Es hora de que las empresas se adapten al cambio climático. ¿Cómo deberían hacerlo?

Los líderes empresariales deben comprender toda la gama de oportunidades en la mitigación climática y la adaptación climática.

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El resultado de la COP26 ha dejado a muchos decepcionados.

A pesar de que 151 partes presentaron contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) nuevas o actualizadas en el período previo a la conferencia, los compromisos para reducir las emisiones siguen estando muy por detrás de lo que se necesita para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados para 2030. Pide un cambio climático drástico Las acciones en todo el mundo se enfrentaron con realidades económicas restrictivas y opciones de contacto que implicaban el equilibrio de las necesidades inmediatas de desarrollo con las expectativas en torno al crecimiento verde.

Mientras tanto, se pasa el relevo al sector privado, que se enfrenta a una creciente presión por la acción climática. Ejércitos de inversores, empresas y otros actores no estatales participaron en la COP26. Más de 2000 empresas se comprometieron con nuevos objetivos basados en la ciencia para reducir sus emisiones, una tendencia que no excluye al sector financiero, que ha visto a grandes firmas financieras comprometerse a cambiar sus carteras a cero neto para 2030.

A medida que se espera cada vez más que las carteras financieras se alineen con los objetivos climáticos, se intensifica la necesidad de transparencia. Se espera cada vez más que las empresas publiquen planes claros y detallados sobre cómo lograrán sus compromisos de cero emisiones netas.

Y las empresas están escuchando. A medida que muchos se preparan para el diluvio esperado de informes y regulaciones sobre el clima, un número cada vez mayor ha lanzado sus propios objetivos de cero emisiones netas. Sin embargo, un análisis reciente sugiere que los objetivos climáticos corporativos son vagos, poco ambiciosos y carecen de seguimiento. A pesar de la prisa por actuar, la mayoría sigue sin tener una comprensión clara de cómo el cambio climático afectará la estrategia y las operaciones de su negocio a largo plazo. Esta realidad hace que la planificación para la adaptación climática sea un verdadero desafío. Si bien puede ser fácil proclamar objetivos elevados, las estrategias climáticas de muchas empresas son mucho más modestas cuando se trata de delinear pasos específicos con alguna posibilidad de lograr los resultados deseados.

Como abunda el presentismo, no es de extrañar que muchas empresas hayan optado por adoptar una actitud de "esperar y ver", expresando en silencio una total confusión sobre qué hacer a continuación. Y hasta ahora, los formuladores de políticas centrados en el clima y las organizaciones sin fines de lucro no han sido de mucha ayuda. Es fácil sentirse abrumado.

Sin embargo, el riesgo de inacción es alto: el aumento de las sequías y otros fenómenos meteorológicos extremos pueden amenazar la base económica de regiones enteras, alterando la forma de vida de las comunidades; el aumento vertiginoso de las tasas de seguro contra inundaciones y los costos de mantenimiento de los equipos puede llevar a empresas establecidas desde hace mucho tiempo a la quiebra; Fuerzas de trabajo regionales enteras pueden volverse susceptibles a enfermedades que antes eran raras. Incluso las empresas menos afectadas por los impactos físicos del cambio climático enfrentan el riesgo de los boicots de los clientes, el activismo de los empleados, la presión de los inversionistas, el aumento del costo del capital y el impacto de las sanciones regulatorias en las empresas que no actúan sobre el problema climático mundial.

Mientras aumenta la presión para actuar, los líderes empresariales deben comprender toda la gama de oportunidades en la mitigación climática y la adaptación climática. Además de apuntalar su empresa y fortalecer su posición en el mercado, debe estar en condiciones de ayudar a otros a adaptarse al clima cambiante.

Aquí hay algunos pasos que cada empresa puede tomar ahora.

1. Evalúe el perfil de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de su empresa, establezca un objetivo de reducción y desarrolle planes detallados y realistas para lograrlo.

Esto podría implicar cambiar sus procesos de producción, arreglos de viaje, logística y distribuciones. También podría significar la transición a la compra de energía renovable, mejorar la eficiencia energética o del combustible de sus edificios y equipos o subsidiar el uso de opciones de transporte público por parte de sus empleados.

Tenga en cuenta que su empresa tiene una gran capacidad para impulsar el cambio, incluso las pequeñas empresas pueden realizar cambios con un impacto significativo. A menudo, estos cambios también producen ahorros financieros.

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2. Evalúe los riesgos climáticos de su empresa.

Piense en cómo los cambios en los patrones climáticos o el aumento de las temperaturas podrían afectar su infraestructura. No se olvide de cambiar la demanda del mercado y las actitudes de los consumidores. Las nuevas regulaciones también pueden presentar riesgos y su cumplimiento puede costar bastante dinero. Evaluar los impactos potenciales y desarrollar planes de acción en caso de que esos riesgos se materialicen.

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3. Analice las oportunidades que se pueden abrir para su empresa como resultado de las condiciones climáticas cambiantes o las regulaciones.

Aunque nadie quiere parecer un especulador, la supervivencia de su negocio puede depender de su capacidad para “estar en el lugar correcto en el momento correcto” y realizar una encuesta honesta de oportunidades. Por ejemplo, si su empresa ofrece productos o servicios que pueden ayudar a las personas y las comunidades a adaptarse a los impactos del cambio climático, debe pensar estratégicamente y posicionar su empresa para seguir haciéndolo.

El cambio climático es nuestro desafío colectivo y no se puede resolver desde silos organizacionales. Recuerde recopilar y compartir datos relevantes, motivar a sus empleados y su red social, elegir proveedores que puedan demostrar conciencia climática y educar a sus clientes.

Lo que es más importante, los riesgos y las oportunidades relacionados con el cambio climático deben reflejarse en su estrategia comercial central; hacerlo permitirá que su organización se adapte y transforme para enfrentar los desafíos del mañana. Esto puede ser en forma de nuevos procesos y procedimientos y, en ciertos casos, una reelaboración del modelo de negocio en su totalidad. Sin embargo, el núcleo de lo que se necesita para mantenerse en el negocio y prosperar sigue siendo el mismo: la búsqueda inquebrantable del valor para el cliente y los accionistas, atendiendo las necesidades de las comunidades donde opera y permaneciendo del lado correcto de los reguladores. Su empresa puede seguir creciendo con facilidad e impulso si toma las medidas adecuadas para protegerla y desarrollarla para adaptarse a estas nuevas condiciones.

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