Miedo

Aprende a convivir con el miedo

Ana Victoria García te dice qué hizo para convertir el miedo en su aliado.
Aprende a convivir con el miedo
Crédito: Depositphotos.com
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El miedo es una emoción natural y necesaria para la supervivencia, funciona como una especie de alarma que el cuerpo y la mente utilizan cuando estamos en una situación de riesgo.

Lo mismo pasa con el miedo a emprender, tenemos que dejar de verlo como un sentimiento negativo y exclusivo de unos cuantos y más como un aliado en nuestro proceso de emprendimiento que nos alerta sobre posibles escenarios de peligro

Aceptar y reconocer el miedo no debería estar relacionado con la falta de valentía, todos en algún momento lo hemos sentido, y en lugar de ocultarlo, deberíamos sentirnos libres de expresarlo y concentrarnos más en encontrar la causa de este sentimiento que en avergonzarnos por tenerlo. Intentar luchar contra el miedo hasta derrotarlo puede terminar en una batalla interminable que no nos lleva a ningún tipo de crecimiento.

Como emprendedores es común que el miedo y la negatividad se apoderen de nuestra mente, pero no podemos quedarnos en lo catastrófico, tenemos que prepararnos para asumir aquello que puede salir mal, pero tampoco dejar que la imaginación nos juegue sucio y  estar conscientes de que las cosas también pueden funcionar y ser exitosas.

Yo aprendí a convivir con el miedo creando planes. Primero visualizo un resultado ideal, qué pasaría si todo sale bien cuando ponga en práctica mi idea; pensar el mejor escenario siempre es mi Plan A. Sin embargo, siempre tengo un Plan B en caso de que algo falle, es necesario un margen de error para resolver esa variable que podría tambalear nuestro proyecto.

Pero también hay que pensar un Plan Z que responda a las preguntas ¿qué pasa si todo sale mal y cómo lo resolvería? Si tienes claro el parámetro de lo mejor y lo peor que puede pasar y cómo se solucionaría, es más seguro que puedas resistir un Plan Z y sus consecuencias, esto no sólo te va a quitar la ansiedad, sino que te dejará con menos incertidumbre y te ayudará a sobrepasar el miedo, pues los rangos de peligro ya están identificados.

Cada persona debe estudiar y detectar su nivel de riesgo, algunos pueden vivir más en la incertidumbre que otros, pero esa es una decisión personal. Si realizar tu idea te aterra de sobremanera, no trates de silenciar el instinto, quizá estás apresurándote a tomar una decisión o tus prioridades no están alineadas con ese emprendimiento y es válido retirarse y evaluar si ese proyecto va con tu personalidad y aversión al riesgo

Se dice que los emprendedores son muy arriesgados y valientes y sí, lo son, pero también saben medir su riesgo, nunca toman decisiones sin conocer las posibles consecuencias.

Compartir y hablar tus miedos con personas que consideres de mayor experiencia y confianza es otro punto de apoyo que te ayuda a ganar seguridad y redondear tus ideas, pero hay que tener cuidado y ser crítico al momento de elegir a quién le contamos nuestros temores y qué queremos lograr con ello, pues corremos el riesgo de terminar aún más confundidos.

La finalidad de buscar un consejo externo es dar pasos más certeros e ir blindando este emprendimiento para eliminar los puntos ciegos que quizá no estés observando por estar tan concentrado en la idea central.

Lo importante es reconocer que todos hemos sentido miedo e identificar el origen del sentimiento para impedir que esta emoción nos controle o nos paralice al momento de trabajar por nuestros sueños.