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The Flaming Lips: reinventando la industria musical

El grupo estadounidense innova cada día cómo graba, vende y distribuye su música con un objetivo: satisfacer a sus clientes.
The Flaming Lips: reinventando la industria musical
Crédito: Depositphotos.com

La sangre falsa salpicada en la camiseta gris de Wayne Coyne, vocalista y guitarrista de The Flaming Lips, lo dice todo: éste es un negocio inusual. Aunque aún pasea por las oficinas de Warner Bros. Records' Burbank, en California, la mente de Coyne se encuentra fuera de los confines de la industria musical tradicional: muy lejos de los CDs, de los discos de vinil y de las descargas en Internet que a lo largo de la historia han definido la manera en que firmas como Warner Bros. acerca la música a los consumidores. La banda ganadora de un Grammy vende su nuevo disco en una memoria USB, la cual se encuentra en una cavidad cerebral, dentro de un cráneo de tamaño real hecho de “panditas”, las famosas gomitas de dulce. “Tienes que comértelo todo para llegar hasta la música”, afirma Coyne.

El cráneo de gomitas es sólo una de las múltiples innovaciones que The Flaming Lips exploraron en 2011, un año en el que el grupo (formado en 1983 por el bajista Michael Ivins, el multi-instrumental Steven Drozd y el baterista Kliph Scurlock) dedicó para reinventar cómo graban, venden y distribuyen sus canciones de rock psicológico que aluden a la vida, a la muerte y a todo lo que queda en medio para mantener a su audiencia comprometida, satisfecha y sorprendida. La agrupación ha prometido lanzar su nueva música tan pronto como la graban, abandonando los formatos convencionales. Cajas de cereales, juguetes y gadgets, y prácticamente cualquier cosa donde se pueda guardar música, es utilizada por The Flaming Lips. 

“Antes, la industria tenía suerte de que la gente estuviera dispuesta a comprar música,” dice Coyne. “Lo que estamos haciendo ahora es más realista. Significa que los oyentes pueden formar parte de la experiencia. La música es más que sólo escucharla.”

Caída libre

La innovación es la razón por la que The Flaming Lips ha sobrevivido virtualmente a todos sus contemporáneos, y ahora es la mejor arma para sobrevivir en el tradicional modelo de grabación. El negocio de la música es aún eso, un negocio, y uno marcado por el abrupto descenso de ingresos. No importa si eres The Flaming Lips o Justin Bieber, la industria se encuentra en un estado de cambio.

La Federación Internacional de la Industria Fonográfica, reportó que las ventas en música digital presentó un crecimiento sólo del 6 por ciento en 2010, en comparación a la caída del mercado de la música, la cual fue de 9 por ciento en Estados Unidos. Asumiendo que esta tendencia continúe, las ganancias obtenidas no serán suficientes para contrarrestar las pérdidas en las ventas de discos.

Para The Flaming Lips y los músicos que van contracorriente, este problema hace necesario establecer mayor control sobre cómo la música se vende y se distribuye para explorar nuevos canales. The Flaming Lips planea lanzar música nueva en cuanto ésta se grabe, haciéndola accesible para los fanáticos casi tan rápido como consiga la aprobación de la misma banda y sus promotores.

“Queremos ser siempre un constante fluir de cosas nuevas de las que estamos cantando y crear nuevos sonidos”, explica Coyne. “La idea de esperar dos años para sacar nueva música es absurda; aquí está la música que creamos la semana pasada, la grabamos, y ahora la sostienes en tus manos.”

Raros experimentales

Coyne es una especie de científico loco del rock 'n' roll moderno. No importa que sea sangre falsa (una firma de los shows en vivo de The Flaming Lips) o los posters que él crea con su propia sangre en pantallas de seda; no teme ensuciarse por el bien de su propio arte.  

 “Si tengo una idea, haré todo lo que se necesite para hacerla realidad. No importa si es una canción, un pintura o una película, quiero que suceda”, dice. “Es increíble ganar dinero, es increíble que la gente te adore y es increíble ser famoso, pero en el fondo, cuando tengo una buena idea, sólo quiero llevarla a cabo. Sólo quiero crear.”

The Flaming Lips siempre ha existido al margen del negocio de la música. Su más grande hit,  "She Don't Use Jelly" (1993), no se posicionó en la lista de los Billboard Top 40, y su álbum Yoshimi Battles the Pink Robots (2002) es su único disco en vender más de 500 mil copias en Estados Unidos. Sin embargo, siguen en un importante sello discográfico y produciendo música atrevida en una etapa de sus carreras donde otros ya sólo se presentan en las ferias locales ante sus antiguos fans.  

Hay que darle crédito a la habilidad de esta banda de reinventarse continuamente. Nunca se sabe de dónde pueden salir. Podría ser de una asociación de marketing (su música se ha utilizado para campañas de Mitsubishi, Dell y Kraft) o en los pasillos del Congreso estadounidense (en 2009, legisladores votaron por "Do You Realize??", como la canción de rock oficial del estado de Oklahoma).  

“Después de un tiempo, empezamos a dejar de preocuparnos por todo lo que hacemos”, afirma Coyne, de 51 años. “Descubrimos poco a poco que la gente que hace las cosas más increíbles, son las personas a las que no les importa. Siempre tomamos la medida de que vamos a arrepentirnos más si no hacemos algo que si lo hacemos. Lo peor que puede pasar es que te avergüences. Nunca hemos sentido que eso abarate la música.”

Apreciación de la audiencia  

No todos concuerdan con la ideología de “todo va” de The Flaming Lips. “Por qué necesitas vender tus canciones para un pésimo comercial de autos”, dice Jim DeRogatis, crítico musical en el Chicago Sun-Times y conferencista en la universidad de Columbia. “The Flaming Lips han hecho algunas cosas sólo por dinero que han funcionado en un nivel perversamente subversivo. Pero como alguien que ha sido su fan desde inicios de los 80’s, me gustaría que dejaran a un lado la tontería y agarraran nuevamente sus guitarras.”

Sin embargo, la incursión de la banda en la cultura popular masiva ha expandido su base de fans, no la ha alienado. Pocos intérpretes han elevado su marca tan efectivamente. Los proyectos extracurriculares de The Flaming Lips mezclan el arte y el comercio con las habilidades poco comunes, extendiendo su visión creativa y generando ingresos sin comprometer su arte o decepcionar a su público.

Pero Coyne se resiste a la interpretación de que él es tan emprendedor como artista. “Cuando pienso en los emprendedores, pienso en el hombre que dirige Virgin Records (Richard Branson). Él es un tomador de riesgos, él es encantador y poderoso”, dice. “Nosotros sólo somos un humilde, experimental y raro grupo de Oklahoma.”

Coyne puede resistirse a la noción de que el emprendedurismo guía su camino, pero la realidad es que The Flaming Lips han logrado mantenerse exitosos por tanto tiempo al adherir la regla más antigua de los negocios: Satisface a tus clientes.

“Todo lo que hacemos le dice a la audiencia ‘los amamos’” dice Coyne. “El dinero que la gente gasta se reinvierte en hacer todas estas cosas. Fácilmente se puede decir que el dinero alimenta toda esta incierta y explosiva creativa. Sin nuestro público, yo no podría tener la vida que tengo. Y diariamente trato de hacer algo con  ella”. 


* Foto por: David Johnson