El arma secreta que tienes y que ningún competidor te puede quitar: Una buena historia

Esta herramienta que no cuesta dinero y la puedes construir en pocos días.
El arma secreta que tienes y que ningún competidor te puede quitar: Una buena historia
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Tienes talento, buenas ideas y mucha pasión, estás dispuesto a tomar riesgos y sabes manejar la extraordinaria complejidad del mundo de los negocios. Pero, probablemente, no tengas un departamento de mercadeo que sea capaz de realizar y procesar investigaciones correctas de mercado y desarrollar estrategias de comunicación que te permitan diferenciar tus productos o servicios y alcanzar a tus públicos objetivos. Quizás no tengas una agencia de publicidad mega premiada en el Festival de Cannes que pueda proponerte caminos creativos innovadores y entregarte ejecuciones memorables, como comerciales de televisión o anuncios digitales. Y, seguramente, tampoco cuentas con inversores con los bolsillos llenos que puedan financiar el desarrollo de tus nuevos productos, una agresiva estrategia de distribución y campañas publicitarias en medios masivos.

Sin embargo, está a tu alcance un arma secreta poderosa y única que no tiene nadie más que tú, algo que ningún competidor te puede quitar o copiar, una herramienta que no cuesta dinero y que puedes construir en pocos días. Esta arma secreta es una historia

La fuerza de esta arma secreta es que hace su trabajo en silencio, de forma oculta, pero produce resultados extraordinarios y te da grandes ventajas sobre tus competidores o enemigos.
Pero, para convertirse en tu arma secreta para diferenciar tu marca y alinear a tus colaboradores a una estrategia común o impulsar proyectos de innovación, tu historia debe ser mejor que todas las demás que se cuentan en tu categoría. 

Una historia define claramente tu proyecto, articula tu propósito superior y se convierte en la fuerza que impulsa resultados extraordinarios. Si no encuentras la historia apropiada, tus colaboradores, socios, clientes, amigos y hasta tus familiares se inventarán una historia sobre ti y sobre tu emprendimiento que muy probablemente no corresponda con la verdad y que, además, no te guste.
Al construir una historia debes tener claro que esta no es un cuentito, sino que le da forma a una estrategia: debe definir los aciertos y desaciertos del pasado y dibujar con claridad el camino que se va a seguir hacia adelante. Una historia es como un viaje a través del cual tu emprendimiento recorre un camino que conecta el pasado con el futuro, marca un rumbo y establece unas etapas. Cuanto más interesante y único sea tu viaje, más posibilidades tendrás de que tus audiencias quieran seguirte en él.

Para definir la historia de tu empresa o de tu proyecto te recomiendo desplegar en tu mesa una hoja de papel grande y dividirla en tres columnas. 

La primera columna representa, aplicando una terminología bíblica, el “Génesis” de tu emprendimiento. En esta columna, usando por ejemplo un marcador rojo, debes responder a preguntas como: ¿Cuándo y cómo empezó mi viaje? ¿Por qué elegí un determinado camino? ¿Cuáles eran mis sueños originales? ¿Se han cumplido esos anhelos? 

Para rellenar esta columna es importante que recuerdes todo el viaje y, con la máxima honestidad, reconozcas si en algún momento te has extraviado del camino original, aceptes lo que has hecho bien y dónde te has equivocado. Realizando este ejercicio vas a descubrir cuáles son los valores que están en la base de tu proyecto y que motivan todos tus esfuerzos mas allá del deseo de ganar dinero.

En este territorio debes tener en mente que, de alguna manera, la historia de tu proyecto y tu historia personal están muy relacionadas, pero no son la misma cosa. Ciertos aspectos de tu historia personal tienen impacto en tu emprendimiento y otros no. 

En la segunda columna, la que define el “Status Quo”, debes reflexionar sobre la situación actual de tu proyecto y así responder, por ejemplo, con un marcador azul, a preguntas como: ¿El día de hoy está conectado con el ayer? ¿El rumbo actual es el que estaba planteado al comienzo o me he desviado de las intenciones iniciales? ¿Necesito un cambio? ¿Por qué? 

Este espacio sirve para analizar si los valores y sueños que te movilizaron al crear tu emprendimiento se han mantenido a lo largo del tiempo o si, por el contrario, se han diluido en el quehacer diario. 

Y, por último, en la columna que podemos definir como “Tierra Prometida”, debes colocar tu mirada en el futuro. Responde a preguntas como: ¿Hacia dónde quiero ir? ¿Cuáles son los sueños que quiero cumplir? ¿Cómo se conectan los sueños de hoy con los sueños que en su momento no se cumplieron? 

Aquí debes, quizás en color verde, tratar de visualizar los próximos 2 o 5 años y pintar con claridad un mundo en el que quieras vivir y al que puedas invitar a las personas relevantes para tu proyecto. Debes recordar que tus colaboradores, socios o clientes, así como tus familiares y amigos te seguirán solo si sabes hacia dónde vas, si tienes clara la razón de esa meta y si eres capaz de contagiar tus pasiones a todo el mundo.

Cuando tengas las tres columnas llenas, déjalas reposar un par de días y vuelve a leerlas, a repensarlas y, en su caso, a modificarlas. Cuando estés satisfecho con este trabajo, tendrás un primer esquema de la historia de tu proyecto.

Una vez que la tengas identificada y aprendas a vivirla con mucha disciplina, podrás usarla para crear o potenciar tu marca, para elevar la imagen de tu emprendimiento en tu entorno social, para dar coherencia a todas tus comunicaciones y para armonizar tu presencia en medios tradicionales y digitales.

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