Emprendedores

El cielo es el límite

El cielo es el límite
Crédito: Depositphotos.com
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El cielo es el límite El cielo es el límite

El cielo es el límite

Los verdaderos emprendedores son los que dan siempre la cara al viento

Robert Kiyosaki*

Una lección que aprendí en mis inicios en la escuela de vuelo dela Naval fue que debía despegar y aterrizar siempre de frente al viento.A menudo, no se aprende una lección hasta que se pone enpráctica. Cuando niño, mi madre me dijo: &flashquotNo toques la estufa&flashquot.Estas palabras carecieron de significado alguno hasta que lo hice y mequemé. Lo mismo ocurre con despegar y aterrizar de cara al viento.

Un día en el que había mucho viento en la ciudad de Pensacola,Florida, el instructor de vuelo me ordenó llevar mi avión hastala pista. En vez de despegar de cara al viento, me hizo despegar con el vientoatrás. Empujé la palanca de control hacia adelante ycomencé a transitar por la pista. Pronto, me di cuenta que elavión no se levantaba del suelo y, lo peor, que no iba a librar losárboles que se encontraban al final de la corta pista. Me invadióel terror y me quedé petrificado.

--&flashquotYa lo tengo,&flashquot dijo mi instructor con calma, mientras libraba la copa de losárboles.

Se hizo un silencio prolongado conforme el avión daba tumbos en elcielo. --&flashquotBien&flashquot, comentó, &flashquotahora aterriza corriente abajo&flashquot. Una vezmás, la experiencia de tener el viento atrás fue terrible.

Después de esa experiencia, siempre tomé en cuenta ladirección del viento para realizar mis maniobras.

Cito esta lección porque me he dado cuenta que muchos emprendedoresnunca consiguen hacer despegar sus negocios, o no llevan sus negocios conéxito al siguiente nivel, y el motivo es precisamente que no siguen ladirección del viento. Lo mismo ocurre cuando aterrizan o abren elnegocio, a menudo se ven obligados a vender sus negocios por menos de suvalor.

Una de las diferencias entre los propietarios de pequeños negocios y losemprendedores, es que los segundos mantienen su nariz dentro del viento. Notoman el camino fácil. Éstos enfrentan los retos másdifíciles que, comúnmente, los propietarios de empresaspequeñas suelen evitar. Los emprendedores exigen que suscompañías entreguen mejores productos y servicios; hacen lo quesus competidores no harían; elevan sus estándares dedesempeño, y siempre observan los cambios en la dirección delviento, en vez de esperar a que las circunstancias permanezcan iguales.

A diferencia de ellos, muchos dueños de pequeños negociosprefieren dejar las cosas como están. La mayoría estásatisfecho con su posición y esperan que un viento de cola llegue y losimpulse, es decir, buscan los caminos con menos resistencia.

Un verdadero emprendedor se concentra en despegar, remontarse a grandes alturasy aterrizar. Busca más oportunidades, valores más altos y mayoresrendimientos para sus inversionistas y para sí mismo. Por ello, losverdaderos emprendedores son los que dan siempre la cara al viento, mientrasque los dueños de pequeños negocios prefieren tener el viento asus espaldas.

*Autor de la serie de libros Rich Dad (Papá Rico), esinversionista, emprendedor y educador, cuyas perspectivas han cambiado lamanera de pensar de muchas personas acerca del dinero y las inversiones