Esta es la clave para mejorar la inclusión financiera en México

El crédito formal en México no está creciendo al ritmo que debería y el país necesita de educación financiera para acabar con la falta de inclusión.

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Por Gerardo Obregón, Fundador y Director General de Prestadero.com

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Hace algunos meses, se publicaron los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF). Esta encuesta, es un instrumento valioso, porque es la única manera de obtener resultados o indicadores sobre el acceso informal a crédito en México. Lamentablemente, esta encuesta confirma lo que anticipábamos, que el crédito formal en México no está creciendo al ritmo que debería. Que la inclusión financiera formal aún es un sueño que parece inalcanzable, y que, si queremos modificar esta tendencia, tenemos mucho por hacer. Un dato clave es que sólo 31% de la población adulta cuenta con un crédito formal en México.

 

 

Pero analizando más a detalle la encuesta, no es que se trate de una escasez de oferta, donde intuitivamente concentramos casi todos los esfuerzos. Por ejemplo, cuando en esta misma encuesta preguntan por qué no tienen una cuenta bancaria o tarjeta (uno de los productos financieros formales básicos), sólo 1.8% contestó que la sucursal le queda lejos o no hay. Pero un impresionante 27% contestó que no la necesita, 32.7% porque sus ingresos son insuficientes, 10.5% porque pide requisitos que no tienen y 5.4% porque no sabe qué es o cómo usarla.

No se requiere un gran análisis para determinar que lo que le urge a este país es educación financiera para evitar esta exclusión voluntaria o exclusión por desconocimiento, ya que este 75% está respondiendo con desconocimiento del producto y no sabe cómo podría serle de utilidad. Como una consecuencia inevitable de la estadística anterior, la mayoría utiliza canales informales para sus necesidades de crédito.  Es decir, 31.1% cuenta con al menos un crédito formal y 38.6% cuentan con al menos un crédito informal, y 42.9% no tiene ningún tipo de crédito (12.7% tiene tanto crédito formal como informal, razón por la cual estos porcentajes no suman 100%).

De la misma manera, cuando las personas que no tienen crédito responden el por qué (cualquier tipo de crédito, incluyendo tarjeta de crédito departamental o bancaria), las 2 respuestas más comunes son: 1) no me gusta endeudarme (31.8%) y 2) no me interesa o no lo necesito (26.2%). Te imaginas tú, lector, que usas tu tarjeta de crédito (ojalá con disciplina), respondiendo que no la necesitas, o que no usas tarjeta de crédito porque no te gusta endeudarte.

Si conoces elementos básicos de finanzas personales, sabrás que una tarjeta de crédito bien utilizada puede facilitar enormemente tu vida. No sólo por los puntos y las recompensas o por la comodidad de utilizar un medio de pago más seguro y conveniente que el efectivo, sino porque bien utilizada te puede dar acceso a otro tipo de créditos para mejorar tu calidad de vida: como hipotecarios, automotrices o créditos para un negocio.

Algunos pensarán, ¿y qué tiene de malo que hayan respondido que no les gusta endeudarse o que no lo necesitan? Ese es el problema, que sí lo necesitan, sólo que no saben cómo puede ayudarles. Prueba de ello es que en esa misma encuesta se les preguntó a las mismas personas si solicitaron un crédito informal tan sólo en el último año (amigos, familiares, cajas de ahorro de trabajadores, etc.) y 58% contestó que sí. Si la razón más común por la que no tienes un crédito formal es por decisión, ¿por qué gran parte de esas mismas personas está pidiendo créditos informales? La respuesta es sencilla: la falta de educación financiera está derivando en exclusión voluntaria.

Entones el reto de la inclusión financiera en México no está limitado a incrementar la accesibilidad de la oferta, sino en educar a la demanda. Necesitamos urgentemente que nuestro sistema educativo incluya de manera obligatoria en los planes de estudio la materia de finanzas personales. Así de sencillo.

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