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Preferiría ser Rambo

No medir los riesgos lo puede llevar a cometer errores. Pero paralizarse porlas mismas causas, puede ser fatal para usted y su empresa. Aún el miedodebe administrarse correctamente
Preferiría ser Rambo
Crédito: Depositphotos.com

Durante mi entrenamiento para ir a Vietnam, recibí parte de mi mejorcapacitación en negocios. Es obvio que, en la guerra, laadministración del miedo es un problema constante. Ya en combate, vi queen algunas ocasiones el miedo creaba cobardes, pero también creabahéroes. El miedo también provocó que algunos soldadosfueran más listos... pero también que otros fueran unosverdaderos tontos.Lo mismo ocurre en los negocios. Cuando cometo un error estúpido ycostoso en los negocios, es porque tenía demasiado miedo o notenía el suficiente miedo. Porque me porté demasiado como elingenuo personaje televisivo Pee Wee Herman o como el temerario Rambo.Creo que una de las razones por las que muchos emprendedores no avanzan essimplemente porque se comportan como Pee Wee Herman. Al menos es lo que meocurre. Al examinar mi carrera como emprendedor, sé que habríatenido más éxito si me hubiera comportado como Rambo... sihubiera tenido mayores ilusiones, aceptado tareas más imposibles ytenido una mayor visión de las posibilidades.

De tallas y reflejosPor mucho tiempo fui demasiado precavido, acepté pocos riesgos y tuveilusiones pequeñas.Mi adinerado padre a menudo decía: &flashquotNo puedes ver el tamaño deuna persona al ver a la persona en sí. Necesitas ver su reflejo... loque la rodea, para conocerlo&flashquot.En una ocasión me encontraba en Nueva York para reunirme con DonaldTrump. Al entrar a su edificio de oficinas (note usted la palabra edificio y nosólo oficina) me quedé pasmado. Su reflejo en ese edificio eramuy grande. Más tarde iba a bordo de una limusina que me conducíaa los Estudios de la televisora CNBC para participar en el programa DonnyDeutsch Show. De pronto, a mi derecha aparecieron varios edificios altos ytotalmente nuevos con el nombre Trump. &flashquot¡Cielos!&flashquot alcancé a articular. No podía ni siguieraimaginarme todo lo que se había requerido en terreno y materiales paraconstruir tantos edificios en Manhattan: convenios con los sindicatos, losburócratas del gobierno de la ciudad, los ambientalistas, los medios decomunicación, y los comités de sectores que destruirían deun solo tajo a cualquier simple mortal.Conforme el automóvil se deslizó a lo largo las filas de losCondominios Trump, comenté con el conductor: &flashquot¡Es increíblelo que Trump ha hecho aquí!&flashquot El conductor reparó y dijo: &flashquot¿Yqué? ¿Sabe que se declaró en quiebra una vez...? Asíque no es tan listo&flashquot. Se detuvo por un momento y continuó:&flashquot¿Qué opina de su cabello?&flashquot Conforme el vehículo seguía su marcha, me percaté que meacompañaba un Pee Wee observando el trabajo de un Rambo... y yo meencontraba en algún punto entre ellos.Cuando observa su reflejo, ¿le gusta lo que ve?, ¿se parece a Pee Weeo a Rambo?, ¿cuán grandes son sus ilusiones?, ¿por quées un emprendedor?Recuerde: La falta de confianza en uno mismo mató más hombres queel propio enemigo. Si se me presenta la oportunidad, preferiría serRambo.* Autor de la serie de libros Padre Rico, Padre Pobre. Inversionista,emprendedor y capacitador, cuyas perspectivas han puesto a prueba y cambiado laforma en que la gente piensa acerca del dinero y las inversiones.