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Vístete como emprendedor

Descubre cómo sentirte cómodo con tu propio estilo, pero siempre proyectando seguridad y confianza en ti mismo.
Vístete como emprendedor
Crédito: Depositphotos.com

¿Es mejor estar sobrevestido o pasarse de fachoso? Esta pregunta puede resultar muy extraña, debido a que implica que forzosamente te verás ridículo. Además, es un poquito limitante: Camiseta o traje. Shorts o pantalones. Zapatos o chanclas.  

De acuerdo, probablemente es mejor estar sobrevestido, porque al menos así no te verás como alguien flojo.

“La primera pregunta que debes hacerte es, ¿puede interpretarse como una falta de respeto?”, sugiere Jay Adelson, CEO de la startup de geolocalización SimpleGeo. “Y si la respuesta es afirmativa, me voy a arreglar. Es una señal de inteligencia”.

Porque la vestimenta representa propiedad. Cuando te presentas, tu ropa connota consideración o falta de consideración. Si estás sobrevestido, tienes mayor oportunidad de terminar en el lado correcto de lo que es propio. Tu vestimenta termina siendo tu agente. Si tu agente es un tonto, podrías terminar consiguiendo el trato, ¿pero por qué correr ese riesgo?  

Cada día es más común ver en los espacios laborales a gente usando jeans y camisetas para trabajar. Apple inició con esta tendencia en 1977 con un Steve Jobs en jeans, t-shirts y chanclas. Después, HP copió este código de vestimenta para competir con el talento en ingeniería (aunque Bill Gates también reclama el crédito). De cualquier manera, estas compañías cambiaron todo. Hicieron de la vestimenta casual un emblema.  

“Noventa por ciento del tiempo uso jeans, flip-flops y t-shirts. Usar una gorra y jeans para un velorio es irrespetuoso. Fuera de eso, la forma en la que te vistes es la forma en la que te vistes”, afirma Mike Repole, co-fundador de Vitaminwater. 

Sin embargo, resulta extraño que aunque la vestimenta casual es una realidad, aún pensamos en el estilo en términos de formalidad: cuanto más avances en la escala del estilo, más “elegantes” son las prendas. Pero esto también te puede llevar a vestirte de más, lo que puede ser un grave error. Usar ropa que se siente rígida te hace parecer un impostor.  

“Queremos que las personas sean ellos mismos”, dice Jeff Ckavier, fundador de la firma de capital de riesgo SoftTech VC. “Una inversión será potencialmente para cinco, siete o 10 años. Lo último que quieres es tener a alguien que se presente en traje y corbata cuando es obvio que no está acostumbrado a usarlos”. 

A veces hay algo más en juego: “Si un desarrollador o un co-fundador de una startup llega usando pantalones caquis y una camisa de manga larga completamente abotonada, enviará un mensaje del tipo de desarrollador que es”, afirma Mat Meeker, cofundador de Meetup y Polaris Venture Partners. “Dirá que no deberían estar iniciando una compañía, sino que deberían trabajar en un corporativo para desarrollar en él”.

Si estás vestido adecuadamente (en ropa que te queda bien y en la que te sientes cómodo), siempre te sentirás casual. No importa que estés usando un traje de $15,000, si el traje te queda a la perfección, te sentirás relajado. 

Ten siempre un respaldo

En resumen, casual es una forma de pensar, no sólo de vestir. Pero eso no significa que no puedas tener una herramienta secreta a tu disposición. Algo que te ayude a sentirte cómodo y seguro. “Tengo un saco clásico, en azul marino, que guardo siempre en la oficina”, dice Meeker. “Si me reúno con emprendedores, uso jeans y una camiseta. Pero si me reúno con inversionistas, me pongo el saco. Es versátil y simple”.  

De lo que habla Meeker es una de las herramientas más útiles de los negocios: el saco de repuesto. Este saco debe ser de dos botones (nunca en los brazos, a menos de que tu negocio esté en un yate) de color azul marino o gris oscuro. Procura que te quede a la perfección (que un sastre lo haya arreglado), que muestre un poco de camisa en las mangas y que no sea parte de un traje completo. El saco debe ser único y verse bien con prácticamente todo: jeans, caquis, tenis, lo que sea (nuevamente, menos con shorts, a menos de que estés en un yate).   

Si eres de los que caminan mucho con un maletín o una mochila, siempre guárdalo ahí. Si pasas mucho tiempo en el auto, guárdalo en el auto. El chiste es que siempre esté a tu disposición.  

Un saco tiene muchas funciones. Permite guardar cosas, como mentas o papeles, y esconde otras como manchas o arrugas. Pero lo más importante es que sugiere cosas: que no eres flojo, ni tonto, ni del tipo de personas que dan todo por hecho. Que tú y tu idea o compañía probablemente no funcionan a la perfección, pero al menos lo estás intentando. Y ése es el punto. 

La taxonomía de lo casual

1. El casual forzado: Hay pocos intentos de estilo más desafortunados que parecer más casual de lo que en realidad eres. Y los que cometen este error pocas veces lo notan. No tienen otro punto de referencia que el que intentan tomar prestado de alguien más, por ejemplo, de sus hijos.

Algunas preguntas para saber si estás forzando tu look casual son: ¿Estás usando shorts aunque nunca te has considerado una persona de shorts? Podrías estar forzando lo casual.  ¿Usas lentes de sol que se le verían mejor a un director de cine alemán? Podrías estar forzando lo casual. ¿Hay alguna referencia o frase en tu camiseta que no entiendes? Podrías estar forzando lo casual.  

2. El casual ambivalente. Éste es el look Zuckerberg. Sudadera, shorts, chanclas deportivas. Todo dispuesto de tal manera que parezcas lo contrario a alguien astuto o muy inteligente. Para poder usar este estilo necesitas ser muy bueno. Muy bueno.

3. Business casual (casual de negocios): Un término ahora sin sentido que era muy utilizado a finales de la década de los 80. Incluye pantalones plisados, camisa de botones y otros accesorios que ya no se recomienda utilizar. 

4. Casual impecable: Otra forma de decir el casual apropiado. Es en este punto donde nos referiremos a los italianos. Ellos tienen una expresión muy útil llamada spezzatura, que dicta que la perfección viene de la ligera imperfección. Es una idea antigua, reintroducida en el mundo en 2006 por el director de moda de Esquire, Nick Sullivan. Este estilo permite pequeñas fallas y un sentido de estilo que permite la comodidad, la individualidad, e incluso la ambivalencia. Lo que los italianos quieren decir es que se puede lucir formal y casual al mismo tiempo.