Alguna vez los empleados de SpaceX se sintieron como esclavos en una isla y organizaron un motín

Un nuevo libro llamado "Liftoff" (Despegue) recoge los testimonios de algunos ingenieros.
Alguna vez los empleados de SpaceX se sintieron como esclavos en una isla y organizaron un motín
Crédito: Depositphotos.com

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Entrepreneur Staff
3 min read

¿Náufragos? No. Pero, tal vez, empleados hambrientos. Un nuevo libro llamado Liftoff” (Despegue) recoge algunos testimonios de ingenieros de SpaceX, empresa espacial de Elon Musk, en donde expresan que alguna vez se sintieron como esclavos en una isla. 

En sus inicios la empresa del magnate contaba con instalaciones en una isla del Pacífico, donde los trabajadores construían una plataforma de lanzamiento y el cohete Falcon 1.

En el libro, escrito por Eric Berger se relatan algunas anécdotas vividas en ese tiempo dentro de las cuales resalta que una vez los empleados se quedaron sin comida y organizaron un motín debido a ello. 

Aunque actualmente la compañía espacial tiene sus instalaciones en Boca Chica, Texas, alguna vez los ingenieros de la misma trabajaban y vivían en la isla de Omelek, parte del atolón Kwajalein de las Islas Marshall. 

El lugar para las primeras instalaciones de SpaceX fue elegido porque el ejército de los Estados Unidos, estaba más abierto a los planes de la empresa que la Fuerza Aérea del país, la cual había retrasado los lanzamientos de la empresa en California, según Business Insider

La historia del motín 

Imagen:  SpaceX/YouTube vía PC Mag

Los trabajadores se molestaron cuando el barco que transportaba comida, cerveza y cigarrillos no llegó. Esta situación se juntó con un regaño del gerente, formularios, tickets y papeleos, lo que los llevó a organizar la huelga. 

Bulent Altan, ex ingeniero de la firma espacial comentó que "se sentían como esclavos en Omelek, con todo el poder despojado de nosotros".

Los empleados se organizaron y un representante realizó una llamada a Tim Buzza, al director de lanzamiento, donde explicaron que no trabajarían hasta no recibir el cargamento de alimentos, cerveza y cigarrillos. 

Buzza reconoció la gravedad de la situación, se encargó de que los ingenieros recibieran el cargamento a través de un helicóptero y logró una entrega exitosa.

Años después las condiciones mejorarían y los trabajadores tendrían la posibilidad de preparar sus propios alimentos y contar con bebidas ilimitadas en la isla.

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