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¿El secreto para crecer? Invertir bien

La clave para invertir bien es educarnos para ello: entender los negocios, la sociedad, las finanzas, el mundo.
¿El secreto para crecer? Invertir bien
Crédito: Depositphotos.com

Hace unos días me impacienté en una reunión con otros economistas (no diré nombres por el cariño que les tengo). La discusión que tuvimos es muy importante para cambiar el orden de México en la escala de los países.  

El que se enoja pierde. Perdí. Uno de mis colegas decía: “la calidad de las inversiones es un lujo de los tigres asiáticos. México necesita más inversión y punto. No debemos preocuparnos por la rentabilidad, sí por el monto invertido”. Pero si todos los mexicanos invertimos en negocios en donde se pierde dinero, la economía no crecerá. Si perdemos dinero en nuestras inversiones, habrá menos recursos disponibles al año siguiente para consumir, ahorrar e invertir nuevamente.

¿En qué invertimos los mexicanos? Según cifras del Inegi, cada vez destinamos menos recursos a construir. Buena noticia. En 1994 la construcción residencial era 37 por ciento de la inversión fija total, y para 2014 era 27 por ciento. La construcción no residencial ha disminuido también, pero no tanto. Ello quiere decir que estamos invirtiendo más en bodegas y edificios que en casas.

Según la OCDE, los estadounidenses invierten en vivienda el 14.7 por ciento de la inversión fija bruta total. Antes de la crisis de 2008, esa cifra era mucho mayor: llegó a casi 29 por ciento en 2006, un 6.6 por ciento del PIB. Es bonito invertir en nuestras casas, pero es poco rentable y no aporta a la productividad de la economía.

En cambio, la adquisición de maquinaria y equipo ha crecido en el país. En 1994 (antes de la crisis) representó el 25 por ciento de la inversión total, y hoy el 38 por ciento. En Estados Unidos, esa cifra es de alrededor del 32 por ciento. Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la economía local obtuvo dinamismo de los sectores manufactureros, mientras que en el país vecino de los servicios. Invertir en maquinaria y equipo es exactamente lo que tenemos que hacer.

También invertimos en educación y salud. En educación pública, el gobierno de México gastó 5.2 por ciento del PIB en 2011 y el de Estados Unidos lo mismo. Si vemos el PIB de los servicios educativos en México (privados, principalmente), nos damos cuenta de que los recursos que le dedicamos a este rubro se mantienen relativamente constantes desde 2008.

En salud, es difícil tener números comparables. En 2007, la suma del gasto público y privado de los estadounidenses era de 15.2 por ciento del PIB, y nosotros gastábamos apenas 5.8. En México, por cada $100 destinados a salud de manera privada en 2008, hoy invertimos $89. Nuestra gente no sale mejor educada ni más sana después de la intervención del Estado.

El secreto para invertir bien es educarnos para ello: entender los negocios, el capitalismo, la sociedad, las finanzas, las computadoras, el mundo, y luego vivir para contar y explotar ese conocimiento. Tenemos que convencer a las familias de que hay que invertir en buenos negocios. Quizás el mejor negocio es la salud y educación de cada uno de los miembros de la familia. No necesariamente hay que mandarlos al postdoctorado: con inglés, ciencias, matemáticas, programación de computadoras y ética, es suficiente. Todo lo demás lo podrán aprender en el camino.

Tenemos que invertir en negocios donde el cliente pague el precio con gusto, el inversionista siga invirtiendo, el gobierno no tenga problema con nuestra operación y los trabajadores estén contentos. De esa manera, crearemos valor para todos.