Emprendedores 4.0

Él fabricará unas piernas más ágiles y fuertes que las tuyas

Utilizando manufactura digital. Concepto 3D atiende a corporativos y pymes que requieren desde un prototipo o moldes hasta herramientas y refacciones, todo a un costo accesible de 120 pesos por hora de impresión.
Él fabricará unas piernas más ágiles y fuertes que las tuyas
Crédito: Isaac Alcalá Nácar y David Saldaña / Entrepreneur en Español
7 min read
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Se decía “el detractor número uno” de la impresión 3D. Pero hoy Zaid Musa Badwan es el fundador y CEO de Concepto 3D, una de las empresas más grandes de impresión en tercera dimensión en México, que atiende a clientes como Google, IBM, WB México, la UNAM, armadoras de autos… y también a pymes.

¿Qué ocurrió? Mientras este joven estudiaba en Estados Unidos en 2014, su mamá sufrió una fuerte caída lastimándose la cabeza, la columna y fracturándose el brazo. Aunque se recuperó de las primeras dos lesiones, un yeso mal colocado hizo que su hueso soldara mal, dejándola incapacitada de por vida. “Era ridículo. Tanto avance tecnológico y el yeso era la única opción para sanar los huesos rotos. Además, es peligroso al grado que puede arruinar a las personas”, pensaba Zaid.

Ver a su mamá discapacitada detonó en él su vena emprendedora. Decidió quedarse en México y aplicar lo aprendido en sus estudios –Ingeniería Mecatrónica en la UNAM, Emprendimiento en París e impresión 3D en Estados Unidos– para evitar que más gente sufriera lo que su mamá había pasado.

Así surgió MediPrint, cuyo primer producto, Novacast, sustituye al yeso tradicional. Éste se hace a medida de cada paciente por medio del escaneo, modelado e impresión 3D, es ligero para evitar la pérdida de masa muscular, impermeable para poder bañarse con él y, por su diseño abierto, permite la oxigenación y previene infecciones. También es fácilmente removible y personalizable.

La empresa también imprime órtesis rehabilitatorias, plantillas y soportes ortopédicos y modelos médicos, dentales y ópticos. Su más reciente creación: prótesis robóticas de brazos, controladas por la mente, que permiten a los amputados tener cierta independencia. “Es un cambio brutal en sus vidas y lo logramos gracias a esta tecnología, combinada con la química, la robótica, la mecánica y el software, un poco de suerte y mucho trabajo”, explica Zaid.

Océano Azul 3D

MediPrint atiende a la industria médica y sus productos se venden en hospitales de la Ciudad de México. Las prótesis robóticas, por su parte, se donan a gente de escasos recursos o en situaciones vulnerables (como las que regalaron a afectados del sismo de septiembre pasado).

Pero Zaid sabía que la tecnología podía aplicarse a otros campos y que en México no había quien cubriera este océano azul. Por ello creó Concepto 3D, un buró de manufactura digital que además opera una tienda en línea. Entre los servicios que ofrece están:

  • Impresión 3D. Para quienes ya tienen un diseño en 3D y requieren de su manufactura en plástico, metal, cerámica, madera, etc. Esta es el área que genera mayores ingresos a la empresa.
  • Modelado 3D. “Puedes traer un dibujo en una servilleta y te lo digitalizamos e imprimimos”, explica Zaid. Para ello, el equipo de Concepto 3D (dos ingenieros, tres diseñadores industriales y uno gráfico, un mercadólogo y ejecutivos comerciales) utiliza herramientas de design thinking, desarrollo de producto e ingeniería y asesora a los clientes sobre la técnica de fabricación que más les conviene.
  • Escaneo 3D. Objetos de cualquier tamaño y textura son digitalizados con un láser de alta frecuencia que mapea su fisiología para tener una copia digital fiel para su reproducción.

La empresa atiende a centros de investigación y clientes en la industria aeroespacial, automotriz, de bebidas, joyera, de tecnología e incluso la artística. Para ellos desarrolla maquetas arquitectónicas, piezas para autos, refacciones, herramientas y moldes para hacer corridas de producción en serie.

Pedro Moneo, CEO de la consultora global de innovación Opinno, comenta que “la adopción en el área espacial, aérea, férrea y de autos es masiva. Incluso SpaceX –empresa de transporte aeroespacial fundada Elon Musk– la utiliza para fabricar componentes de sus cohetes Falcon”. También la biología marina se ha beneficiado, pues se han impreso arrecifes artificiales para sustituir a los naturales que están dañados.

Esta tecnología, inventada por Chuck Hull hace más de 30 años, está cambiando la forma de fabricar, pues se estima que una impresora 3D industrial reduce los costos y el tiempo de manufactura hasta en un 75%, según indica Endeavor México en el whitepaper “Megatendencias tecnológicas y sus implicaciones en México”. Para Moneo –que además es Young Global Leader del Foro Económico Mundial–, también impacta en los modelos de negocio, procesos de distribución, cadenas de producción y tiempos de entrega; algo que Zaid puede comprobar con sus clientes.

“Si requieres más de mil piezas no te conviene, pero si vas a hacer un prototipo y necesitas un molde, es mejor hacerlo en 3D que pedirlo al extranjero”, explica. “Por ejemplo, una armadora de autos que atendimos sólo necesitaba 300 piezas y crear un molde de inyección de plástico en China les hubiera costado unos 5,000 dólares, mientras que fabricándolas en 3D gastaron un 20%”.

¿Qué tan costoso resulta? La apuesta de Zaid es que cualquiera pueda fabricar lo que imagina de manera muy rápida y apoyado de expertos. De ahí que Concepto 3D cobre 120 pesos la hora de impresión (el tiempo que tarde depende del volumen y geometría del objeto).

Pymes y emprendedores pueden aprovechar esta técnica para hacer sus MVPs (producto mínimo viable), así como las iteraciones necesarias para después tener producción masiva. Así, pueden probar que el diseño funcione y hacer cambios de un día para otro, a bajo costo. “Si no estás empleando tecnologías exponenciales, te estás quedando exponencialmente atrás”, advierte Zaid, quien además es profesor de Impresión 3D en Singularity University.

Aunque para Moneo las pymes aún son early adopters, prevé que en los próximos cinco años se vuelvan usuarios recurrentes. Y en 10 años, predice, estas impresoras estarán en las casas, disponibles para imprimir lo que se necesite. “Los artistas venderán modelos digitales y tú podrás imprimir su arte en tu casa.” También visualiza objetos impresos en 3D embebidos con Internet de las Cosas e impresoras biológicas capaces de imprimir tejido vivo, dientes y huesos. No por nada se prevé que esta industria esté valuada en 30,190 millones de dólares para 2022, según el reporte “Global Forecast to 2020”.

A Zaid también le gusta hacer predicciones. “Habrá hubs de fabricación en tu zona y te va a convenir más manufacturar local que en el extranjero. Va a ser algo tan cotidiano que olvidaremos que antes existían otras formas de fabricar cosas.”

Incluso, confiesa que sueña con el día en que los humanos opten por tener partes mecánicas, impresas por ellos mismos para ser más eficientes.

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