Recursos Humanos

¿Manager multiplicador o minimizador?

Estimular a sus empleados para que suban su nivel de juego es uno de los logros más gratificantes y rentables para cualquier líder.
¿Manager multiplicador o minimizador?
Crédito: Depositphotos.com
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Clasificar a los líderes en sólo dos especies parece fácil: por un lado están los buenos, y por otra parte los malos. Pero si en esencia hay positivos y negativos, muchos de ellos ni siquiera están conscientes de pertenecer a un bando y, por lo mismo, no evolucionan en su forma de dirigir, dejando escapar posibilidades trascendentales para sus empresas.

Esta inquietud la plantea Liz Wiseman, ex ejecutiva de Oracle, la gigante global de software y tecnología de gestión de información. La actual presidente de The Wiseman Group, firma de investigación y desarrollo de liderazgo con sede en Silicon Valley, California, distingue dos clases de líderes: los multiplicadores y los minimizadores. Estos anta­gonistas son los responsables de conducir las grandes decisiones empresariales en el mundo de hoy.

Acaparar la toma de medidas, sentirte imprescindible y aprobar o rechazar todos los movimientos de tu empresa o negocio no es sólo una tarea titánica y esclavizante. Al mismo tiempo produce mucha inseguridad y dependencia entre el personal a tu cargo y terminas por discapacitarlo. Estos son parte de los síntomas de un líder minimizador o reductor.

En cambio, saber delegar, premiar la responsabilidad con confianza, propiciar el desarrollo intelectual y provocar que quienes trabajan contigo produzcan también ideas, son acciones que un “multiplicador” acostumbra en su día a día. En la experiencia de Wiseman, también hay una gran cantidad de “minimizadores accidentales”, que no tienen la intención de reprimir u opacar a sus empleados.

En realidad quieren ser buenos líderes, aunque se guían por la manera tradicional de gerenciar creyendo que deben tener todas las respuestas, en vez de conceder oportunidades.

Del mismo modo existen los “multiplicadores accidentales”, líderes que no tienen un marco de referencia para entender lo que suelen hacer y que incluso pueden ser lo que Wiseman denomina “multiplicadores flojos”. Estos últimos parece que no hacen mucho por resolver algo, pero encaminan a quien los consulta, ya que al final la habilidad de superar los conflictos reside en cada empleado.

Razones para cambiar

Liz Wiseman publicó recientemente su primer libro, Multiplicadores: cómo potenciar la inteligencia de tu equipo. Junto con su coautor y responsable de talleres y capacitación, Greg McKeown, condujo una investigación que los llevó a cuatro continentes, para analizar 40 empresas y entrevistar a más de 150 líderes, labor que abarcó cerca de un año y medio de trabajo. Así encontraron que los minimizadores obtienen menos de la mitad de las habilidades de las personas a su cargo. Además, bajo su mando muchas empresas operan al 50% de su potencial y terminan gastando más para lograr algo. “Para mí este es el máximo argumento económico para comenzar a liderar como un multiplicador”, asegura la autora.

En el tema personal, las conclusiones resultan en extremo educativas. La mayoría hemos tenido la experiencia de trabajar para un minimizador, lo que suele ser agotador y frustrante. “Es odioso. Te presentas a trabajar y llegas con una sonrisa fingida. Pero por dentro la experiencia es dolorosa y no puedes esperar para renunciar a la primera oportunidad”, dice.

En contraste, la gente que convive con multiplicadores reporta que si bien la experiencia es cansada, también es totalmente estimulante. “Dar todo lo que tenemos provoca esa sensación y amamos trabajar para este tipo de jefes”, remarca Wiseman.

Asimismo, hay redención para los minimizadores accidentales. No se trata de lograr un cambio total de pensamiento de un día para otro, sino de una serie de prácticas y pequeñas cosas que puedes hacer como jefe. Una de ellas es “El reto de 30 días del multiplicador”, que consiste en enfocarse en una sola disciplina  y durante este tiempo concentrar esfuerzos para crear un nuevo buen hábito.

Amplificación viral

Aquí resulta válida la pregunta: ¿eres un genio o un productor de genios? Según los principios multiplicadores, lo importante no es cuánto sabes, sino qué tanto puedes acceder a lo que los demás saben. Al crear una atmósfera de innovación, esfuerzo productivo e inteligencia colectiva, puedes extraer la inteligencia de los demás, amplificarla y ponerla a trabajar. Quienes laboran con un jefe que multiplica, se tienen en alta estima y no se guardan nada. Es decir, si los reductores ven el mundo intelectual en blanco y negro, los multiplicadores lo ven en tecnicolor.

Pero cuidado, los líderes que multiplican no son jefes “buena onda”: ponen a trabajar en serio a sus colaboradores y esperan grandes cosas de ellos. Estos directivos tienen buen sentido del humor y lo utilizan para fomentar el buen ambiente y detonar la energía e inteligencia naturales de los demás. En esencia, lo que hace únicos a estos dirigentes puede resumirse en cinco disciplinas vitales: atraen y optimizan el talento; crean la intensidad que demanda el mejor trabajo mental; extienden los retos; debaten las decisiones y, por último, inculcan la propiedad del compromiso y la responsabilidad entre su gente.

Muchos de los buenos líderes también son excelentes padres, agrega Liz Wiseman. “De hecho, la experiencia que tienen en educar a sus hijos puede ser empleada en sus empresas y es uno de los caminos más rápidos para aprender a multiplicar. Los hijos pueden pensar con independencia. Hay que impulsarlos a tomar sus propias decisiones”, concluye.

The Wiseman Group tiene entre sus clientes a empresas que son referentes indiscutibles en sus respectivos sectores, como Apple, Nike, PayPal, Salesforce.com y Twitter.

E. Scott Morris, director del estudio de diseño en Nike, líder mundial en desarrollo, fabricación y venta de ropa y accesorios deportivos, confirma los beneficios que tuvo en su compañía la adopción de esta filosofía de recursos humanos. “Creo que el concepto de los multiplicadores y el efecto en Nike ha cambiado de inmediato la forma en que nos comunicamos. Ahora hay personas que dan oportunidades a otras para hacer cosas que no habían intentado nunca antes”, señala el ejecutivo.