Franquicias

Las franquicias deben evolucionar

En un entorno de constante cambio, las franquicias mexicanas deben sobrevivir y convertirse en empresas de impacto.
Las franquicias deben evolucionar
Crédito: Depositphotos.com
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Muchos años han pasado desde el 25 de octubre de 1985, cuando McDonald’s abrió sus puertas en la Ciudad de México. Sobran historias sobre las largas filas que se hacían para comprar una Big Mac, y ese momento es considerado por muchos como el parteaguas en la historia de las franquicias en México.

Desde aquella apertura, las franquicias se han posicionado en el país como una de las opciones más rentables en cuanto a retorno de inversión se refiere. Y conforme ha pasado el tiempo hemos constatado que a pesar de las diversas etapas por las cuales han pasado las marcas mexicanas, hoy siguen generando un número importante de empleos formales, uno de los temas más cruciales en la agenda nacional.

A propósito de la evolución de las franquicias en el país, me gustaría presentar un análisis basado en la teoría de la evolución de las especies, de Charles Darwin, quien afirmaba que todos los seres vivos provenimos de un antepasado común, cuyas características fueron evolucionado de acuerdo a ciertos cambios en el entorno. Por ello, aseguraba que “las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más rápidas, ni las más inteligentes; sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”. Y ése es uno de los postulados más trascendentales y útiles a la hora de emprender: recordar que la única constante en los negocios es la evolución.

A esta teoría, le agregaría algo más: como decía Albert Einstein, no podemos obtener diferentes resultados haciendo siempre lo mismo. La misma selección natural define la preservación y las especies evolucionan porque en medio de un cambio rápido tienen la suerte de que en sus poblaciones haya organismos con variantes de rasgos que ofrecen alguna ventaja reproductiva en ese entorno cambiante.

De la misma manera, las franquicias exitosas y sus directivos saben que deben mantenerse a la vanguardia y ofrecer ventajas competitivas creando experiencias que no sólo satisfagan los gustos de los clientes finales, sino que hagan que se “enganchen” a la marca y sean leales por mucho tiempo. Como ejemplo tenemos a la indiscutible McDonald’s, que no sólo representa como nadie a la franquicia “universal” sino también la visión de un empresario como Ray Kroc al comprar la marca y su restaurante en San Bernardino, California, a los hermanos McDonald. También hizo historia por vender una marca que hoy en día vale más US$35,000 millones, según el ranking 2011 de Interbrand.

Ray Kroc no sólo tenía los mejores discursos motivacionales improvisados, sino que se rodeaba de individuos cuyos talentos eran indispensables para el éxito de McDonald’s, aunque hubiera choques respecto a su personalidad:
“Él (Ray Kroc)… no toleraba que sus gerentes de unidades tuvieran ciertas ‘manías’ como mascar chicle, leer tiras cómicas y usar calcetines blancos. Le molestaba el descuido en la apariencia personal y sus opiniones llegaron a ser reglas para todo el personal. Las violaciones a estas normas eran motivo de despido, pero casi siempre las medidas se quedaban sin ejecutar. Cuando realmente despedía a alguien no era por violaciones al código personal, sino por incompetencia”.

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El impacto del PNF

En 1985 la historia de las franquicias mexicanas ya se estaba escribiendo. Cuatro años después nació la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) con seis miembros, quienes soñaban con desarrollar el sector en nuestro país. Y un año después se utilizó por primera vez el término “franquicia” en la Ley de Transferencia de Tecnología.

Poco a poco se fueron estableciendo las primeras bases jurídicas para el modelo. Luego, México se integró al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con Estados Unidos y Canadá, razón por la cual se reformaron la Ley de Inversiones Extranjeras, la Ley de Transferencia Electrónica y la Ley de Propiedad Industrial.

Éste fue uno de los momentos clave en la historia del sector, ya que a raíz de estas adecuaciones comienzó el interés de empresarios mexicanos por convertir sus negocios en los primeros sistemas de franquicias 100% mexicanos. Su visión era ir más allá de un típico negocio familiar, o establecerse en otros territorios con una menor inversión de capital, entre otras razones de expansión.

Hoy en día hay marcas que –por selección natural– desaparecieron ante la incapacidad de adaptarse a los cambios del entorno. Esto suele pasar no sólo con las franquicias, sino que la experiencia nos ha mostrado que negocios bien establecidos pueden ver una desaceleración de sus operaciones por decisiones equivocadas o factores externos.

Adicionalmente, en 2007 nació el Programa Nacional de Franquicias (PNF), que dio un impulso exponencial al sector. A través de esta iniciativa el Gobierno Federal brinda apoyos económicos a los empresarios y emprendedores interesados en convertir sus negocios en franquicias, así como a inversionistas potenciales interesados en adquirir una franquicia.

Como muestran las cifras, el PNF tuvo un gran impacto en el desarrollo del sector. Mientras que en 2002 había 550 marcas en el país, hoy superan las 1,200. Y el número de puntos de venta pasó de 25,000 a 70,000 unidades.
Gracias a estos apoyos, así como a la constante y activa participación de la AMF, las consultoras en franquicias y los propios franquiciantes, el sector comienza a tener mayor exposición en el mundo y a representar un mayor número de empresas franquiciantes en exposiciones internacionales.

