Sigue estos 5 sencillos pasos para terminar todo lo que empiezas

Un desafío común a la hora de querer completar las metas que nos proponemos es que nos distraemos fácilmente con tareas que creemos que requieren atención inmediata. Estos cinco consejos te pueden ayudar a terminar lo que comienzas.

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Legado es un término común que suele utilizarse para referirnos a lo que dejamos atrás cuando hemos fallecido. Pero en verdad el legado es mucho más que eso. Se trata de las acciones que tomamos diariamente que guiarán e inspirarán a otros. En este sentido, el legado es algo a lo que podemos contribuir cada día. Sin embargo, la verdadera inspiración no llega a través de lo que iniciamos, sino que a través de las tareas en las que nos embarcamos y que finalizamos. El verdadero legado viene del cumplimiento de una actividad que nos propusimos realizar.

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Es en el enfoque y en el seguimiento en donde muchos de nosotros nos quedamos cortos. El presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower tiene una famosa cita: "Tengo dos tipos de problemas: el urgente y el importante. Lo urgente no es importante y lo importante nunca es urgente". Saber identificar, diferenciar y priorizar entre estos dos tipos de actividades es primordial para terminar lo que comienzas.

Un desafío común a la hora de querer completar las metas que nos proponemos es que nos distraemos fácilmente con tareas que creemos que requieren nuestra atención inmediata. Nos convencemos de que estas distracciones son necesarias, como responder inmediatamente un correo electrónico y dejamos que nos distraigan e impidan que completemos lo que es importante.

Según la Universidad de Scranton, el 92% de las personas que establecen metas de Año Nuevo nunca las cumplen. Algunas de las razones más comunes por las que las personas no las alcanzan son la falta de especificidad, la falta de un plan claro, la falta de motivación y la falta de recursos para logarlo. A continuación, te presentamos cinco consejos para ayudarte a terminar lo que comienzas:

1. Necesitas establecer la mentalidad correcta

Algo que es importante para ti debe de ser prioritario. Esto significa que merece de tiempo, consideración y recursos para ser completado. También quiere decir que los pasos que te acerquen a finalizarlo no deben de ser reemplazados por asuntos urgentes, a menos que sea absolutamente necesario. Y en el caso de que sea necesario, el tiempo que perdiste para acercarte a tu objetivo debe de ser reprogramado.

2. Reconoce el objetivo específico

El primer paso es tener total claridad sobre tu objetivo específico. ¿Qué es? ¿Por qué es importante? ¿Qué esperas lograr? Esto te dará motivación y propósito. El segundo paso es compartir ese objetivo con los demás. Esto crea un sentido de responsabilidad y un sistema de apoyo.

3. Opera con acciones enfocadas a un propósito

Cuando se trata de administrar el tiempo a menudo aceptamos mantenernos ocupados con tal de sentirnos efectivos. Pero cualquier cosa importante merece un plan. ¿Cuáles son los pasos específicos que necesitas ejecutar para cumplir con tu actividad? ¿Cómo puedes segmentar estos pasos en pequeños pasos razonables que puedan ser cumplidos cada día? Cuando transformas a la acción positiva en parte de tu rutina esta termina por convertirse en un hábito saludable.

4. Aplica la "regla de uno"

Psicológicamente nos ayuda mucho sentir que hemos completado algo. El desafío con objetivos más grandes es que a menudo lleva más tiempo completarlos. Y esta es una de las razones por las que no los cumplimos. Por lo tanto, necesitamos remodelar nuestra perspectiva sobre lo que significa lograr cosas mientras usamos la llamada "regla de uno". Digamos que estableces el objetivo de reescribir el manual de capacitación de empleados de tu empresa y sabes que te tomará al menos un mes completar la tarea. En lugar de sentirte abrumado todos los días porque no avanzas con la tarea, insértale el objetivo de la "regla de uno".

Programa 30 minutos cada día y dedícalos exclusivamente a esa tarea. Cada jornada que logres trabajar en esa actividad durante 30 minutos significa que habrás cumplido con tu objetivo del día. Cuando el proceso se transforma en cumplir con los pasos para llegar al objetivo final, es más fácil mantenerte enfocado y tener un punto de referencia realista cada día. Haz los cálculos. Si hicieras solo una cosa durante 30 minutos cada día para completar una gran meta, en un año habrías completado 365 acciones hacia esta meta e invertido más de 180 horas en ella. La mayoría de nuestros objetivos toman menos tiempo en completarse y cuando divides la actividad en compromisos de tiempo pequeños todo se siente mucho menos desalentador.

5. Celebra tu éxito

Aunque el objetivo final es cumplir con la tarea, es importante que celebres el progreso y te recompenses. Los puntos de referencia te brindan una oportunidad objetiva de darle seguimiento y reconocer tu progreso. Recordarte a ti mismo el "por qué" te mantiene motivado. Tomarte el tiempo para reconocer tu avance te da la inspiración para seguir adelante.

Cuando te condicionas a ti mismo a través del hábito de la acción correcta y logras terminar las actividades que empezaste, iniciarás un viaje completamente renovado, mejorado y sin obstáculos hacia el éxito duradero.