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Emprendedores / MexiCANS

El explorador mexicano que conquistó a National Geographic

Guillermo de Anda es el primer mexicano en sumarse al equipo de National Geographic como explorador, gracias a sus investigaciones sobre la arqueología mexicana en cuevas y cenotes.
El explorador mexicano que conquistó a National Geographic
Crédito: Paul Nicklen
6 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

La casa de Guillermo de Anda se había inundado y los muebles flotaban mientras él nadaba bajo la superficie del agua. Así fue el sueño que tuvo una noche cuando era pequeño. Su incursión en el mundo del buceo empezó desde temprana edad; tenía 13 años cuando se lanzó al agua desde un muelle en Acapulco sin ser un experto, pero asegura que esa experiencia le cambió la vida.

Su meta era convertirse en un buzo profesional y tener un trabajo con mucha aventura y exploración de la ciencia. Así que fusionó su pasión por el buceo con el interés que tenía por la historia y la arqueología mexicana, un gusto que heredó de su familia. Hoy, Guillermo es arquéologo subacuático, instructor y pionero de buceo arqueológico en el Caribe mexicano, especialista en el estudio de cuevas y cenotes, y explorador de National Geographic.

La aventura inició hace más de 30 años, cuando el explorador comenzó a entrenarse como buzo mientras estudiaba arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Descubrió las maravillas de los cenotes en un viaje que hizo a la Península de Yucatán, pero al darse cuenta de que no había muchas referencias científicas sobre estos lugares, decidió apostar por investigar el pasado prehispánico en estas cavernas.

La cueva del éxito

Hasta la fecha, Guillermo ha explorado junto con su equipo de trabajo 350 cuevas y cenotes. Su primer hallazgo fue un cráneo que encontró en el fondo de un cenote, un suceso que lo trastornó y motivó a desarrollar su primer proyecto de investigación formal en el 2007: Culto al Cenote, un estudio sobre el origen de los rituales que practicaban los mayas en estos lugares.

“Encontramos huesos humanos, los mayas modifican la parte seca del cenote, hacían muros y dejaban rastros que siempre conducían al agua. Además descubrimos un templo construido en el interior de una cueva”, relata.

Con este proyecto Guillermo atrapó la mirada de National Geographic, y fue posible gracias a una fotografía del cenote Holtún ubicado a dos kilómetros del Castillo de Chichén Itzá, misma que le dio la vuelta al mundo. “Decíamos que era una entrada al inframundo Maya en esa zona”, recuerda Guillermo.

Después de que la entidad publicó una nota sobre Culto al Cenote y de ser la más vista del año en su portal de noticias, en el 2012 Guillermo fue invitado a formar parte de National Geographic como explorador, siendo el primer mexicano en sumarse al equipo de investigadores. Confiesa que era un sueño que tuvo por mucho tiempo y que cumplió de una forma inesperada.

A partir de ese momento, National Geographic se convirtió en una pieza clave para el desarrollo de diversas investigaciones con apoyo financiero y tecnológico, como la segunda parte de Culto al Cenote, Chichén Itzá sumergido, y el Gran Acuífero Maya. El explorador señala que ha sido posible gracias a la alianza de trabajo que formaron National Geographic y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para difundir la naturaleza y la arqueología mexicana.

También estudió la colección de huesos que fue extraída del Cenote Sagrado de Chichén Itzá en los años 60 y que pertenecen en su mayoría a niños de entre 3 y 11 años de edad. Guillermo cuenta que en los restos también hallaron marcas de raíces de árboles o plantas como si fueran exhumados y vueltos a depositar, una situación que muestra la posibilidad de que los mayas no sólo hacían sacrificios humanos, sino también otro tipo de rituales como ceremonias a los ancestros.

Otro de los logros de Guillermo fue haber participado en la realización de El Inframundo Maya en la serie de televisión Antiguos Expedientes X, y El Verdadero Fin del Mundo que buscaba desmentir la idea de que el planeta dejaría de existir en el 2012, dos producciones de National Geographic.

Foto: Paul Nicklen

El otro lado de la aventura

Pero conseguir este éxito no ha sido una tarea sencilla de lograr. El mayor reto que enfrentó fue al inicio de su carrera cuando no podía investigar y explorar en campo como esperaba, “era como ver o explorar pero sin tocar”. Sin embargo, decidió apoyarse de la biblioteca buscando crónicas históricas e investigaciones de gabinete, una alternativa que le permitió estar más capacitado y mejor preparado.

Está dificultad y la falta de financiamiento llevaron al límite a Guillermo, incluso llegó a pensar en dedicar su vida en otra profesión, pero a pesar de la adversidad decidió continuar con la aventura, porque asegura que es su verdadera vocación. “Para ser un arquéologo profesional y exitoso se necesita de mucha constancia, paciencia, estudio, especializarse, astucia y presentar un proyecto plausible”.

Mucha historia por explorar

Guillermo ve una gran oportunidad para los jóvenes en el campo de la investigación en la arqueología mexicana, pero advierte que deben centrarse en prepararse continuamente para estar mejor capacitados. Señala que todavía faltan muchas cuevas y cenotes por explorar, porque estima que existen cerca de 6,000 en la Península de Yucatán.

Otra de las oportunidades de emprendimiento es el desarrollo de nuevas técnicas, metodologías e innovación tecnológica que faciliten los trabajos de investigación en la arqueología subacuática, además de crear nuevos contenidos para la divulgación de la ciencia.

El explorador de 59 años está convencido de seguir buceando en el pasado prehispánico de México. Por ahora estará enfocado en el proyecto del Gran Acuífero Maya para entenderlo mejor, caracterizarlo y que sea una investigación trascendental. “Vale la pena entender quiénes somos, de dónde venimos y hacia a dónde vamos”, dice Guillermo, “es una forma de conocernos y de mejorar las condiciones de nuestro país”.

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