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Abre el paso a la nueva generación

Ganar competitividad y expandirse mientras se supera la brecha generacional no es imposible. Pastelerías Esperanza lo consiguió en la primera sucesión.
Abre el paso a la nueva generación
Crédito: Depositphotos.com
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En menos de 30 años, Pastelerías Esperanza pasó de ser un negocio familiar a operar bajo una estructura "profesional" que le permitió, en los últimos cuatro años, triplicar su número de sucursales, crear un centro de capacitación para más de 2,000 empleados e integrar exitosamente un sistema tecnológico que controla y facilita el funcionamiento de todas las áreas de la empresa. ¿La clave? Los socios fundadores invirtieron en la preparación de una nueva generación emprendedora y, cuando llegó el momento, la dejaron actuar.

Pero, ¿cómo superar la brecha generacional sin rupturas familiares? "Tienes que institucionalizarte y crear estatutos en los que se reglamente quiénes entran a la empresa y con qué competencias", sentencia Xavier Juampérez, director de mercadotecnia y parte de la segunda generación integrada a la firma. "En la Esperanza, lo importante es que el negocio no pierda su rumbo como consecuencia de la intervención de la familia política y hasta de amigos", agrega.

Prepara el terreno
En el caso de la Esperanza, este proceso se llevó a cabo de forma interna y por medio de una negociación que tardó seis meses en concretarse. En este período se concluyó que sólo un hijo de cada uno de los cuatro inversionistas de la primera generación podría integrarse al trabajo de la compañía. El resto de los puestos serían ocupados por colaboradores externos.

En la próxima sucesión, las familias accionistas de la pastelería se encargarán de elegir, bajo una estrategia establecida de recursos humanos, al mejor reemplazo, quien no necesariamente llevará los apellidos de los socios. Lo anterior quedó establecido en un Protocolo Familiar, creado también por iniciativa de la segunda generación. En él las reglas están claramente definidas. "Esto te permite dedicarte a hacer crecer tu empresa", apunta Miguel Ganuza, socio fundador de la pastelería y actual director de recursos humanos.

Como sucede entre padres e hijos, la brecha generacional suele ser un obstáculo muy grande para empatar decisiones. No obstante, dentro de la institucionalización de Pastelerías Esperanza se acordó que los jóvenes tomaran sus propios riesgos, siempre y cuando cada acción fuera supervisada. 

La cosecha
El proceso de institucionalización continúa. Ambas generaciones trabajan en equipo para no anteponer la competitividad frente a los sentimentalismos. "Esto nos valió abrir la puerta de forma ordenada a una nueva generación, con ideas revolucionarias que definitivamente hicieron crecer la empresa", dice Ganuza.

No todo fue miel sobre hojuelas. "Muchas veces se confunde la propiedad con la capacidad para dirigir, lo que puede ser fatal para el desempeño de la empresa. Y justo aquí la razón debe ganarle a la pasión", señala Juampérez.

Para Ganuza, la recomendación es dejar trabajar a los jóvenes que preparaste para dirigir a futuro la empresa. Sin embargo, señala que a pesar de que los cuatro socios fundadores no estaban preparados para los cambios propuestos por los jóvenes, decidieron apoyarlos y establecer las reglas. "A diferencia de ellos, nosotros estamos acostumbrados a caminar paso a paso, con más firmeza, seguridad y no tan rápido; pero los impulsamos y nos sorprendimos con lo que lograron".

El mayor reto de la nueva generación involucrada en Pastelerías Esperanza fue conseguir que la empresa no se fragmentara con la institucionalización y mucho menos con la brecha generacional. Al tomar todas las medidas necesarias en el Consejo de Administración y la Asamblea de Socios lograron unificar y fortalecer su negocio aprovechando las experiencias de la primera escuela y la mente emprendedora de la nueva, para luchar por un bien común: "el crecimiento de la compañía".

Claves
1. Institucionalízate. Las reglas te evitarán dolores de cabeza.
2. Haz un plan generacional que te permita formar a los miembros de la familia que deseas integrar al negocio.
3. Define las funciones de cada uno de los socios para que su trabajo se evalúe de acuerdo a resultados.
4. No confundas la propiedad con el liderazgo. Puedes ser accionista, pero esto no tiene nada que ver con que seas un líder.
5. Cede el mando, si es necesario, a alguien que tenga la cualidad para unir a los trabajadores y hacer crecer el negocio.
6. Abre las puertas a las ideas de las nuevas generaciones. Quizás te parezcan aceleradas, pero puedes obtener grandes resultados.


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