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Mítu Calzado: Apostando por el e-commerce

Sin tener que invertir en un local, este negocio se ha ganado un nombre en su industria y un lugar en el corazón (y pies) de sus clientes.
Mítu Calzado: Apostando por el e-commerce
Crédito: Depositphotos.com

Zapatito blanco, zapatito azul. Y también rosa y morado, con y sin tacón o tipo creeper; todos los vende Mítu Calzado empresa creada por Alejandra Gámez y Angélica Ruiz. A la fecha, las emprendedoras de 28 y 29 años, respectivamente, han participado en Sapica –la feria de calzado más importante del país–, en pasarelas de diseñadores como Omar Muñoz, Pink Magnolia y Laura Carrillo “Chabe”, así como colaboraciones con marcas como Swarovski o Sony con su reality Mexico’s Next Top Model.

Además del renombre, Mítu Calzado como negocio también es un éxito aunque no tiene una tienda física. Aun así, de enero de 2013 a septiembre de 2014, registró un incremento de ventas del 190%, y un aumento del 20% en sus ingresos internacionales al llegar a varios países como Colombia, Estados Unidos, Perú y Costa Rica. Todo esto ha sido posible gracias a su tienda en línea que opera dentro de la plataforma Kichink!

Pero no siempre fue así. Angélica y Alejandra se conocieron en 2007 en León, Guanajuato –su ciudad natal y capital mundial del calzado– mientras una cursaba la licenciatura en Diseño de Modas y Calzado, y otra en Diseño Gráfico. En 2010, ambas dejaron sus trabajos y juntando sus ahorros decidieron aprovechar sus conocimientos y creatividad para iniciar un negocio.

Debido que los recursos eran limitados, las amigas utilizaron las redes sociales para promocionarse como una marca de calzado de moda hecho a mano, de edición limitada, con hormas específicas para el pie del mexicano –no del europeo como es lo común–, materiales nacionales y combinaciones de colores únicas, todo a un precio accesible. En ese entonces, quienes estaban interesadas en adquirir algún par, las contactaban por correo; ellas les mandaban un número de cuenta para que les depositaran y, una vez recibido el depósito, enviaban el producto.

“Era muy lento y por falta de confianza en el proceso no vendíamos mucho”, señala Alejandra. “Igualmente era abrumador porque a veces en plena producción nos llamaban a causa de que no había llegado un paquete y en ese momento teníamos que resolverlo”, recuerda Angélica.

La solución vino de la mano de Kichink!, y parecía demasiado buena para ser verdad. “Era tan fácil como usar Facebook y eran muchas las ventajas, sobre todo, en cuanto a tiempo que podríamos aprovechar para el diseño y la producción”, cuenta la diseñadora de modas. Y es que la plataforma les ofrecía montar su tienda sin invertir, cobrando sólo un porcentaje por cada venta, y encargarse también de la logística: desde hacer las guías de mensajería hasta repartir cada pedido.

El banderazo de salida fue en El Buen Fin 2012 y, en esos dos días, vendieron más de la mitad de su producción total, lo que no habían podido hacer en meses previos. La respuesta de su clientela también fue positiva gracias a beneficios como: pagar con tarjeta de crédito o en efectivo, envíos gratis un día a la semana y periodos de entrega de tres a ocho días e incluso, de cuatro horas en el Distrito Federal, contra 15 días de otras plataformas. Luego de la incursión de la marca en el ecommerce, la comunidad de seguidoras –que crearon el concepto “Tú y Mítu” en el que suben fotos en Facebook, Twitter e Instagram usando el calzado de la marca– se duplicó.

Como parte del apoyo para mejorar sus números, Kichink! le da a las emprendedoras tips mensuales de las buenas prácticas de comercio electrónico, así como un reporte de ventas que utilizan para hacer promociones, lanzamientos o rotación de producto. Aunque la plataforma ha sido su mano derecha para sacar adelante la marca, las emprendedoras no han dejado de involucrarse en el negocio, sobre todo en el manejo de inventarios, la atención a dudas de sus clientas y la comunicación de su identidad. “Bien lo dice el dicho: si tienes tienda, atiéndela, no importa que sea en línea”, señala Angélica.

A la fecha, las jóvenes han invertido sólo en producto para tener inventario suficiente dada la demanda. Toda la publicidad ha sido de boca en boca y por medio de grandes nombres de la industria. Por ahora prefieren dominar el comercio en línea y no piensan migrar a un esquema físico, principalmente por el nivel de producción que requerirían, aunque no lo descartan para un futuro. “Es emocionante pensar en la proyección que tendremos cuando invirtamos más en el negocio. Incluso podríamos exportar”, finaliza Alejandra.