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La culpa no es de los millennial

Si tomamos en cuenta que la jubilación es una prestación que ha desaparecido para esta generación y que han sido educados para emprender, ¿qué nos hace pensar que van a quedarse en un trabajo en el que no estén satisfechos?
La culpa no es de los millennial
Crédito: Depositphotos.com
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Los millennial han sido acusados de ser una pesadilla para los empleadores. A los jóvenes de esta generación se les han adjudicado adjetivos como flojos, hedonistas e indolentes, mismos que los convierten en la peor inversión para una empresa. También se les ha señalado como culpables del alto porcentaje de rotación de personal en las organizaciones, incluso hay quienes se han atrevido a sugerir que la mejor decisión sería que nadie contratara millennial. Vaya manera de pensar (Fail, dirían ellos)

La culpa no es completamente del millennial. La cultura organizacional de las empresas (o la falta de ella) ha influido en que retener su talento sea cada vez más complicado. Y no me refiero a cuadros colgando con la “Misión, Visión y Valores” de la compañía, sino a una cultura que se vive y se predica no sólo en la oficina, sino que se practica y se contagia 24/7. 

 Si queremos que nuestras empresas evolucionen, es necesario que lo hagan a la par de las nuevas generaciones. Debemos comprender la mentalidad de este segmento. Si tomamos en cuenta que la jubilación es una prestación que ha desaparecido para los millennial, que el mundo digital les abrió la puerta a una infinidad de opciones laborales en todo el mundo y que han sido educados para emprender, ¿qué nos hace pensar que van a quedarse en un trabajo en el que no estén satisfechos? Y el estar satisfechos no se trata de tener más vacaciones, de un altísimo sueldo o una carga ligera de trabajo, se trata de sentirnos valorados como personas, de estar en un lugar en donde realmente tengamos oportunidades de crecer con base al mérito de nuestras acciones, donde nuestras ideas sean escuchadas y donde no haya jefes, sino líderes que provean las herramientas para que sus colaboradores sean exitosos. Un lugar donde al sentirse parte del proyecto inviertan por convicción sus recursos y capacidades. 

Dentro de todas las características que le han asignado a la Generación Millennial, una cosa es cierta: quieren cambiar al mundo, y no sólo eso, pueden hacerlo. Además, quieren que este cambio comience en los lugares en los que trabajan. Les gusta la meritocracia, agradecen trabajar para una empresa donde crezca quien más trabaje, no quien mejor conectado esté.

La cultura organizacional es un tema clave al que suele restársele importancia por la necesidad de resolver lo urgente. Pero ¿dónde comienza una buena cultura organizacional? Sencillo: en la calidad de tus colaboradores.

Si tu plan es ser emprendedor, o bien, ya emprendiste y estás en etapa de crecimiento, toma en cuenta esta opinión: las empresas están hechas de personas, y el centro de toda empresa debe ser el colaborador. El primer paso para formar una gran empresa exitosa que logre trascender es buscar a gente exitosa, ambiciosa y con metas claras para que forme parte de ella. Es obvio, pero no es sencillo.

¿Cómo se asegura una empresa de contratar sólo a los mejores?

Partamos de la premisa de que las habilidades son aprendidas, sin embargo, no puedes enseñarle a alguien a ser entusiasta, a tener buena actitud o a tener una cultura que encaje con tu empresa. Se tiene o no se tiene, no hay más. No se puede estar medio embarazado, o estás o no. Bajo este punto, además del currículum y los exámenes básicos de conocimiento y aptitudes, una entrevista en la que conozcas la actitud, los valores y hasta el sentido del humor del candidato es ideal. Contrata gente apasionada, que crea en tu empresa y que sea humilde. Contrata un equipo increíble para que tu empresa sea increíble.

Detecta y dile adiós a los “vampiros emocionales” esos que con comentarios sarcásticos y acciones poco apropiadas van infectando a tu empresa. No los necesitas en tu equipo. Si ya los tienes y no los despides a tiempo te pueden traer a largo plazo un problema mayor con el resto del personal. Si tienes duda sobre alguien, lo más seguro es que no hay duda, es un vampiro. Aún si realizan su trabajo y cumplen con las metas establecidas, su actitud terminará por impactar negativamente a la organización.

Una práctica de contratación común en Resuelve, empresa mexicana que ocupa el Primer puesto en el Ranking Great Place to Work en la categoría de Las mejores empresas para trabajar para la Generación Millennial, es que el candidato sea entrevistado por lo menos por otros dos miembros del equipo que representen fielmente la cultura de la empresa, aunque no necesariamente pertenezcan a su área o al departamento de Talento. La finalidad de esta entrevista es identificar a aquellos candidatos que mejor encajen con nuestra cultura y con el equipo. El entrevistador debe preguntarse: si tuviera qué convivir con esta persona en mi día a día ¿me sentiría contento?

¿Cómo puede un empleador diferenciar entre un mercenario (alguien que sólo hace lo que tiene qué hacer para cobrar un cheque) y alguien que realmente quiere aportar valor a tu empresa?

Retomamos el punto anterior: el entusiasmo y la actitud son clave. Platica con tu candidato, es importante que evalúes su capacidad y sus ganas de aprender, su hambre de crecer y la confianza que transmite. Permítete confiar en tu sexto sentido, si amas a tu empresa no permitirás que forme parte de ella alguien que no aportará a su crecimiento.

Una vez que hayas encontrado a tu candidato ideal, un proceso de Onboarding ayudará a que tu nueva contratación se adapte rápidamente al equipo, se mantenga motivado y por ende, mantenga alta su productividad y sus ganas de aportar desde el día uno.

¿Qué es el Onboarding? 

Se trata del proceso mediante el cual se pretende que el nuevo integrante del equipo se sienta a bordo del barco. En este proceso se realizan actividades en las cuales tu nuevo talento podrá integrarse a tu empresa y vivir su cultura. Para que este proceso sea exitoso, el resto de los colaboradores deben sentirse empoderados y satisfechos, sólo de esta manera podrán contagiar al nuevo miembro. Es más que un simple proceso de inducción o de capacitación, es asegurarte de implementar permanentemente tácticas para retener a tu talento humano. No te olvides de los colaboradores que ya forman parte del equipo, extiende tu programa de onboarding para recordarle a todos cual es el propósito de estar ahí.

Ten siempre en mente que el éxito de una empresa de cualquier tamaño reside en el talento de la gente que la forma. Los millennials buscan empresas que les generen pasión y un sentido de pertenencia, donde sean estimulados y retados, un trabajo que tenga un propósito, que ofrezca soluciones al mundo. Puede parecer que exigen demasiado, pero te aseguro que también tienen mucho que aportar.

Ya le has invertido días enteros a incubar tu empresa, ahora rodéate del mejor equipo. Sal y haz posible lo imposible.