Los fracasos que deben estar detrás de tu éxito

Cada tropiezo es parte natural de un proceso de aprendizaje. El reto es no dejar que éste hunda el barco del emprendimiento y usarlo para salir a flote.
Los fracasos que deben estar detrás de tu éxito
Crédito: Depositphotos.com

El éxito se consigue fracasando rápido y seguido. “En el mundo de los negocios hay más empresas fracasadas que exitosas. Es lo natural”, asegura Leticia Gasca, Executive Director de The Failure Institute, quien promueve una cultura emprendedora donde el error sea visto como una oportunidad para aprender, mejorar y avanzar. Si estás dispuesto a cambiar tu mentalidad, aplica esta guía.

1. Aviéntate al ruedo y no renuncies

La mejor forma de superar el miedo?al fracaso es intentarlo. Atrévete a?salir de la zona de confort y arriésgate calculadamente;?hay habilidades y conocimientos que necesitas aprender para lograr tu meta, propone Fernando Hernández, autor?del libro Basta de Fracasos. Si fracasas, asúmelo con humildad y con la disposición de aprender e intentarlo de nuevo con audacia. Compartir tu experiencia con otros te ayudará a superar el duelo, sugiere Gasca.

2. Úsalo para escalar

Se vale fallar, pero aprende de los tropiezos con disciplina. Identifica en qué te equivocaste, evalúa tus habilidades, replantea la estrategia, busca nuevos recursos, nuevas relaciones y construye una visión diferente para mejorar, puntualiza Fernando.

"El éxito nunca será la ausencia del fracaso, pero tampoco un fracaso sepulta la posibilidad de tener éxito".

3. Cambia el plan pero no la meta

Enamórate del problema que buscas resolver o del concepto, pero no te aferres a una sola idea. Si no funciona, ajústala o busca una alternativa;  de lo contrario solo tendrás 5% de posibilidades de éxito, advierte Sergio Ortiz, director académico para el emprendimiento en el Tec de Monterrey. Convierte la flexibilidad y la paciencia en tus mayores fortalezas: habrá victorias que sean rápidas y otras lentas, agrega Fernando.

4. Fracasa rápido y seguido

Esto te va a permitir minimizar los daños y reducir los riesgos de inversión. Una buena forma de hacerlo, dice Ortiz, es empezar con pruebas pequeñas para experimentar y ver qué pasa aunque las ganancias sean mínimas al principio.

 

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