Finanzas

Pequeña inversión, gran negocio

Blanca Juárez utilizó sus ahorros y tarjetas de crédito para poner en marcha su empresa. Con un presupuesto logró aprovechar su capital al máximo.
Pequeña inversión, gran negocio
Crédito: Depositphotos.com

Visión, pasión y determinación son motores fundamentales para poner en marcha un negocio; sin embargo, no son los únicos. Contar con el financiamiento necesario y saber cómo aprovecharlo también resulta clave para arrancar un emprendimiento exitoso.

Existe una serie de opciones enfocada a las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes) por parte del sector bancario. No obstante, acceder a ellas no siempre resulta fácil, debido a que estas instituciones solicitan, entre otros trámites, garantías de pago y requisitos como una acta constitutiva y declaraciones ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), es decir, documentos que un emprendedor generalmente no tiene a la mano.

Pero no te desanimes, hay otras alternativas para fondear tu plan de negocios, sólo es cuestión de que encuentres el mejor traje a la medida. Entre ellas está el ahorro; los préstamos de familiares y de amigos; un socio capitalista; la liquidación de la empresa donde trabajaste; y finalmente, las tarjetas de crédito y los créditos personales con la banca comercial.

Blanca Juárez y Grace Navarro vivieron esa experiencia. En septiembre de 2009 se les ocurrió emprender con un negocio enfocado en la capacitación de periodistas y fotógrafos, oficios que hasta la fecha desempeñan.

Comenzaron escribiendo su idea en una hoja de papel y después de dos meses de planeación, en noviembre del mismo año, abrieron Taller Arteluz. Se trata de un espacio que fortalece la experiencia y el aprendizaje de los comunicadores y reporteros gráficos a través de cursos y talleres.

Las emprendedoras encontraron en las tarjetas de crédito y los préstamos de sus amigos los mejores aliados para financiarse. La inversión inicial fue cercana a $60,000, que emplearon entre bienes duraderos como mesas, sillas, computadoras y proyectores, así como la renta del local y gastos administrativos y operacionales. Poco más del 80% de este monto lo fondearon con sus tarjetas de crédito a meses sin intereses, por lo que su costo de financiamiento fue cero.

Dinero plástico

De acuerdo con los especialistas, la mejor opción para financiar un negocio es el ahorro, ya que son recursos que generaste y que dejarán mejores frutos poniéndolos a trabajar, mientras que si los guardas en casa bajo el colchón, no reditúan.

En cambio, al referirse a las tarjetas de crédito advierten que deben ser la última alternativa a considerar, debido a las tasas de interés que cobran. A pesar de ello, esta opción no debe satanizarse, pues existen estrategias para sacarles el máximo provecho.

Heleodoro Ruiz Santos, presidente de la Comisión de Crédito de la Asociación de Bancos de México (ABM), coincide en que los plásticos bancarios no son la mejor opción para fondear un proyecto que va empezando, debido a que las tasas anuales son altas (de entre 25 y 26% en promedio anual). Sin embargo, destaca que se pueden emplear de manera inteligente, es decir, usarlas como medio de pago y no como medio de financiamiento.

¿Cómo hacerlo? Hay tres formas. La primera es mediante un plan a meses sin intereses, donde el costo de financiamiento es cero y a largo plazo (puedes encontrar plazos de hasta 24 meses).

La segunda opción es que seas un cliente “totalero”, es decir, que pagues todo lo que adquiriste en la fecha que indica el estado de cuenta. En ese caso, el precio de financiarse también es cero, pero es a corto plazo, prácticamente a un mes.

La tercera alternativa es aprovechar las campañas que ofrecen los centros comerciales y los bancos de manera conjunta con programas de compras a meses con intereses fijos que, por lo general, son bajos (de entre 5 y 15%) y bonificaciones mensuales.

