Franquicias

La nueva ola de inversionistas

Estos emprendedores novatos encontraron en una franquicia el respaldo que buscaban para iniciar un negocio.
La nueva ola de inversionistas
Crédito: Depositphotos.com
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Era 1986 y en la radio se escuchaba: “nene nene qué vas a ser, cuando seas grande”, coro del hit “Cuando seas grande”, de Miguel Mateos, que en México vendió más de 300,00 copias en aquel año. A partir de entonces, han surgido generaciones que hoy son jóvenes en plena edad de desarrollo profesional. Sin embargo, cada vez más de ellos, en lugar de hacer una carrera corporativa –como antes aconsejaban los padres o maestros– están apostando por emprender.

Y dentro del abanico de oportunidades para iniciar una empresa, Carole Ramírez y Luis Miguel Santibáñez –de 27 y 31 años de edad, respectivamente, y egresados de la carrera de Ciencias Políticas–, decidieron adquirir una franquicia, un sector que también busca sumar jóvenes emprendedores –y no sólo inversionistas experimentados– a través de conceptos novedosos.

Después de conocer la sucursal de Photofolio en Puebla, estos dos socios aplicaron para abrir una tienda de esta franquicia de regalos y novedades de diseño con servicio de enmarcado e impresión en Oaxaca –de donde son originarios–.  Para ello, completaron un cuestionario y dieron referencias personales, comerciales y bancarias.

Por su parte, Francisco Lira (28 años), desde que cursaba la carrera de Contabilidad tuvo claro que no quería trabajar para una gran firma como el resto de sus compañeros. Más bien se vio como dueño de su propio despacho de contadores. “Dadas las nuevas regulaciones de la ley en materia del IDE, por ejemplo, que entraron en vigor a partir de 2007, vi que había una gran área de oportunidad para atender al mercado de las Pymes en estos temas”, dice. Hoy, lleva cinco años operando en la Ciudad de México como franquiciatario de Impuestum Contadores, una franquicia de despachos de contabilidad fiscal.

Vocación emprendedora

Todo proyecto emprendedor parte de una idea de negocio, de dar una solución efectiva a un problema o necesidad de clientes potenciales. Con esto en mente, Carole y Luis Miguel analizaron el potencial de llevar el concepto de Photofolio a Oaxaca. “Primero, establecimos contacto con el franquiciante (con sede en Monterrey, Nuevo León) para terminar de conocer todo el modelo de negocio y aprovechamos para explicar la situación política, económica y social de Oaxaca”, cuenta Luis Miguel.

Si bien abrir nuevos mercados tiene su recompensa, esta entidad del sur de la República representa todo un reto para desarrollar una empresa con éxito. Según el reporte Doing Business 2012, Oaxaca ocupa el lugar 24 a nivel nacional en cuanto a la facilidad para hacer negocios. “La ventaja es que aquí no existen tiendas de este tipo, que resuelvan la demanda de un público (clase media-alta) ávido de productos novedosos y de temporada”, asegura Carole. “De hecho, esta característica es precisamente la que nos ha abierto las puertas de las plazas y centros comerciales donde se ubican nuestras sucursales”, agrega Verónica Martínez, gerente comercial y de franquicias de Photofolio.

¿Cómo abrirle paso a un nuevo concepto? Para empezar, un factor clave es el perfil de los emprendedores. “Nuestra franquicia le llama más la atención a jóvenes de entre 25 y 35 años que, aunque no cuentan con experiencia empresarial, suelen ser muy responsables y se comprometen al 100% con el proyecto”, señala Martínez. “Una de las ventajas de sumar a este tipo de franquiciatarios es que están en una edad de trabajo y proyección, de retos para ellos mismos, de querer crecer su patrimonio y ser exitosos. La tienda es el proyecto que les puede dar todo eso”.

También es importante que, una vez adquirida la franquicia, sean los franquiciatarios los que se hagan responsables de su unidad. Para Photofolio, esto incluye desde llevar la operación diaria –sin que sea necesario estar todo el tiempo en el punto de venta– hasta administrar los recursos, hacer los pedidos de productos y supervisar al personal para ofrecer un buen servicio al cliente. En este sentido, desde el principio la dupla Ramírez-Santibáñez definió muy bien sus respectivos roles a desempeñar en el negocio.