Actualmente México ocupa el 5to. lugar en el mundo en cuanto a número de franquicias establecidas. En este ranking es importante mencionar que no se incluye a China, uno de los países con cifras más importantes en cuanto a marcas, ya que maneja otras formas de medición. Además, hay que recordar que Europa sufrió un estancamiento debido a su situación económica, por lo cual sus estadísticas no representan cambios significativos.

Selección natural

Heráclito decía que lo único que permanece es el cambio. El mundo ha evolucionado: desde la extinción de los dinosaurios hasta nuestra propia evolución como seres humanos, el desarrollo de los negocios, la era industrial, la globalización… todo han sido cambios.

De la misma manera, los modelos de negocios constantemente deben mejorar para asegurar su preservación. Por ello, una de las constantes en la franquicia es la transmisión de know how y tecnología que ayude a brindar mayores beneficios y genere recompra y lealtad entre los consumidores finales.

Estas características podrían ser comparadas con la variedad genética desarrollada por los seres vivos para su adecuación al medio que les rodea. Gracias a ese grupo de habilidades, se puede cambiar e incluso obtener una ventaja competitiva sobre los demás negocios y seres vivos. Lo que resulta de dicha adaptación será una mejor empresa con la misma marca.

Por eso es importante que en las organizaciones y en las franquicias existan áreas que tengan su propia vida, que busquen caminos nuevos, que innoven en productos y también en formas de organizarse. Donde la pluralidad y el respeto fluyan para crear equipos de alto desempeño que lleven a la franquicia a nuevas etapas evolutivas, para que sean capaces de resistir cualquier transformación en el entorno y las condiciones que se presenten.

En este apartado, podemos mencionar algunos de los giros que están tomando mucha fuerza en estos días y que, por lo tanto, consideramos como nuevas tendencias: las microfranquicias, las de baja inversión, y las sociales o con fin social.

Las franquicias sociales surgieron en la década de los 90. Es un modelo de negocios que puede manejarse de forma similar a una franquicia comercial pero enfocándose en sectores vulnerables y específicos de la sociedad. Su objetivo es contribuir a la solución de necesidades sociales, ya que al valor moral de una causa se  suma el valor estratégico de movilizar recursos hacia el bien público, haciendo de la filantropía una agencia de cambio social en vez de un negocio para quienes la administran. Es el canal indicado para incrementar las oportunidades en beneficio de una población con necesidades, donde la institución brinda apoyo sin fines lucrativos.

Por su parte, las franquicias con fin social son aquellas instituciones con interés en replicar su modelo apegándose a las condiciones de una franquicia comercial. Con la diferencia de ser reconocidas por su labor social y por concentrar sus esfuerzos en lograr la auto sustentabilidad de las poblaciones más vulnerables.

La mayoría de estas franquicias operan de acuerdo a un convenio, en lugar de un contrato; con un donativo inicial, en vez de la inversión inicial; con un embajador, no con un franquiciatario; así como con una fundación y una persona que haya tenido alguna experiencia relacionada con la franquicia social.

Otro nuevo modelo es la microfranquicia. Son una alternativa de negocio donde el costo por desarrollarla, así como el de adquirirla, suele ser menor a los US$5,000 ya que requieren de una inversión menor en cuanto a local, insumos y mano de obra para la comercialización de los bienes y/o servicios ofrecidos.
De la misma manera, existen las franquicias de baja inversión, las cuales operan como las microfranquicias pero con un rango de inversión que va de $50,000 hasta $250,0000.

Finalmente, estadísticas del 2011 nos hablan de un crecimiento importante del sector de las franquicias en México, donde no sólo han aumentado el número de marcas nacionales dentro y fuera del país, sino también el número de plazas de trabajo. Si las estadísticas demográficas nos dicen que 40.5 millones de habitantes son considerados como Población Económicamente Activa (PEA), el 1.9% de esta fuerza laboral se emplea en una franquicia (en promedio, una franquicia da trabajo a 11 personas). 

Otro dato de interés es que existe una unidad franquiciada por cada 578 personas económicamente activas (sin considerar empleos relacionados con la agricultura). Y finalmente, se calcula que en México abre una franquicia cada 6.25 horas.

El sector de las franquicias en nuestro país está por cumplir sus primeros 25 años, donde hemos observado casos de éxito y fracaso evolutivo, donde nacen nuevas marcas y desaparecen otras. El reto es encontrar esa receta para adecuarnos siempre a las condiciones que nos presente el mercado e innovar constantemente para ser mejores como personas, colaboradores, empresarios, franquiciantes y franquiciatarios.

Un reto es una oportunidad de mejorar y trascender en equipo, de hacernos más fuertes y hábiles. Porque como dijo el mismo Darwin “en la lucha por la supervivencia, el más fuerte gana a expensas de sus rivales ya que logra adaptarse mejor a su entorno”.