios de Internet sospechosos y para proporcionarlo a alguien que hayas conocido después de la medianoche. La solución es crear una cuenta alterna que revises una vez cada quince días. Esta estrategia no te cuesta y te puede ahorrar muchos dolores de cabeza. Sólo es cuestión de elegir entre Gmail, Yahoo! o Hotmail.

24. Desechar tickets de compra y garantías. Basta con archivar todos estos documentos en una sola carpeta o guardarlos en formato electrónico. Si eliges la segunda opción, una vez que tengas varios papeles acumulados, digitalízalos y organízalos con el sistema Neat Receipts (www.neatco.com).

25. Pasar por alto las especificaciones. La idea principal de la tecnología actual es ofrecer tres clases de productos: una versión austera, otra para un usuario consistente y una versión extrema. Cada una de ellas con el correspondiente incremento en la etiqueta del precio.

El problema es que la versión extrema tal vez no haga nada que la austera no pueda resolver. O quizá tiene funciones que ni siquiera necesitas. Pero de todas maneras decides comprar la más costosa porque no leíste las especificaciones.

Comprender el significado de algunos de los tecnicismos que aparecen en los manuales puede requerir varias horas. Entre otras tareas, un buen clavado en Internet, así como consultar fuentes especializadas y hasta preguntar a amigos geeks. Se trata de tiempo bien invertido, ya que de la información que obtengas dependerá el ahorro de miles de pesos.