Franquicias

Impacto de la reforma fiscal en franquicias

Un reconocido consultor del sector afirma que las nuevas políticas fiscales en México entrañan nuevos costos ocultos.
Impacto de la reforma fiscal en franquicias
Crédito: Depositphotos.com
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La reforma fiscal trae efectos inmediatos en las finanzas de las franquicias. Principalmente, según veo, una mayor carga administrativa para el cumplimiento de las obligaciones fiscales derivado de la implementación de medidas como el buzón fiscal, la emisión del Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI), incluso para retenciones de impuestos y la ampliación de diferentes declaraciones informativas.

Otro costo de esta reforma, principalmente para marcas cuyos modelos de negocios tienen bajo nivel de ventas, es la desaparición del Régimen del Pequeño Contribuyente (Repeco). Este régimen generaba menor carga fiscal y facilidad administrativa para el pago de impuestos. Su desaparición traerá consigo la reducción de la utilidad de dichos negocios y en algunos casos su mortandad, sobre todo de franquicias que erróneamente basaban en ello su rentabilidad.

A cambio, la reforma introduce el régimen de incorporación, que en principio parece sustituir al Repeco, pero que en realidad está diseñado para incorporar al fisco a pequeños comerciantes informales, otorgándoles una exención del impuesto sobre la renta del 100% el primer año (aunque no del IVA). Y lo cierto es que sus limitaciones y excepciones no permitirán que las franquicias puedan utilizarlo.

Se elimina la posibilidad de valuar los inventarios con el sistema UEPS (Últimas Entradas Primeras Salidas) para quedar únicamente  el sistema de PEPS (Primeras Entradas Primeras Salidas), lo que reducirá el monto de deducción del costo de lo vendido y desincentivará la adquisición de inventarios en algunas empresas.

La reforma elimina o reduce también los siguientes aspectos que afectan a las franquicias: a) la deducción inmediata de las inversiones; b) la deducción de prestaciones en previsión social como los vales de despensa; c) la deducción de las cuotas de seguridad social de los trabajadores absorbidas por el patrón; d) el Régimen de Consolidación, que afecta a los corporativos de algunas empresas franquiciantes que lo utilizaban; e) la deducción para la adquisición de automóviles; f) la deducción del consumo en restaurantes.

Asimismo, existen algunos aspectos en la Reforma Fiscal que pueden ser considerados positivos, como la desaparición del Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU), que generaba una carga fiscal excesiva, castigando la generación de flujo de efectivo de los negocios, sobre todo para aquellas franquicias que eran extensivas en recursos humanos. O también el fortalecimiento de la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon). Otra ventaja es la desaparición de la mayoría de los regímenes especiales que en ocasiones generaban distorsiones y estrategias para la elusión fiscal.

En cualquier caso estoy seguro de que el sector de franquicias seguirá creciendo, ajustándose a los nuevos esquemas tributarios que, confío, sean en beneficio del país.