Blanca y Grace no pudieron pagar todo con un plástico. Alrededor del 20% de la inversión, entre $10,000 y $12,000, lo liquidaron en efectivo en rubros como la renta y el depósito del local, las adecuaciones que éste requería y algunos gastos operativos con los que se debía cumplir. Para ello, recurrieron a sus amigos, quienes les prestaron el capital sin ningún interés de por medio.

De acuerdo con el investigador del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Guillermo Galván, recurrir a familiares y amigos es una opción muy común y viable. Sin embargo, debes tener en cuenta que por la misma cercanía que existe, el riesgo de caer en malos entendidos es elevado.

La sugerencia es llegar a un buen acuerdo para evitar ese problema, incluso establecer un plan que considere intereses pequeños en un cierto tiempo de pago. Otra alternativa atractiva y con altas probabilidades de éxito es la de un socio capitalista para desarrollar el proyecto, dice el experto.

Para ello, debes demostrar que el plan es viable financieramente, pero sobre todo hacerle ver que tienes visión, pasión y determinación para tomar las decisiones correctas.

Otras opciones

“Un socio capitalista es, para mí, la mejor opción. Si tienes una idea innovadora y que proyecta ser un gran negocio, pero te faltan los recursos para ponerlo en marcha, busca una persona que esté dispuesta a correr el riesgo contigo, que confíe en ti y que aporte la pieza del rompecabezas que falta: el dinero”, dice Galván.

De esa manera, evitarás pagar intereses con la banca y te enfocarás a lo verdaderamente importante: dirigir el proyecto. Por su parte, Ruiz Santos, de la ABM, destaca que hay otras opciones que se pueden aprovechar con la banca –además de las tarjetas de crédito–, como un crédito Pyme, un crédito personal y de nómina.

En su opinión, la opción para Pymes es la mejor si quieres empezar la aventura del emprendedurismo. Mediante esa línea de crédito, puedes conseguir capital desde $20,000 y hasta $2 millones, con una tasa promedio de entre el 12 y 13%. El requisito para acceder a él, afirma, es no tener un historial crediticio negativo.

Los créditos personales que ofrece la banca a los clientes con buen historial crediticio son también otra opción, debido a que las tasas de interés van –dependiendo el cliente y el monto– de entre el 12 y 20% en promedio, un nivel menor al de los plásticos bancarios.

En lo que se refiere a los préstamos de nómina, las tasas son un poco más altas (entre el 20 y 24%), pero son menores a las de las tarjetas de crédito, debido a que no hay una garantía de pago real de por medio. Al respecto, Eduardo Eraña, presidente de Visa Internacional para América Latina y el Caribe, recomienda iniciar una relación con la banca desde que se arranca el negocio. “El financiamiento bancario no es malo, siempre y cuando se sepa usar”, asegura.

Paga tus deudas

Planear cómo vas a liquidar la deuda que contrataste para iniciar tu negocio es de suma importancia para no morir en el intento. A pesar de que su estrategia de negocios fue “básica”, como lo califica Blanca, al iniciar operaciones con Taller Arteluz lo tenía muy claro: se fijó un año como máximo para cumplir con todas sus obligaciones financieras.

Junto a su entonces socia, lograron liquidar sus pasivos iniciales en ocho meses, sin pagar un solo peso en concepto de intereses. La clave fue el control que implementaron sobre las fechas de pago, explica la emprendedora.

“Desde un principio, el compromiso fue canalizar todas las ganancias que se obtenían para terminar con el endeudamiento”, recuerda. No obstante, los recursos que generaban mes a mes no fueron suficientes en muchas ocasiones, por lo que tuvieron que destinar una partida de lo que ganaban en sus actividades profesionales externas.

Ambas laboraban como freelancers: Blanca como reportera y Grace como fotógrafa. “Ahora lo veo y, definitivamente, eso no es correcto. Siempre es mejor no revolver el capital del negocio con otros ingresos”, reflexiona la emprendedora.

