Emprendedores

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Crédito: Depositphotos.com

Chantal: Una Mujer con Decisión. Empiezan las Peregrinaciones. Su Segundo Viaje . . . Crece su Horizonte Contacto.

Chantal: Una Mujer con Decisión.

Un negocio que creció sólidamente.

Por Beatriz Jiménez.

De empezar con unas cuantas personas en su casa hace algunos años,Chantal ahora atiende alrededor de 200 personas al mes, lo que representa paraella ingresos significativos.

En 1988 el huracán Gilberto, que azotó las costas deCancún, le quitó todo a Chantal. Se llevó su casa, todassus pertenencias y hasta la tranquilidad. Jamás pensó vivir unasituación así porque tenía todo: dinero, lujos y ciertaposición privilegiada por ser la esposa de un ejecutivo francésque vino a trabajar a México (y que, tras el fenómeno natural laabandonaría para ir a otro estado). Sin embargo, el destinodecidió que tendría que empezar de nuevo y desde cero.

Luego del huracán y de quedarse en la ruina, Chantal tuvo un lugar paravivir gracias a la ayuda de unos amigos, quienes le prestaron dinero pararentar una casa.

Tenía que conseguir alguna actividad que le ayudara a ganarse la vida,pero contaba con algunos factores en contra; entre ellos, la barrera delidioma.

Chantal había estudiado digitopuntura en su tierra natal Francia y muypoco tiempo antes del huracán trabajaba en una clínica demedicina natural; el trato que había hecho con el dueño de esaclínica fue que ella aprendería un poco de español,mientras ella le enseñaría lo que sabía de digitopuntura.Sin embargo, dos días después del huracán, elmédico le dijo que ya no podía seguir trabajando ahí. &flashquotEsedía salí llorando; no podía creerlo porque, de ser unaactividad que llenara parte de mi tiempo por placer, se había convertidoen mi modo de vida, y justo entonces, cuando necesitaba un trabajo paramantenerme, me echaban a la calle.&flashquot

Gracias a la recomendación de varias personas que la conocían ysabían que era una persona con grandes conocimientos y experiencia paratratar problemas de obesidad, Chantal empezó a dar tratamientos paraeste problema, faciales y corporales de siete a diez de la noche.

Aun cuando empezó con estas actividades, su posicióneconómica no le permitía mantener a sus hijos, así quedecidió llevar a los dos más pequeños a su ciudad natal,para que su madre se hiciera cargo de ellos, mientras su hija mayor se quedabapara ayudarla.

Mientras viajaba a París, y con base en la necesidad de usar productosde primera calidad para sus tratamientos faciales y de control de peso, se leocurrió que podía importar productos Thalgo y, de esta manera,aprovechar el viaje. Consiguió un préstamo con su padre paraempezar a negociar con los dueños de la marca. Buscó, por todoslos medios, ser la distribuidora exclusiva de la marca en México, puesfue justo ella quien llegó a sembrarles la inquietud de que susproductos cruzaran los mares y conquistaran otros mercados. Lo logró.Invirtió 30 mil dólares en productos. De ahora en adelantesería la distribuidora exclusiva de Thalgo en México.

Desde luego, no fue fácil. Ahora tendría que hacer unsinnúmero de trámites para importarlos. Jamás pensóque tardaría tanto para cubrir todos los requisitos. &flashquotDesde el 14 defebrero empecé a tramitar los permisos. Nunca pensé que fuerantantas cosas. Hasta el 17 de julio logré terminar los trámitespara los permisos de Salubridad y de importación de cada uno de losproductos&flashquot, afirma.

Una vez que finiquitó el último trámite, apuró laimportación. La sorpresa fue descubrir que contaba con mucho másproducto del que ella se imaginó. Así que tenía quedistribuirlo a como diera lugar.

Empiezan las Peregrinaciones.

Cuando se percató de que el producto era mucho más del que ellapensó podría consumir con sus servicios, decidió buscarclientes: salones de belleza y clínicas que los consumieran.Llenó unas cajas de cartón con sus productos y corrió acomprar un boleto de autobús a Mérida porque no teníaautomóvil.

De pie, Chantal sufría todas las paradas que el autobúshacía: una tras otra en cada pueblo, cada ranchería.

Al llegar a su destino, Chantal se llevó una desalentadora sorpresa alvisitar una tras otra las estéticas de la ciudad y descubrir queéstas no ofrecían servicios de calidad similar a su producto.Desalentada, finalmente encontró una, detrás del hotel en dondese hospedó. A la propietaria le gustaron los productos, peroafirmó que antes de comprarlos necesitaba conocerlos. Le dejóunas muestras y Chantal se regresó a Cancún con todo sucargamento.

