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4 pasos para dirigirte bien a ti mismo

Los tres errores más comunes para dirigirte son no saber a dónde ir, falta de enfoque y no invertir tiempo a las decisiones.
4 pasos para dirigirte bien a ti mismo
Crédito: Depositphotos.com
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La civilización siempre corre peligro cuando a los que nunca han aprendido a obedecer les es dado el derecho de mandar. – Obispo Fulton J. Sheen.

Hace algún tiempo, al término de una conferencia que impartí a jóvenes, se acercó uno de ellos a preguntarme: ¿Qué es lo que te cuesta más trabajo dirigir? Mi respuesta fue muy directa: ¡A mí mismo!

Los grandes personajes como Steve Jobs, Carlos Slim, Gandhi, la Madre Teresa, no son superiores en capacidad que tú o yo, sólo se dirigen a sí mismos de mejor manera, con pasión y disciplina.

Los tres errores más comunes para dirigirte:

1. No saber a dónde ir.
2. Falta de enfoque.
3. No invertir el tiempo suficiente para aclarar “para qué” estás tomando esa importante decisión.

Los buenos líderes no se preocupan por la competencia; más bien, se ocupan de sí mismos. Saben que los demás no son la causa de sus fracasos; si no triunfan, es porque no se dirigieron a sí mismos lo suficientemente bien. Y para corregirlo, lo primero que hacen es examinarse a sí mismos utilizando la reflexión para verse de modo claro y realista, y comprender en dónde están sus dificultades personales para corregirlas.

Cuatro puntos para dirigirte extraordinariamente bien

1.  Aprende a seguir a quien admiras
Las personas que nunca han seguido son orgullosas, poco realistas y rígidas; creen que se las saben de todas, todas y que pueden hacerlo ellos mismos; sin embargo, con el tiempo se vuelven ineficientes pues apartan a los demás de su vida.

2. Desarrolla la autodisciplina
Dentro de una fábrica de Nike, en la entrada principal por la que acceden todos los trabajadores, cuelga un letrero grande y vistoso que dice: “¿Qué tan duro juegas cuando nadie te está viendo?”
Quieres ser tu principal motivador, tu mayor fan y también tu más despiadado juez.

Para lograrlo, imprime un calendario y colócalo en tu mesita de noche, antes de dormir coloca una palomita en el día de hoy si realizaste con disciplina tus actividades o una cruz si no lo conseguiste. Al finalizar la semana, revisa tus avances y reflexiona en “por qué sí” pudiste hacerlo ese día o “por qué no”. Luego ajústate y sigue adelante.

Algunos beneficios de la autodisciplina:

• Tomarás decisiones coherentes entre lo que piensas, dices y haces.
• Actuarás de manera correcta de acuerdo a tus principios y el beneficio de las personas que te importan más.
• Podrás refrenarte a las tentaciones e ir eliminando tus hábitos tóxicos.

Algunos beneficios de la autodisciplina:

• Tomarás decisiones coherentes entre lo que piensas, dices y haces.
• Actuarás de manera correcta de acuerdo con tus principios y el beneficio de las personas que te importan más.
• Podrás refrenarte a las tentaciones e ir eliminando tus hábitos tóxicos.

3. Aumenta la paciencia
¿Cuántas veces te manchaste antes de que aprendieras a comer?¿Cuántas veces sonó la caja de velocidades antes de que metieras el clutch hasta el fondo? Mientras más robusto sea tu sistema de crecimiento personal, más paciente tendrás que ser para realizar con excelencia las acciones que lo componen.

Algunos tips para aumentar tu paciencia:

• Contempla el presente: tómate dos minutos para ver tus manos, tres para cerrar los ojos y escuchar.
• Repite 10 veces en voz alta frases de cambio: soy paciente, soy paciente, soy paciente…
• Medita.

4. Ríndete cuentas
Lo que no puedes medir, no puedes mejorar. Se trata de que conozcas lo que estás haciendo muy bien y muy mal. Quieres repetir tus patrones de éxito, eso que te está dando resultados, y mejorar lo que hiciste mal.

Una excelente manera para rendirte cuentas es llevando un diario de lunes a viernes, puede ser escrito o en video; el sábado revísalo y toma notas. El punto clave está en que determines cuáles fueron tus patrones de éxito y que los vuelvas a practicar de manera intencional en la siguiente semana. Yo les llamo palancas de tracción.

La mayoría de las acciones indebidas provienen de individuos a quienes no se les exigieron cuentas con suficiente anticipación.

Dirigirte a ti mismo muy bien, significa que te riges por normas más estrictas que las de los demás. No sólo porque eres responsable de tus acciones, sino también porque lo eres de las personas a quienes diriges.

El liderazgo es una responsabilidad, no es un derecho. Por este motivo, es necesario que nos “arreglemos” antes que los demás. Siempre hemos de procurar hacer lo correcto, no importa lo mucho que hayamos ascendido ni lo poderosos que seamos.

Tres reflexiones para dirigirte extraordinariamente bien

1. ¿Qué tan claro ves tu vida?
2. ¿En qué área de tu vida necesitas crecer?
3. ¿Qué tan bien recibes consejos?

El grupo más pequeño al que dirigirás es a ti mismo, pero ese es el más importante. Si lo haces bien, entonces podrás dirigir a grupos más grandes.

Por Víctor Suárez.