Guillermo Galván, del ITESM, recomienda esquematizar los pagos mensuales de la deuda. Si ésta es sin intereses, no habrá mayor problema para asignar un monto periódico. Sin embargo, si hay una partida derivada de un costo financiero, es importante que lo consideres y que te asegures que tu tasa es fija, dado que pueden afectar la cantidad que tienes que desembolsar mes con mes.

Lo ideal es que la distribuyas en partes iguales para que la carga sea homogénea y siempre considera que, al ser un nuevo negocio, es probable que tus ventas sean modestas al principio, particularmente en los primeros seis meses.

Eduardo Eraña, de Visa, subraya que así como los mecanismos de crédito son importantes, también lo es la forma en cómo se llevan las cuentas del negocio. Esto debido a que la mala planeación es una de las causas por las cuales muchos de los emprendedores fracasan en sus proyectos.Por su parte, Guillermo Galván recomienda hacer un presupuesto que incorpore todos los gastos que tendrás en el periodo, que por lo general es mensual. En él, no olvides reflejar una cantidad fija para tu salario, sobre todo si la única fuente de ingresos es tu negocio.

Cómo fijar tu salario

No hay una receta mágica para asignar tu remuneración como dueño. La sugerencia, en un principio, es canalizar entre 5 y 10% de las ventas generadas. Cuando el proyecto marche mejor, puedes ajustarlo a los ingresos reportados.

En el presupuesto debes considerar gastos fijos como la renta del local, los salarios de los trabajadores, pagos de servicios como agua, luz e Internet y el servicio de la deuda (que comprende la liquidación del principal y los intereses generados). No olvides reflejar los pasivos iniciales, pero también los que se generarán por la operación del propio negocio, lo cual implicará un desembolso adicional.

Además, debes incluir las erogaciones variables como materias primas (su precio puede subir o bajar en un periodo determinado, por lo cual se considera como no fijo), gastos operativos y una partida para gastos contingentes, es decir, eventos no previstos que puedan detener la marcha de tu empresa.

“Un presupuesto es básico para que tu negocio marche bien, pero debes tener en cuenta que siempre van a salir gastos inesperados para los cuales tienes que estar preparados”, sostiene Blanca.

Crear un fondo contingente que tenga recursos por el equivalente a entre el 2 y 5% de las ventas de la compañía es recomendable. Con esta “caja chica”, estarás mejor preparado para enfrentar los imprevistos, que nunca faltan.

Un rubro que también debes considerar en todo momento es la publicidad. Las redes sociales son una excelente opción y por sí solas no cuestan, a menos que decidas pagar para que un tercero lleve su control y aumente su impacto.

Sin embargo, existen otras opciones que debes contemplar. Una página Web es una de ellas. Su dominio tiene un costo que puede ir de $5,000 a $15,000, dependiendo la persona que lo realice.

Taller Arteluz tiene presencia en Facebook y Twitter, y además creó una página Web, cuyo dominio tuvo un costo de $7,000, puntualiza su directora. Con esto ha logrado capacitar a través de 173 talleres a unas 2,200 periodistas y fotógrafos de 28 estados del país y de naciones como Argentina, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, España, Francia, Honduras, Puerto Rico, Panamá y Perú, entre otras.

 “Tener presencia en la Web es fundamental para el éxito de un negocio y no se diga en las redes sociales; en estos tiempos, es básico”, sostiene Blanca. Por cuestiones personales y profesionales, Grace abandonó la sociedad dos años después de que Taller Arteluz comenzó a operar. Fue entonces cuando Blanca, que en un principio se registró ante Hacienda como persona física con actividad empresarial, decidió constituir una sociedad civil.

A casi cuatro años de fundado el proyecto, hoy Blanca puede decir que tiene un negocio exitoso, después de que en 2012 alcanzó su punto de equilibrio financiero.

Ahora ya conoces la historia de esta pequeña empresa y algo es claro: opciones de financiamiento para emprender hay varias, es cuestión de que analices cuál te conviene más. No eches en saco roto los consejos de los especialistas en la materia, pon en práctica algunos de ellos y sácales el máximo provecho. ¡Mucha suerte!