Por un lado, Carole es la cabeza de la tienda y quien tiene la responsabilidad de la operación diaria. “El hecho de que uno de los dueños esté en la sucursal ayuda a llevar un control más eficiente, permite estar de cerca y seguir capacitando a los empleados e incluso, las ventas se incrementan porque puedes ver directamente cómo es el movimiento”, explica la emprendedora. En tanto que Luis Miguel, quien tiene más experiencia en negocios, y que además participa en una empresa de su familia, asume un rol más estratégico de toma de decisiones con alcances de mediano y largo plazo. Esto aprovechando la información de primera mano que le provee su socia.

Con apoyo familiar

En el caso de Francisco Lira, de Impuestum Contadores, no encontró eco entre sus compañeros y amigos de la universidad cuando les platicó su interés por emprender de la mano de una franquicia. En consecuencia, pensó en abandonar el proyecto; sin embargo, encontró apoyo en su padre. Así, entró en contacto con el franquiciante –aun cursando la carrera– hacia finales de 2007 y el siguiente año arrancó. “Siendo estudiante sólo contaba con conocimientos de contabilidad, pero desconocía toda la parte de negocios, es decir, cómo vender mis servicios”, confiesa Paco.

Si comercializas fundas, puedes utilizar sus características físicas como argumentos de venta; sin embargo, ¿cómo dices que vendes contabilidad y estrategias fiscales? Ahí fue cuando Francisco comenzó a darse cuenta de que adquirir una franquicia le daba varias ventajas. “Uno piensa que emprender es abrir tu despacho, colocar un letrero en la puerta con tu nombre y esperar a que los clientes lleguen a ti; gran error”, asegura. “En el corporativo del franquiciante me ayudaron a fortalecer áreas clave como prospección de clientes, labor de venta y servicio de postventa, todo enfocado en ofrecer soluciones a la medida de las Pymes”, señala el franquiciatario.

De acuerdo con Gilda Herrero, directora general de Impuestum Contadores, su modelo de negocio está enfocado en resolver las necesidades contables, fiscales y estratégicas de las Pymes. “Es como bajar toda la infraestructura y herramientas con las que cuentan los grandes corporativos a las pequeñas y medianas empresas”, apunta la fundadora de la franquicia.

“En lo personal, veía cómo sufría mi papá con los asuntos del área contable de su compañía. Por lo que, la posibilidad de brindar toda una estrategia fiscal a las Pymes no sólo me pareció un negocio con alto potencial, también un servicio muy humano, social y responsable con los clientes”, dice Francisco.

El 11 de agosto de 2011, Carole y Luis Miguel abrieron su tienda dentro de una plaza nueva ubicada sobre una de las principales avenidas de la ciudad de Oaxaca. “La ventaja es que se trata de un centro comercial a donde la gente viene específicamente a comprar”, explica la franquiciataria. Las cifras lo confirman: “siempre nos ubicamos en los 15 primeros lugares entre las 65 sucursales de la red nacional. Esto es un gran logro, si consideramos que no existe punto de comparación con el movimiento económico que hay en Monterrey, el DF o Puebla”, sentencia su socio.

Photofolio cuenta con 22 líneas de productos y más de 2,000 artículos, que se manejan por temporadas y que cada año se renuevan por completo. “Nos dirigimos a mercados selectos, sobre todo clientes de entre 25 y 35 años”, señala la gerente comercial y de franquicias de la marca. “Nuestro ticket promedio es de $300, pero sí hay quienes consumen hasta $2,000 en una sola compra”, afirma Luis Miguel. “Asimismo, ideamos una ‘Gift Card’ para premiar la lealtad de nuestros clientes frecuentes y formamos una comunidad en Facebook con más de 5,000 fans”, añade Carole.

“Actualmente mi negocio tiene un crecimiento de un 25% anual. Esto gracias a la labor de venta realizada que incluye desde llamadas y visitas de prospección hasta recomendaciones de nuestros clientes y networking en eventos”, cuenta Francisco Lira, de Impuestum Contadores. A cinco años de arrancar su despacho, este joven franquiciatario sigue convencido de que emprender fue la mejor decisión.

“Nuestra capacidad productiva no está ligada con nuestra edad; sólo es cuestión de vencer el miedo para actuar y conseguir todos los objetivos que nos tracemos”, finaliza.