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¿Un criticón en la oficina

¿Un criticón en la oficina
Crédito: Depositphotos.com

¿Un criticón en la oficina ¿Un Criticón en la Oficina? ¿Por qué la Cara Larga? Crítica Constructiva De Pesimista a Empleado del Año Contactos

¿Un Criticón en la Oficina?

Cómo evita que en tu empresa brote la semilla del pesimismo. Aprendea detectar, a tiempo, la mala hierba para cortarla de raíz

Por Chris Penttila

Todos los negocios tienen un ejemplar. Se le apoda &flashquotel vaso mediovacío&flashquot; es el tipo de persona que siempre busca la paja en el ojo ajeno;el que carga con la tristeza y la angustia a cuestas, y se pasa el díacriticando todo, desde proyectos hasta personas.

Por si fuera poco, esta actitud negativa es contagiosa. Al contacto con esasmanzanas podridas, empleados que antes parecían entusiastas ycomprometidos comienzan a cuchichear por los rincones, a criticar a suscompañeros y a la empresa. En breve, el pesimismo, como la gripe, escontagioso y caro. Conforme a la Dirección de Estadística delTrabajo de Estados Unidos, la actitud negativa en los centros de trabajo en esepaís cuesta alcanza los tres mil millones de dólares alaño en baja productividad y pérdida de ganancias.

Erradicar el pesimismo es casi imposible; después de todo, nadie puedevivir complacido todo el tiempo. Sin embargo, cabe preguntarse qué hacercon un empleado cuya actitud comienza a contagiarse. Conforme a Gary Topchik,director de SilverStar Enterprises Inc., empresa asesora en recursos humanos,ignorar este tipo de conductas es echar leña al fuego, pues equivale adejar que el mal ejemplo cunda. Además, Topchik, autor del libroManaging Workplace Negativity, señala: &flashquotCon demasiada frecuencia,las empresas mismas son las causantes de actitudes negativas y permiten que elpersonal las adopte. Los gerentes deben enfrentar la situación y hablardel problema.&flashquot

¿Por qué la Cara Larga?

Al igual que muchas otras empresarias, Tina Hart, cofundadora y directorageneral de Luna, una tienda de modas en Carolina del Sur, vio cómo elpesimismo se introducía en su negocio. El problema se agudizódurante los últimos cuatro años, a medida que su negocioabrió sucursales y aumentó su personal hasta abarcar a 50empleados. El año pasado, Hart tuvo que enfrentarse a una vendedora quese había vuelto cada vez más negativa tanto en su trato conclientes como con sus compañeros de trabajo. Al ver que esta conductaafectaba a otros empleados, Hart tomó cartas en el asunto: sostuvoreuniones periódicas con la vendedora durante más de tres mesespara descubrir la causa de la negatividad. Sin embargo, no se observóprogreso alguno y Hart tuvo que despedirla para mejorar el estado deánimo de sus empleados. En su opinión, mucho se habla de lamotivación, pero lo cierto es que es una tarea difícil.

En la actualidad, Hart concentra sus esfuerzos en arrancar la mala yerba deraíz. Y confiesa que antes solía tolerar las actitudes negativascon tal de cubrir toda su plantilla de personal. Pero destaca: &flashquotUna manzanapodrida puede causar muchos dolores de cabeza; no sólo afecta las ventassino que también cambia la manera como el personal percibe el negocio&flashquot.

Quienes sufren el problema no dejan de preguntarse qué fue primero: lagallina o el huevo. En otras palabras, ¿se trata de un empleado pesimistapor naturaleza? ¿Acaso su actitud refleja los problemas de lacompañía? Entre esos problemas, es posible considerar tensioneslaborales; entorno de trabajo que no permite a los empleados expresar opinionese intereses; exigencias excesivas; falta de oportunidades para el desarrollo;compensación escasa; políticas y procedimientos cambiantes, entreotros.

Chandra Louise, fundadora de Toxicboss.com, sitio en Internet de ResearchTriangle Park, empresa que ofrece orientación a empleados,señala: &flashquotEs necesario que los directivos vean el panorama desde laperspectiva de los empleados&flashquot.

Con frecuencia, en el meollo de las actitudes pesimistas se encuentran temorese incertidumbres.

En su investigación, Topchik descubrió que la principal causa delproblema radica en la forma como las empresas manejan los cambios. Por ejemplo,ante un nuevo sistema de facturación que puede traer muchos beneficios,los empleados se preguntan de inmediato cuáles son sus riesgospersonales, ya que el cambio automáticamente representa lapérdida de una situación cómoda. Topchik relaciona loanterior con la pérdida de control, confianza y comunidad.

