Cómo leer libros ayuda a tu cerebro a recargarse

Podría sonar contraproducente, pero absorber información a través de los tradicionales libros le da un respiro a tu cerebro.
Cómo leer libros ayuda a tu cerebro a recargarse
Crédito: Dougal Waters | Getty Images

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Imagina ser el fundador no de una, sino de dos empresas dedicadas a los libros, y no tener tiempo de leer ninguno. Esa es la situación en la que se encontraba Hugh McGuire, fundador de LibriVox y Pressbooks, hace algunos años. Como muchos de nosotros, estaba luchando contra una avalancha de información digital, y sus amados libros estaban acumulando polvo. Sin embargo, después de un tiempo se dio cuenta de que echaba mucho de menos el tiempo que solía pasar con un libro en la mano, tranquilo. También se dio cuenta de que estaba cansado todo el tiempo y de que luchaba por concentrarse en todas las áreas de su vida.

Escribiendo para el Harvard Business Review, explicó:

“Estaba distraído cuando estaba en el trabajo, cuando estaba con mi familia y amigos… Constantemente cansado, irritable, y siempre yendo contra la corriente de estrés inducido por mi necesidad constante de información digital. Mi estrés tenía una sensación electrónica, como si estuviera compuesto por los mismos bits y bytes en mis pantallas”.

Descubrió que una forma más tranquila de información era el antídoto para su sobrecarga digital: los libros. Así que volvió a incluirlos en su rutina. Según McGuire, “leer libros de nuevo me ha dado más tiempo para reflexionar y pensar, y ha aumentado tanto mi concentración como mi espacio mental creativo para resolver problemas”.

Como te dirán muchos emprendedores, la resolución efectiva de problemas es fundamental para lanzar o manejar un negocio. Pero también lo es darle tiempo a nuestros cansados cerebros para descansar, y leer también puede ayudarte a esto. Según el neurocientífico Daniel Levitin, la lectura atenta consume unas 42 calorías por hora, mientras que registrar información nueva (como la que registras mientras ves Twitter), consume unas 65 calorías por hora.

Las investigaciones han demostrado que leer novelas mejora la funcionalidad de nuestros cerebros a varios niveles, incluyendo la capacidad de ponernos en los zapatos del otro y de ejercitar nuestra imaginación. También mejora nuestras habilidades de innovación. Tomemos a Elon Musk, una de las mentes más innovadoras de nuestro tiempo, como ejemplo. Él ha dicho que mientras crecía pasaba más de 10 horas al día leyendo novelas de ciencia ficción. Para que un negocio sea competitivo en nuestro mundo siempre cambiante, se necesita innovación.

Leer es la mejor forma, además de la más sencilla, de apuntalar nuestro pensamiento creativo y dar a nuestros cerebros un descanso de la sobrecarga digital, algo que, según un reporte de productividad realizado en 2019, experimenta más de la mitad de la fuerza laboral. Teniendo esto en mente, aquí te dejamos algunas estrategias para incluir la lectura de calidad en tu rutina diaria.

1. Guarda tus dispositivos

Suena sencillo, pero despegarnos de nuestros teléfonos y tabletas es más fácil en papel que en la práctica. La información nueva, como una notificación de Twitter, desencadena la liberación de dopamina en nuestros cerebros.

Además, nuestros aparatos están diseñados para ser adictivos: es cuestión de preguntarle a cualquiera de los grandes de Silicon Valley, como a Tristan Harris, exesteticista de Google, quien se ha convertido en denunciantes de la naturaleza adictiva y poco saludable de nuestros teléfonos. Incluso Nir Eyal, el tipo que escribió un libro sobre cómo literalmente hacer adicta a la gente (Hooked: How to Build Habit-Forming Products), ha dado un giro de 180º. Más recientemente escribió un libro opuesto a su primer título: Indistractable: How to Control Your Attention and Choose Your Life, una guía para liberar a la gente de sus dispositivos.

Puedes opinar lo que quieras sobre la ambigüedad de Eyal, pero su libro incluye consejos para cuidar tu atención como: no pasar todo tu tiempo en Slack, limitar las juntas a una sola computadora, y poner tu teléfono en silencio. Y me gustaría ir más allá agregando que cuando necesites concentrarte en algo, dejes tu celular lejos de ti donde no puedas verlo, en un cajón o en otra habitación.

Es imposible concentrarse y realmente meterte en un libro cuando estás revisando constantemente tus mensajes. Así que apégate al viejo dicho: si no se ve, no se piensa.

2. Si no tienes horas, lee en intervalos cortos

Como CEO de mi empresa digital, no tengo horas enteras al día para dedicarle a la lectura. Pero tal como escribió el profesor Adam Grant: “Los líderes que no tienen tiempo de leer son líderes que no tienen tiempo de aprender”.

Si los emprendedores más exitosos se las ingenian para hacer tiempo, tú también puedes. A veces, eso significa ser un poco ahorrativo: como leer en periodos cortos durante todo el día, de camino al trabajo o mientras esperas tu café. O, en lugar de pasarte horas cambiándole a Netflix antes de dormir, podrías intentar leer unos cuantos capítulos.

Y lo que es mejor, las investigaciones han encontrado que retenemos más información cuando aprendemos en intervalos cortos y espaciados, en lugar de intentar aprenderlo todo de golpe.

Si estás batallando para concentrarte o simplemente tienes un mal día, la Técnica Pomodoro puede ser altamente efectiva. Implica poner tu cronómetro a 25 minutos, comprometiéndote a estar concentrado durante ese tiempo, y luego darte cinco minutos para hacer cualquier otra cosa: comerte un snack, salir a caminar, o lo que sea que no tenga que ver con trabajo. Una vez que hayas terminado cuatro periodos “pomodoro”, puedes darte un descanso más prolongado.

Incluso si sólo logras hacer uno o dos periodos, te sorprenderá lo rápido que se pasa el tiempo.

3. Elige tu material cuidadosamente

No nos sorprende que si eliges algo que realmente disfrutes, será más fácil que quieras seguir leyendo. Además, sumergirte por completo en un libro cautivador te dará mucho más satisfacción que acelerarte a través de una docena de libros mientras tu mente divaga en otro lado. Sólo cuando estamos completamente inmersos logramos ese valioso estado de flujo: el "estado óptimo de conciencia donde nos sentimos mejor y rendimos al máximo”.

Mis colegas suelen decirme que es muy difícil encontrar buenos libros. Sin duda hay cientos de títulos entre los que elegir. Por eso yo recomiendo delegar ese trabajo: busca lo que están leyendo tus autores o expertos favoritos. También me gusta usar el sitio What Should I Read Next, que utiliza una gran base de datos para hacerte recomendaciones basadas en los libros que ya te han gustado.

Puesto de manera simple: Leer libros es el truco más antiguo para ser líderes productivos e inteligentes. Le da a tu cerebro la oportunidad de recargar y de absorber información nueva, y no hay atajos para lograr eso.
 

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