Aguantó 15 días desplazando sólo lo que ellaconsumía en su clínica; pero, ante el hecho de tener toda su casallena de productos, decidió rentar un automóvil para buscardistribuidores.

Condujo de Mérida a Campeche, a Villahermosa, a Coatzacoalcos, sinparar. Llevaba unas cuantas mudas de ropa y hacía paradas casiobligatorias. Muchas veces no vendía nada pero sí ayudaba a quelas estéticas mejoraran sus servicios: a las propietarias o encargadasles sugería algunos cambios o les enseñaba a hacer faciales. Lafortuna de contar con conocimientos profesionales sobre el cuerpo humano lepermitía tener éxito en todos lados.

Asimismo, condujo de Aguascalientes a Zacatecas, Saltillo, CiudadJuárez, Chihuahua, Durango y Mazatlán. En ese entonces noexistían las autopistas, así que lo que le tocó conocerfueron todas las pequeñas carreteras de México, con lasincomodidades que éstas traían consigo: llegar a las pocasgasolineras que había en el camino y encontrarse con que no habíagasolina; y que en sustitución, los encargados ofrecían gasolinaen tambos, desde luego, mucho más cara.

Un año después de haber empezado sus viajes entendió quela única manera de desplazar su producto con mayor rapidez era ir a laciudad de México y colocar ahí la marca. Consiguió unadistribuidora en la colonia Del Valle quien, al final, se quedó con lamercancía que le dejó (un carro completo) y nunca lepagó.

En ese mismo viaje, en un congreso al que asistió, conoció a unamujer que quería distribuir su producto y quien le pidió fuera aLaredo. Chantal dijo inmediatamente que sí, sin saber en dóndequedaba esa ciudad. Un día después, ya lista para salir, cuandovio el mapa y vio que Laredo estaba en el norte del país, se fue deespalda, pero no podía retractarse. Tenía que cumplir, y se fuehasta allá, sin descanso.

Su Segundo Viaje . . .

Después de su travesía al norte del país, decidieroncambiar la clínica de Cancún a la ciudad de México. En1992 Chantal se fue a Francia para estudiar morfomedicina, mientras su hija sequedaba a cargo de la clínica.

Ya en 1993, de regreso, rentaron el lugar que ahora ocupa en la Condesa.

A partir de ahí, aunque con grandes sacrificios, las cosas le hanresultado más fáciles. Chantal atiende hoy alrededor de 700personas al mes, sobre todo, para atender problemas de peso. Decenas depersonas que habían probado todo encontraron con ella la solucióna su problema.

Y aunque su experiencia y conocimientos son ahora suficientes para continuar enla cumbre, no deja de aprender y esforzarse.

Crece su Horizonte

En algún momento de su búsqueda dio una conferencia sobre losproblemas relacionados con el sobrepeso y sus causas, conocimientos queadquirió gracias a la preparación integral que le dio estudiarcosmetología, digitopuntura y morfomedicina en Francia. El éxitoque logró la llevó a ofrecer sus charlas más alláde las fronteras de México. Ha tenido tanto éxito que ahorapiensa establecer una clínica de salud integral para atacar todas lascausas que originan la obesidad y la celulitis: factores emocionales,psicológicos y sexuales.

Actualmente está preparando algunos cursos de sexualidad queimpartirá en escuelas y universidades, entre otras muchas actividades,porque, según afirma, esta es una de las tantas causas de la obesidad.

Cuando Chantal habla, expresa incansablemente el agradecimiento a toda la genteque siempre fue buena con ella. A pesar de ser extranjera, en todos los estadosla trataron siempre con respeto y cariño.

Y ahora, cuando se le pregunta cuál es la clave de su éxito, elladice: &flashquotEn primer lugar, la tenacidad que te obliga a seguir adelante; laconfianza en tus conocimientos, productos y servicios, sin perder de vista quetus clientes son lo más importante, que necesitan de todo tuconocimiento, de tus atenciones y, a veces, de tu cariño&flashquot.

Mujer de carácter férreo, pero dulce y cariñosa con todos,agrega: &flashquotHay que hacer las cosas con empeño y alegría, esa es laclave&flashquot.

Contacto.

Chantal, Thalgo, Mazatlán 83, Col. Condesa, México,D.F.06140 Tel y Fax MEX: (5) 286-7698, 211-8276.