Emprendedores

Minola: La creatividad hecha negocio

Esta marca, que han portado Katy Perry y Ximena Navarrete, hoy le vende 2,500 pares de zapatos por temporada a El Palacio de Hierro.
Minola: La creatividad hecha negocio
Crédito: Depositphotos.com
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Una compra de impulso que hizo hace 10 años durante un viaje familiar fue el detonante para que Adriana Soto descubriera su vocación emprendedora. La diseñadora industrial de profesión recuerda que fueron unos zapatos de cocodrilo rosa de la marca Dolce & Gabbana los que la ayudaron a definir el rumbo de su vida.

“Mi papá me dio US$400 para mis compras y todo me lo gasté en ese par”, confiesa. Fue entonces que su padre le sugirió mejor dedicarse a fabricar los zapatos. “Si gastas tanto en eso y te emociona tanto, mejor háztelos”, me dijo. “Entonces todo me hizo clic, fue como unir las piezas del rompecabezas y dije: ‘sí, voy a hacerlo’”, comenta.

Regresando de su viaje, Adriana visitó una fábrica de calzado localizada en el centro de Cuernavaca, Morelos, donde vivía. “De inmediato me enamoré del proceso”, asegura. Y es que desde pequeña tenía el gusto por la construcción de piezas. Por tanto, los zapatos eran suficientemente complejos para causarle interés y deseo por tener su propia marca.

A sus entonces 19 años, la emprendedora sabía que había una fuerte demanda por moda, pero que no había la oferta suficiente para satisfacer a las chicas mexicanas de su edad, quienes solían viajar a Estados Unidos para adquirir hasta siete pares de zapatos. “Encontré el nicho y decidí apostar por él”, afirma. De esta manera, aprendió de pieles, hormas y detalles técnicos del calzado y, con un préstamo de $20,000, empezó a fabricar sandalias de piel que les vendía a sus amigas y conocidos. Gracias a esta primera prueba, se percató de lo que le pedía el mercado.

“Como diseñador tienes que ver lo que se vende y lo que va a alimentar tu siguiente temporada. Desde que inicié tuve una mente muy flexible y no me casé con la idea de imponer algo en lo que yo creía. Si quieres ser parte del mercado y comercializar, tienes que ver cómo responde tu consumidor a lo que le estás ofreciendo”, sostiene Adriana.

La construcción de una marca

“Me funcionó bien la fórmula del bueno, bonito y barato”, dice. Todos sus diseños eran de piel de alta calidad y muy femeninos; no obstante, el parteaguas para esta joven fue trabajar con Michel Domit, a quien conoció durante un evento en su universidad. Ahí le presentó un muestrario con calzado de calor y para ciudad. Al empresario le agradó su trabajo y la aceptó como maquiladora. 

Con esta experiencia, la emprendedora se dio cuenta de que el diseño no lo era todo para triunfar en los negocios. “Además de lo glamoroso que puede resultar el ser un diseñador, hay que pensar en cómo hacer que tu producto llegue al mercado y que tu negocio sea rentable. Hay mucho que recorrer para tener un showroom en Polanco”, advierte.

Así, primero tuvo que trabajar como maquiladora y formalizarse como empresa. Tras darse de alta como persona física con actividad empresarial, tuvo que hacer un presupuesto para la producción y aprender a trabajar con los proveedores y sus plazos.

Eran finales de 2006 y en esa época la marca Michel Domit tenía poca moda para la mujer. Los diseños de Adriana le dieron un aire fresco a la línea. “Un día que marcó mi historia fue cuando me habló Michel para decirme: ‘rompiste récord en el área de dama’”, recuerda.

Pero su inquietud por crear su propia marca seguía creciendo. Adriana viajó a Milán, Italia a estudiar un máster en Fashion Marketing en el Instituto Maragoni y, a su regreso y durante tres años más, trabajó para una fábrica de calzado desarrollando nuevos productos.

En 2008, a sus 23 años, pudo lanzar su primera colección bajo el nombre de Minola. Ese mismo año conoció al encargado de Compras de El Palacio de Hierro, quien le propuso trabajar con las marcas propias de la tienda departamental.

La emprendedora aceptó y durante seis años creó líneas exclusivas para la cadena, que se comercializaban bajo las marcas Topshop y Wild & Alive. A la par, colaboró con diseñadores como Ángel Sánchez –a quien le diseñó calzado para el Mercedes-Benz Fashion Week México–, Lydia Lavín, Jesús Ibarra y Bertholdo Esponiza. Mientras que entre las celebridades que han usado sus creaciones figuran Katy Perry, la modelo Elsa Benítez y la ex Miss Universo Ximena Navarrete.

Desde este año, la colección de Minola se comercializa en El Palacio de Hierro. Empezó con 18 modelos y 2,500 pares por temporada. Por su parte, Adriana afirma estar en el momento justo de su carrera, aunque igualmente admite tener por delante un gran reto por las marcas con las que compite en el piso de venta.

Hoy la gente conoce de marcas, pero también apuesta por lo hecho en México. “Les da orgullo portarlo y saben que detrás de un zapato nacional hay muchas manos mexicanas”, dice. Actualmente, la empresaria da empleo directo a cinco personas e indirecto a cientos que le maquilan en Guanajuato, Jalisco y el Distrito Federal. Asimismo, cuenta con una tienda on line y una línea de zapatos a la medida.