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¿Es momento de abandonar tu idea?

Renunciar a una idea que no funciona para apostar por otra no es rendirse. Pero antes de tirar la toalla considera estos puntos.
¿Es momento de abandonar tu idea?
Crédito: Depositphotos.com

Todo parece estar en orden: tenías una gran idea para un producto o servicio y sabes que existe un mercado potencial amplio para él, basándote en tu investigación. Tu prototipo funciona y está listo para producirse. Tienes un plan de negocios en mano, el cual elaboraste después de recibir consejos de expertos de la industria. Incluso has hablado con inversores potenciales y has buscado a compradores. Te sientes listo para dar el siguiente paso, porque has construido un equipo que te apoya.

Pero por cualquiera que sea la razón, las piezas no se completan. Quizás no has sido capaz de levantar suficiente dinero o los compradores no están convencidos de tu oferta. ¿Qué deberías hacer? Cuando tu plan de negocios no está funcionando, ¿cómo saber cuándo tirar la toalla y seguir adelante?

Todo emprendedor ha tenido que tomar este tipo de decisiones difíciles en algún punto, incluyéndome. Pero aferrarse a una idea que no funciona puede evitarte identificar una mejor. Por eso te compartimos cuatro cosas que debes considerar antes de abandonar tu idea de negocio:

1. ¿Has hecho todo lo que está en tu poder para recibir una orden de compra?
Si tienes un producto que sabes que tiene un beneficio por el que un consumidor pagaría, debes hacer todo lo posible para ponerlo en sus manos. Las ventas, aunque sean limitadas, pueden ayudar a impulsar un producto. Las órdenes de compra pueden usarse para levantarte; pueden mantenerte rodando y decir “Sí, hay un interés ahí. Puedo probarlo, porque esa gente quiere comprar mi idea”.

En mi caso, cuando desarrollé una tecnología de etiquetas intercambiables, me costó mucho encontrar un fabricante que la produjera. Pero cuando me acerqué a un importante distribuidor de vitaminas, les gustó la idea y me dieron una orden de compra, la cual enseñaba a otros fabricantes. Estuvieron dispuestos a fabricar mi etiqueta porque ya tenía una orden de compra.

2. ¿Has hablado con suficientes inversores y has escuchado lo que decían?
Si hay problemas que ellos identifican, arréglalos. Exhausta a todos los inversores potenciales, incluyendo a tu familia, amigos, firmas privadas y ángeles inversionistas. Quizá puedes ponerte creativo e iniciar una campaña en un sitio de crowdfunding.

Debes tener en cuenta que hay un riesgo inherente de traer socios al negocio. Cuando inicié mi empresa de uñas de guitarra no tenía suficiente capital para salir adelante, pero conseguí a tres socios que tenían distintos valores y pudimos lanzarla.

3. ¿Has pensado licenciar tu idea?
Antes de tirar la toalla, considera los beneficios del licensing. Quien sea que licencie tu idea tendrá distribución, un espacio establecido y la capacidad de llevar tu producto al mercado con mayor rapidez. Podrías dividir diferentes canales de distribución en el contrato. Por ejemplo, ellos pueden vender a los grandes retailers mientras tú conservas una pequeña boutique. Ayuda pensar que el licenciatario es otro socio de negocios.

4. ¿Has buscado directamente a los fabricantes y grandes retailers?
Podría no parecer lo más obvio, pero cada día más fabricantes y retailers están convirtiéndose en productores de etiquetas. Y los fabricantes tienen relaciones con los retailers, y viceversa. Podrías también licenciar tu idea a uno de ellos u obtener intereses de un jugador de gran tamaño.

Es muy difícil abandonar idea en la que crees, pero a veces es necesario. Quizá el timing no sea el correcto; pero la verdad es que las razones del fracaso pueden ser múltiples. Tomar la decisión de dejarla e iniciar algo nuevo no es darse por vencido; es saludable. Tienes que creer que si tuviste una idea, podrás tener otras.

Algunos negocios simplemente no están hechos para funcionar. Pero su fracaso podría pavimentar el camino para algo mucho más grande. Si necesitas asegurarte de ello, explora la historia de cualquier emprendedor exitoso. Te apuesto a que encontrarás al menos una experiencia de fracaso.