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El self management busca entrar en las empresas argentinas

Las empresas deben dejar atrás las relaciones asimétricas y verticalistas entre los distintos niveles de la organización.
El self management busca entrar en las empresas argentinas
Crédito: Depositphotos.com
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El self management se puede aplicar a cualquier empleado, aunque se necesita un involucramiento de los altos directivos, asegura el experto español Alex Rovira. Lo recomienda sobre todo para las Pyme y las compañías de servicios. Según su traducción literal, es la gestión de uno mismo. Pero, ¿de qué se trata?

Las empresas que ya dejaron atrás las relaciones asimétricas y verticalistas entre los distintos niveles de la organización y en las que los empleados en vez de "jefes" o "superiores" tienen "líderes" están en condiciones de avanzar un paso más en la profesionalización y humanización de sus equipos: el self management ya golpea las puertas de las compañías argentinas.

"El self management es un conjunto de herramientas de la psicología aplicado a la gestión de las personas dentro de las empresas para trabajar aspectos como la confianza, la comprensión y la percepción de la diferencia respecto al otro, porque si no conocemos bien los procesos de comunicación interpersonal no podemos gestionar equipos", asegura el especialista español Alex Rovira.

De acuerdo con su traducción literal, el self management es la gestión de uno mismo. Así, según relaciona Rovira, los líderes no pueden dar a los otros los que no pudieron trabajar sobre ellos mismos y no pueden liderar si no son capaz de liderarse.

El experto en liderazgo destaca que el self management se puede aplicar a cualquier integrante de la organización, siempre y cuando haya una preocupación real por parte de los altos directivos.

Dentro de las compañías, la gran asignatura pendiente en la gestión de personas -según Rovira- es la dimensión emocional, porque es incómoda y no fuimos educados al respecto.

Para Rovira, "muchas organizaciones hablan de motivación y lo que tendrían que hacer en realidad es dejar de desmotivar. Esto se hace conociendo los mecanismos que llevan a la desmotivación.

En este sentido, el experto cita al compromiso, la integridad, el cumplir con lo que se promete, valorar el potencial, hacer foco en la formación de las personas -sobre todo en lo que respecta a la comunicación interpersonal- y poder ubicar a cada empleado en función de su talento natural dentro de las posibilidades que brinda la organización.

No obstante, Rovira remarca que el cambio se tiene que dar de arriba hacia abajo: "Si el líder que decide por este tipo de herramientas está convencido y quiere llevarlas a la práctica, va a haber un cambio, porque es el quien está impulsando un nuevo sistema de gestión que se basa en conocimiento de las personas. Es un paradigma empresarial muy distinto al del capataz o asimétrico", destaca.

A su vez, Rovira hace hincapié en que el gran problema hoy es que "hay mucho más dinero que talento, y por eso en determinados sectores el problema es retener al talento", y agrega: "Aunque algunas empresas no pueden competir en la retribución económica, muchas personas no están tan pendientes de su salario sino que valoran el hecho de sentirse bien tratadas, tener un plan de carrera y lograr un balance entre vida laboral y personal".

El experto recomienda que en las empresas se tienen que volver a establecer los vínculos desde la cooperación, desde una relación simétrica respetando la autoridad pero sobre todo basada en confianza en los demás.