Abracadabra empresarial

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Crédito: Depositphotos.com
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La buena suerte en los hombres de negocios resula de su actitud

Manuel Sañudo

Todavía en este siglo es posible ver a algunos empresarios cruzar losdedos, por tan sólo mencionar un ejemplo de artificio, para evitarcalamidades del destino o atraer buena fortuna para sí. Lo cual nosconfirma que seguimos creyendo que sí existe la suerte.

La ciencia ha demostrado que uno puede poner de su lado el azar pues, deacuerdo con el estudio que por más de una década llevó acabo el Dr. Richard Wiseman, la gente afortunada aplica tres principiosfundamentales:

1. Capitaliza la presencia de las oportunidades, pues su mente estáabierta a lo que sucede en el entorno, sin dejar de considerar que paracultivar una oportunidad, normalmente se requiere un mínimo de tiempo yde dinero.

2. Favorece la consecución de sus intenciones teniendo perspectivasoptimistas. Es decir, sabe disminuir el impacto de la adversidad, lo que lehace sentirse bien consigo mismo.

3. Asume una condición flexible que repele la mala suerte.

Para lograr la fortuna en los negocios, primero acepta que la suerte --buena omala-- es resultado de nuestras actitudes y, por tanto, es algo que seaprende.

Ser o no ser afortunado, es una consecuencia de nuestros pensamientos yconductas. Y así lo afirman las teorías de ProgramaciónNeurolingüística (PNL).

Es necesario estar atento a las señales, en especial a las del mercado yde los competidores. Y que, cuando surja alguna de ellas, no la ignoremos.Hagamos las preguntas: ¿qué significa esto?, ¿cuál yqué tan rentable es el negocio que se puede desarrollar? A algunos lespuede ser útil llevar una bitácora de esas señales, pararevisarlas periódicamente y establecer conexiones entre ellas, paravalidarlas o desecharlas.

Frente a las oportunidades que se nos presenten, es bueno probar, corregir y,en su caso, tomar los errores como fuente de aprendizaje y no como tristesfracasos. Lo cual exige un buen grado de autoestima, un ego fuerte y bienplantado que haga caso omiso de aquellas voces que lo tilden a uno de loco yambicioso. Sin embargo, hay que desertar rápido si la oportunidad no estodo lo rentable que quisiéramos.

Ayuda mucho identificarse con ciertos modelos de éxito: personajesfamosos, empresarios exitosos, científicos, líderescélebres. Técnica de la PNL que se les conoce como &flashquotdel modelaje&flashquoty que equivale a imitar los rasgos de conducta y actitudes positivas de esaspersonas admirables.

Rodearse de gente optimista, equilibrada, emprendedora y de buenas cualidadesayudará a mantener nuestro ánimo en óptimo nivel, obtenerinformación valiosa, consejos complementarios y aliados benéficosen esta búsqueda de la buena fortuna.

Además, es de gran provecho salirse de nuestras cómodas oficinasy armar verdaderas jornadas de &flashquotcacería&flashquot de oportunidades.

Lo que la mayoría llama suerte es nada más y nada menos que laaplicación de estos principios en el cumplimiento de nuestrospropósitos. Por algo Luis Pasteur afirmó que &flashquotEl azar favorece ala mente preparada&flashquot, y esto puede trasladarse a una sencilla ecuación:Oportunidad + Preparación = Buena suerte.