Diez claves para emprender en China, en plena guerra comercial

La guerra comercial con Estados Unidos no es obstáculo para abrir un negocio en el país asiático; necesita emprendedores extranjeros y los hispanos tienen más probabilidades de triunfar.
Diez claves para emprender en China, en plena guerra comercial
Crédito: Depositphotos.com
Entrepreneur Staff
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Por Enrique Viaña Remis, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Castilla-La Mancha, España

¿Por qué debes empender en China en plena guerra comercial? Primero, porque no hay razones para pensar en una nueva guerra fría; los conflictos geopolíticos que subyacen no ponen en cuestión el orden internacional de la forma que lo hizo, por ejemplo, la invasión de Crimea por Rusia. La comparación es relevante, pues el lenguaje de la diplomacia económica ahora es mucho más preciso que en el siglo pasado. 

A Rusia por su gesto la ha castigado todo Occidente con sanciones económicas, y a China lo está haciendo en solitario Estados Unidos con una guerra comercial. Se trata de servir a un interés exclusivamente estadounidense con instrumentos convencionales que buscan un resultado concreto, y no se pone en cuestión el conjunto de la actuación de un país por la comunidad internacional. ¿Qué resultado busca Trump con la guerra comercial? Allanar la actuación de las empresas estadounidenses en el gigante asiático.

Hay indicios de que llegando al final de la tercera década de la globalización, las empresas estadounidenses que impusieron su cultura de los negocios al resto del mundo, llevan lustros estrellándose contra la granítica burocracia china. Esto nos lleva al segundo motivo para emprender en China: los emprendedores de cultura hispana pueden triunfar allí donde fracasan los de cultura anglosajona, por el diferente papel de la burocracia en nuestras sociedades. 

Muy esquemáticamente, la burocracia de origen castellano tiene muchos más puntos en común con la china que la de origen anglosajón. Eso prepara psicológicamente a nuestros emprendedores a tener éxito allí donde los anglosajones se desesperan ante la ausencia de resultados.

El tercer motivo es que China necesita con urgencia emprendedores extranjeros. Y es que tiene un problema crónico de calidad en la producción de bienes y servicios que amenaza permanentemente con disparar las importaciones, dadas las líneas de su política macroeconómica. Necesita de tecnología y know how foráneospara mejorar la calidad. Es la hora de las oportunidades en la segunda economía del mundo que dentro de no mucho tiempo, previsiblemente será la primera.

Todo esto te lo explico con mayores detalles en mi libro Marco Polo 21, la guía para hacer negocios en China, del que entresaco las siguientes diez claves para emprender en ese país.

1. Antes de tomar la decisión de invertir, conoce el tratamiento que la actividad de tu empresa recibe en China. Las líneas generales aparecen en un documento (Provisions on Guiding the Orientation of Foreign Investment) con la última redacción de 2004 y que se yuxtapuso a las Zonas Económicas Especiales que tienen regulaciones propias. 

Fuera de estas, las actividades de inversores extranjeros se clasifican en preferentes, permitidas, restringidas y prohibidas. Con posterioridad, se ha añadido especificidades locales (como la Zona Piloto de Libre Comercio de Shanghái) y regionales (como la región del Centro y Oeste de China). Las actividades preferentes gozan de un tratamiento fiscal privilegiado, y presumiblemente (aunque esto dependerá también del lugar), de mayor rapidez en la tramitación de permisos.

2. Ten tus patentes, marcas y demás elementos de propiedad intelectual en regla. Ninguna patente o marca es válida en China a menos que esté registrada en su Oficina de la Propiedad Intelectual (SIPO). La protección de dicho registro es de veinte años para las de invención y de diez años para las de diseño o modelo de utilidad. 

Tendrás que ser paciente porque el proceso de registro puede alargarse dos años, aunque hay formas de acortarlo. Aun así, considera que el problema de la transferencia forzada de tecnología es tan serio como para ser uno de los que ha movido al presidente Trump a declarar la guerra comercial con China.

3. Elije una buena firma de abogados. No olvides que numerosos asuntos legales (muy señaladamente, en materia laboral) dependen en parte de normativa estatal y en parte de normativa local; es un laberinto. Tienes varias opciones para elegir: firmas internacionales de reconocido prestigio y firmas chinas. Ambas tienen sus ventajas e inconvenientes. 