Cambiar de supervisores, aumentar las tasas de productividad, disminuir lacreatividad en un proyecto o incluso algo tan sencillo como alterar loshorarios de comida puede modificar la conducta de los empleados. Ante cualquiercambio, el personal quiere saber por qué se llevó a cabo yparticipar en el proceso de toma de decisiones. Cuando no reciben respuestas,brota la semilla del pesimismo.

Alan Zimmerman, profesor y conferenciante de Minneapolis que daasesorías a empresas para manejar el pesimismo, explica que el problemase debe a que los empleados sólo se concentran en aquello que sientenque pierden y esto causa irritabilidad; a su vez, los empresarios adoptanposiciones autoritarias y en ocasiones hasta inflexibles.

Crítica Constructiva

Para empezar, conviene que los empresarios dejen de culpar al pesimista, puesesta postura sólo nutre los temores de la persona en cuestión yla pone más a la defensiva. Bill Crawford, psicólogo de Houston,conferenciante y autor de From Chaos to Calm: Dealing With Difficult PeopleVersus Having Them Deal With You, afirma que el manejo de los pesimistasexige recordar que son personas que, más que infundir temor,están asustadas, claro, esta es una percepción que suele cambiarla perspectiva por completo.

Además es necesario investigar a fondo si aquella negatividad observadapuede convertirse en algo constructivo. Quizá la persona que se muestrahipercrítica hacia todos los aspectos de algún proyecto no essino un alma valiente que actúa como portavoz de todos suscompañeros. En este caso, el empleado sólo ventila lo que losdemás no se atreven a decir; pero no lo hace en forma constructiva, puesno ofrece soluciones. Ahí es donde la intervención del empresariopuede resultar muy valiosa.

Crawford opina que es necesario enseñar comunicación a estosempleados y añade que el papel del empresario es mostrarse positivo yexpresar que valora sus impresiones. Se requiere canalizar la energíanegativa de manera que pueda generar soluciones. Es muy posible que este tipode empleados en realidad se esté quejando de que sus ideas no sonescuchadas. Convertir al crítico en un productor de soluciones creacanales para contribuciones valiosas y le ayuda a tener más autoestima.

También conviene recordar que jueces como éstos quizá nohayan advertido que son hipercríticos. Topchik dice que muchospesimistas ignoran que lo son, pues nadie se toma la molestia de decirles.

A su vez, Hart afirma que, al enfrentarse a un empleado pesimista, se debetratar de responder las siguientes preguntas:

¿Tiene potencial pero está en el puesto equivocado?

¿Necesita estímulos o quiere más (o menos) responsabilidad?

¿Experimenta problemas de tipo personal?

Hart descubrió que algunos de sus empleados negativos sóloquerían encontrar su lugar en la empresa. Cuando se les dio elestímulo, la orientación o el ascenso necesarios, cambiaron suactitud y se convirtieron en magníficos empleados.

De Pesimista a Empleado del Año

A continuación, te ofrecemos algunas medidas fáciles para cambiaral criticón de la oficina:

1. Comprende los cambios desde la perspectiva de los empleados. Enopinión de Topchik, es necesario involucrar al personal, no limitarse aimponer. Al escuchar los primeros gruñidos de inconformidad, entra enacción. Por su parte, Zimmerman recurre a la frase &flashquotformas vs. foros&flashquotpara describir la manera como los directivos suelen comunicar los cambios, porejemplo, mediante circulares, en vez de reunir al personal para analizar lasinnovaciones. Y ahonda: &flashquotTodas las organizaciones experimentan cambios, peropocos empresarios se toman la molestia de comentarlos con sus empleados.Éstos pueden manejar cualquier cambio siempre que se les permita hablarabiertamente.

2. Descubre el origen de los temores y busca soluciones. Las personasnegativas siempre temen algo. Quizá temen el despido, no ser escuchadaso que el proyecto se venga abajo. Enseña a encauzar su actitud paraofrecer soluciones en vez de críticas. Recuerda que los pesimistas raravez caen en la cuenta de que se les percibe como negativas. Aplicaprocedimientos formales de evaluación y, si continúa lanegatividad, contrata a terceros para que realicen sondeos anónimos conel fin de evaluar el problema.

3. Ofrece capacitación. Trabaja el pesimismo con la persona quelo genera y documenta toda la labor.

Si no se observan mejorías entre tres y seis meses después,quizá sea momento, como Topchik sugiere, de despedir a la persona: &flashquotLosdirectivos suelen trabajar demasiado y durante mucho tiempo con algunaspersonas negativas, cuando en realidad es mejor cortar por lo sano&flashquot. Con estamedida sencilla, podrás encontrar el camino para lograr unaatmósfera de trabajo más positiva.

Contactos

SilverStar Enterprises Inc.,

http://www.iaml.com/faculty/topchik.htm

Toxicboss.com,

http://www.toxicboss.com

Alan Zimmerman,

http://www.zcn.com/bootcamp.htm