Emprendedores

Traduce tu talento en rentabilidad

La trayectoria de Javier Sánchez y sus socios les ha permitido traducir en ganancias su creatividad.

El arquitecto Javier Sánchez Corral, en opinión de su amigo y colega Michel Rojkind, es una persona que “tiene la cabeza en el cielo y los pies en la tierra”. Gracias a su imaginación sin ataduras, Sánchez Corral ha creado una obra arquitectónica a la que no le faltan aplausos (se le considera protagonista de la revitalización urbana de las colonias capitalinas Condesa y Roma) ni premios nacionales e internacionales (más de 50 a la fecha).

El prestigio de esta creatividad, además, se ha ganado en espacios de diversa naturaleza: hoteles (Hotel Condesa DF), sitios culturales (Museo del Estanquillo), edificios de departamentos (en varias colonias del Distrito Federal), sedes corporativas (renovación de las oficinas centrales de la constructora ICA), vivienda social (rehabilitación de una vecindad, Brasil #44, ubicada en la zona Centro del DF), entre otros emplazamientos.

En lo que concierne al vínculo con el suelo, se podría afirmar que el ancla de Sánchez Corral es la empresa que fundó: JSa (jsa.com.mx) –firma cuyo origen se remonta a 1996, y que en 2007 asumió su denominación actual–, una organización que demuestra que la rentabilidad y la arquitectura de calidad y alto valor estético pueden compartir el mismo hogar.

Porque a la hora de encarar un proyecto, los arquitectos, en cualquier latitud del planeta, saben que habrá una exigencia inevitable: reducir los costos de la obra con el fin de lograr la máxima utilidad. En la mayoría de los casos, esta presión acaba lesionando a la propuesta arquitectónica —que debe renunciar a los criterios estéticos y funcionales que había proyectado para elementos como estructuras, acabados o diseño de los espacios. Sin embargo, en las iniciativas de vivienda urbana (edificios de departamentos) que impulsa directamente, JSa, gracias a su modelo de negocio, ya no tiene que lidiar con dicha situación.

Colaboración, no sacrificios

La empresa de Sánchez Corral está integrada por dos unidades: Taller de Arquitectura JSa (la división que diseña, desde un enfoque multidisciplinario, la propuesta arquitectónica) y la Promotora Inmobiliaria JSa (el área que gestiona los aspectos de comercialización y venta de los espacios).

Aunque operan en forma independiente, en el nicho arquitectónico señalado, las entidades colaboran para lograr un mismo objetivo: un proyecto inmobiliario que produzca utilidades, y que lo haga sin tener que traicionar la identidad creativa de Sánchez Corral —la cual promueve conceptos como integración urbana de la obra, sustentabilidad y áreas para la interacción social.

Para lograr este balance entre rentabilidad y valor arquitectónico en la práctica, JSa despliega un importante esfuerzo de planeación y colaboración interna. Cuando se detecta un espacio con potencial, la división de arquitectura –que dirige Sánchez Corral– elabora un proyecto; al tiempo que la unidad inmobiliaria –encabezada por Santiago Sánchez y Álvaro Becker, socios de la firma– analiza aspectos como precio del predio, costo de obra, potencial de mercado de la zona, clientes objetivo, potencial precio de venta, etc. Durante esta fase, y en todo momento, las unidades de JSa comparten información, equilibran prioridades y llegan al modelo de negocio que protegerá la rentabilidad de la obra.

Para lograr que la estrategia funcione, en JSa el factor clave es “escuchar al otro, y entender que hay aspectos que de-bes defender y otros en los que puedes ceder. En ocasiones, para asegurar la viabilidad de un proyecto, me sugieren ciertas dimensiones o características que son distintas a las que había imaginado. Pero si en esas condiciones aún puedo desarrollar un proyecto valioso, pues no hay problema”, apunta Javier.

Así, desde su origen, el inmueble está diseñado para satisfacer las metas arquitectónicas, financieras y operativas de JSa. Y esto “sin controlar al arquitecto, sino trabajando junto a él para alcanzar los objetivos”, señala Becker, responsable de la comercialización inmobiliaria.

Aplicando este modelo, la compañía hoy cuenta con un portafolio de más de 200 departamentos (en distintas fases de desarrollo); todos ellos, fieles al talento de un admirado arquitecto mexicano y respaldados por modelos de negocio “bien estructurados y que se ejecutan con orden y disciplina”, dice Santiago Sánchez, director de Finanzas y Nuevos Proyectos. Es decir, hogares donde la rentabilidad tiene un cuarto asegurado.