Si tienes pensado emprender en Shanghái, una firma internacional puede valer. Una china es casi la elección obligada si piensas hacerlo en provincias. En todo caso, recuerda que tus abogados serán los mejores amigos que tendrás en China.

4. Selecciona con cuidado en dónde invertir. Depende de dos factores: el primero es la actividad y debe elegirse una zona de China donde aquella se considere preferente, lo que puede no ser general a todo el territorio. El segundo es la concentración de inversiones extranjeras. El lugar donde se aglomeran puede no ser el más idóneo, como en todo, hay ventajas e inconvenientes. He elaborado un indicador muy sencillo, del que se desprenden recomendaciones claras en este sentido.

5. Te puede interesar abrir una Oficina de Representación, no tiene capacidad legal para operar en China, excepto en los supuestos previstos por la Ley de Compañías china; en particular, no puedes contratar trabajadores ni recibir ingresos en RMB (la moneda oficial china, conocida en Occidente como yuan) ni tampoco puedes emitir facturas válidas. 

Pero puede ser interesante si la decisión es tratar con un distribuidor chino o un licenciatario de la marca o la tecnología. También para mantener presencia durante los procesos de tramitación. Si te interesa, considera instalarla en Shanghái mejor que en Pekín.

6. Decide la forma societaria. En China hay actualmente no menos de siete formas societarias para el inversor extranjero; alguna está por desarrollar legalmente. Debes examinar todas hasta dilucidar sus ventajas e inconvenientes respectivos. En esto debes actuar siempre de acuerdo con los abogados. 

Por otra parte, es bueno que te familiarices con el asunto antes, en vez de inclinarte por lo que puedan aconsejart ahí. La legislación china sobre empresas extranjeras cambia tan rápido que probablemente descubras detalles que se le escapan a los abogados. 

7. Cuida la redacción (en chino) de los documentos oficiales de tu empresa, y en general de cualquier contrato en China. Los principales son el business scope(misión de la empresa), los articles of association(estatutos), y las rules and regulations(reglamento de disciplina interna). Procura buscar traducción inversa, independiente de la directa, para todos ellos. 

Un error en la traducción al chino puede costarte mucho dinero porque los tribunales se ciñen estrictamente a lo que está escrito en documentos legales; si en la redacción hay términos o expresiones ambiguas, los jueces lo interpretan contra la parte que los redactó. Es preferible adoptar las debidas precauciones.

8. La difusión de la información es muy deficiente en la sociedad china. Corren muchos rumores, bulos y leyendas urbanas. Desconfía de toda información no contrastada y de toda opinión legal de cualquiera que no sea tu abogado. En China hay una verdadera industria de la picaresca orientada a desplumar a extranjeros incautos. 

Especialmente debes estar atento a los rumores que se refieren a supuestas ventajas de actuar desde Hong Kong o Taiwán, y a todo lo que se refiere a los (falsos) privilegios de los empleados procedentes de estos lugares. A todo efecto económico, Hong Kong y Taiwán son para China continental «el extranjero».

9. La cocina china es excelente. Preparate para ingerir toda clase de alimentos y beber licores que pueden parecer chocantes a los occidentales: los chinos lo invitarán a comer babosa, así como carne de perro y de serpiente, entre otras delicias locales; igualmente, se le hará brindar con licor extraído de una botella en cuyo interior verá dos lagartos entrelazados. 

Con frecuencia, la confianza que depositen en ti sus interlocutores dependerá de que seas capaz de superar la prueba de almuerzos y cenas de negocios sin pestañear.

10. No te preocupes demasiado por el idioma, los chinos hablan muchos dialectos incomprensibles entre sí: solo la escritura es común a todos. Pero empápate de la cultura y la historia de China. Lee los siguientes clásicos chinos y trata de entenderlos: El arte de la guerra, de Sun Tzu; Tao Te King, de Lao Tse; I Ching, de Confucio y otros. 

Aprende a jugar al xianqi (ajedrez chino) y al weiqi (conocido en Occidente por su nombre japonés, go); que no te importe perder pequeñas sumas jugando al primero. Lee todo lo que puedas sobre las Guerras del Opio y la rebelión de los bóxeres, así como acerca de Chou (Zhou) Enlai, las Cuatro Modernizaciones, la Revolución Cultural y Deng Xiaoping.

Recomendación

Conoce más de estas razones en el libro de Marco Polo 21: La guía definitiva para hacer negocios en China

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