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Una casa verde

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Crédito: Depositphotos.com
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Una casa verde La Casa Verde Desde el Cuarto de Servicio Reinvertir las Ganancias Ferias y Exposiciones Contacto

La Casa Verde

Con una idea en mente y muchas ganas de trabajar, una jovenentrepreneur encontró el éxito.

Por Caroll Solís

Claudia Valadés es una emprendedora del estado mexicano de Jalisco de 26años de edad, que en 1997 conoció el mundo de las flores. Desdeentonces no ha tenido otra cosa en la cabeza que este negocio que, como elladice, &flashquotes una especie de vicio&flashquot.

Valadés narra que, un año antes de terminar la carrera deArquitectura, comenzó a hacer arreglos florales con una de sus amigas,misma que conocía una técnica de deshidratado que habíaaprendido de una vecina alemana. &flashquotMe iba todos los días a casa de miamiga y nos la pasábamos haciendo arreglos y experimentos&flashquot, cuenta.

Las jóvenes empezaron a vender sus flores entre amistades y familiares,pero esto era más un pasatiempo. &flashquotTerminé la carrera, pero alsalir me encontré con una crisis fuerte en el campo de laconstrucción. Incluso algunos de mis maestros no tenían trabajo.En estos casos o te mueves, o te mueves, y yo, conseguí trabajo en unajoyería como diseñadora de escaparates. Fue así como seme ocurrió utilizar los arreglos que hacíamos para decorar losaparadores de la tienda&flashquot.

Valadés no se conformó con el empleo seguro, y supo aprovechar laoportunidad que se le presentaba de empezar su propio negocio vendiendoarreglos florales en su ciudad natal de Guadalajara: &flashquotComo yo hacía nadamás la rosa deshidratada, tenía que comprar el follaje y me dicuenta de que la oferta en el mercado (de follaje) era muy pobre en colores,variedad y calidad. Al ser cliente descubrí el nicho. Se meprendió el foco y pensé que habría muchos que, como yo,estarían dispuestos a pagar por un follaje más fino&flashquot, recuerda.

En ese tiempo su amiga decidió formalizar el negocio, pero al lado de suesposo. Valadés quedó fuera de la jugada, pero este revés,en lugar de desanimarla, pareció inyectarle una nueva fuerza ydecisión. Dejó entonces que su amiga siguiera haciendo las rosas,y se concentró en ramas, hojas y frutos deshidratados.

Desde el Cuarto de Servicio

Comenzó a construir una nueva cartera de clientes de entre aquellosfloristas que había conocido comprando follaje, y que tambiénbuscaban productos como los que ofrecía Valadés.

El trabajo en la joyería y los pequeños, pero constantes, pedidosque logro conseguir, la llevaron a asociarse con una de sus primas que eradiseñadora de interiores. &flashquotEmpezamos a experimentar con libros, inclusocon viajes... nos íbamos a donde fuera necesario. Aprendimos mucho.Reinvertíamos todo lo que ganábamos en seguir aprendiendo,comprando material y libros, sobre todo libros. Empezamos con $ 5,000 pesos ($2,500 pesos cada una) y abrimos el nuevo taller en el cuarto de servicio de micasa&flashquot.

En septiembre de 1998, y con sólo dos meses de haberse instalado,levantaron su primer gran pedido: $15.000 pesos de follaje y fruta. Estaentrepreneur tuvo la visión de saber decir que sí a uncliente grande, aun cuando esto implicara centrar, momentáneamente,todas las fuerzas en él.

&flashquotAl venderle a este cliente sabíamos que nos iba a recomendar con todoslos pequeños. Esto nos dio prestigio ante los demás. No nosimportó por eso ganar muy poco al principio, porque lo veíamoscomo una inversión, ¡estábamos ganando famarápidamente!&flashquot.

Reinvertir las Ganancias

Valadés siguio vendiendo, aún sin tener los recursos para llenarlas ordenes que con el tiempo fue acumulando. &flashquotA mis clientas les dije quesí, sin embargo, tuve que pedirle a mi papá el apoyo financieropara comprar esa cantidad de materia prima. Sí que me lo prestaron, perocon V de vuelta. Fui entregando el pedido poco a poco, y con lo que me pagabanterminaba el otro pedido y así reciclaba el dinero.&flashquot Haber adquiridoclientes regulares la impulsó a dejar su empleo en la joyería, yaque de 10 paquetes de follaje que vendía, ganaba casi lo mismo que susueldo.

Al año de haber empezado en aquel pequeño cuarto de servicio, elnegocio ya había crecido tanto que tenían infestada la sala, elcomedor e incluso parte de la cocina, con los arreglos y el material. &flashquotTodo eldinero que llegaba era para el negocio y sus necesidades: fax, tarjetas depresentación, catálogos... Claro que tratábamos de ahorraral máximo&flashquot, cuenta esta emprendedora.

Valadés no permitio que la falta de espacio pusiera un alto alcrecimiento de su negocio. &flashquotMi papá tenía una casa en obra negraque por la crisis no había podido terminar y le pedí que me laprestara para trasladar mi taller ahí. A cambio yo instalaríaluz, línea telefónica, puertas, etcetera..,ahí es ahora eltaller&flashquot, comenta.

Ferias y Exposiciones

¿Qué tipo de mercadotecnia se requiere para un negocio de estetipo? La vía más rápida y eficaz para levantar pedidoslucrativos e interesantes en este negocio son las exposiciones, diceValadés. &flashquotHan sido la mejor publicidad que hemos tenido. Cuando menosbien te va, contactas muchos clientes potenciales que se llevan tus datos. Y enla mejor ocasión recuperas el doble o triple de lo que invertiste en elstand. Además, recibes retroalimentación de los clientes yconoces sus gustos y necesidades&flashquot.

Con la experiencia en las expos, Valadés pudo mejorar el empaque paraque no se rompieran los materiales, o, incluso llegó a descontinuaralgunos colores que no se vendían. Y fue en esos foros dondetambién logró hacer buenos contactos con clientesinternacionales.

El camino ha sido difícil. Después de todos sus esfuerzos,también vió marcharse a su segunda socia. De esta segundaseparación nació Casa Verde, nombre que Valadésdecidió darle a su negocio ya reestructurado. Ha decidido seguir supropia línea, y ahora se ha concentrado en su idea original, la dedeshidratar follajes y frutas.

Casa Verde factura actualmente alrededor de $ 40,000 pesos al mes (alrededor deUS$ 4,000) y su creadora ha podido dedicarse a su fuerte: las ventas y eldiseño, mientras su hermano se encarga del área administrativa.&flashquotCuando haces las cosas bien, todo va saliendo bien, aunque haya dificultades.Eso de que `el que no transa no avanza' no es cierto. Camina derecho y todosaldrá mejor&flashquot.

Reflexionando sobre lo que ha logrado, comenta: &flashquotEn todos los negocios haymomentos malos y buenos. El principio fue muy duro. No sé porqué, pero ante las dificultades siempre me ha dado una especie de rabiaque me ha ayudado a salir adelante, avanzar&flashquot.

Valadés comenta que en México y Centroamérica hay materiaprima suficiente para este negocio. Además, existe una enorme variedadde flores durante todo el año, la industria acostumbra a desechar lasque no sirven o se secan. Al deshidratarlas, se puede aprovechar el productoque queda fuera del mercado. Hay oportunidades para motivar el consumo internode flores deshidratadas, así como incrementar la exportación aEuropa y el resto del mundo.

Contacto

La Casa Verde, Rinconada del Girasol 3754. Col. Rinconada Sta. Rita45127, Zapopán, Jal., Tel/fax (52-3) 813-4067