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Linda Rottenberg: estás loco, y eso es genial

El primer paso para convertirte en emprendedor sucede en la mente. Y si tienes un sueño, puedes convertirlo en realidad. La CEO de Endeavor te da sus mejores consejos para lograrlo.
Linda Rottenberg: estás loco, y eso es genial
Crédito: Cortesía Editorial Aguilar

Cofundadora y CEO de Endeavor –organización sin fines de lucro que apoya a emprendedores en 17 países–, Linda Rottenberg es una de los 100 “Innovadores para el siglo 21” de acuerdo con la revista Time y la primera “Mentora capitalista” del mundo, según el columnista ganador del Pulitzer, Tom Friedman.

En 2015 escribió Loco por Emprender, un libro que combina historias inspiradoras de emprendedores icónicos (como Walt Disney y Estée Lauder) y revela consejos prácticos y estrategias para crear un plan de acción de negocios y crecer a lo grande.

Durante una entrevista concedida a Entrepreneur, aseguró que “apenas estamos viendo el inicio del emprendimiento en México. Lo mejor está por llegar”. 

¿Cómo ves al ecosistema mexicano?

Cada vez más personas dicen “yo puedo hacerlo también”, y es fantástico ver a emprendedores alentando a las generaciones futuras. Veo empresas fuertes, innovadoras y exitosas en sectores como el tech, que están mirando hacia EE.UU., Canadá y Latinoamérica para crecer y convertirse en lideres regionales, e incluso globales. También veo a mujeres iniciando y creciendo compañías, y siendo inversionistas ángeles. Pero me gustaría verlas participar más. Es un área de oportunidad.

¿Entonces cualquiera puede emprender?

No necesitas ser un joven con sudadera y una idea revolucionaria para ser emprendedor. No todos son chavos, ni ingenieros, ni tienen innovaciones radicales, pero sí están haciendo empresas con impacto real. Escribí este libro porque hay nuevas especies de emprendedores. Además de las gacelas que quieren un alto crecimiento, están los zorrillos, esos intrapreneurs dentro de las organizaciones; las mariposas con micronegocios o autoempleos; y los delfines, que hacen negocios sociales. Hoy, todos necesitamos la mentalidad y habilidades de un emprendedor, aun si no queremos crear empresas, para sortear la época de incertidumbre en la que vivimos.

¿Cómo superar el miedo al fracaso?

A nivel individual muchos no se permiten seguir adelante con sus ideas por el qué dirán. Pero tienes que aceptar que te van a tirar de a loco. Si no es así, preocúpate porque tal vez no estás pensando lo suficientemente en grande. La tarea del innovador es, justamente, dejar atrás las negativas, seguir intentándolo todos los días y encontrar la forma de salir adelante. Curiosamente, las dificultades que enfrentas como emprendedor mexicano ayudan a que seas más resiliente y a que crezcas de manera más orgánica, creativa, con poco dinero y midiendo mejor el riesgo. Aunque cometas errores, también habrá éxitos. Y debes tomar tu negocio paso a paso y corregir el rumbo cuando sea necesario.

¿Por qué dices que el caos es tu amigo?

Ver al mundo con otros ojos y pensar diferente es el rol principal de un emprendedor. Mientras que cuando hay estabilidad y seguridad no hay nada nuevo, en la disrupción prevalecen las ideas emprendedoras porque la gente quiere un cambio. Y hay que aprovechar ese momento con los brazos abiertos.

¿Es mejor hacerlo solo o acompañado?

Aunque no tengas socios es importante hacerte de mentores, es decir, personas que te ayuden a pensar cuando dudas o tienes miedo. ¡Y hay que hacerlo en grande! Guarda la monogamia para tu vida personal; en esto hay que ser “polimentórico” pues una sola persona no te abrirá todas las puertas que necesitas. Y querrás diversidad. Procura reunir mentores que sean más jóvenes y mayores que tú, de otras industrias o del mismo giro, e incluso a tus “amienemigos” (frenemies en inglés). Así, obtendrás retroalimentación y opiniones objetivas, y así es como los emprendedores crecen. 

¿Cuál es la lección más importante que has aprendido en Endeavor?

Creía que tenía que ser una líder fuerte, independiente y autosuficiente. Hace siete años, mi esposo tuvo cáncer y durante un año dejé de ir a la oficina para atender a mi familia. Cuando regresé, no podía ocultar que era mucho más vulnerable y abierta sobre mi vida personal, de la que nunca había hablado pues pensaba que era inapropiado o que haría sentir incómodo a alguien. En cambio, dos chicas de mi equipo me dijeron que siempre me habían visto como un “súper humano” y que no se podían relacionar conmigo; pero que a partir de que conocieron este otro lado de mi persona, me seguirían a donde sea. Esto me enseñó mucho sobre liderazgo: tienes que ser menos “súper” y más “humano”. Hay un término que amo: flawesome (una suerte de “imperfesionante”, la mezcla entre ser imperfecto e impresionante) y es lo que hoy aspiro a ser.