Franquicias

Cómo elegir una franquicia

Si planeas iniciar tu propio negocio, comprar una franquicia es una buena opción. Con un modelo de negocios probado y el apoyo de una marca fuerte, las posibilidades de éxito serán mayores.
Cómo elegir una franquicia
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1. Pregúntate si tú puedes ser franquiciatario
Evalúa si tienes las cualidades necesarias para ser dueño de una franquicia. Ante todo, debes ser bueno en el trato con la gente, así como tener capacidad para tomar decisiones y adaptarte al cambio. También te ayudará el hecho de contar con habilidades en administración, mercadotecnia y comunicación.

Tienes que estar dispuesto a seguir las reglas establecidas por alguien que no es tu jefe (franquiciante) y aceptar los métodos que te indiquen, pues toda la red de franquicias opera bajo los mismos términos. Esto significa que tendrás que sacrificar cierta independencia y creatividad, pero al mismo tiempo, podrás aportar ideas que beneficien a toda la cadena.

Recuerda que como franquiciatario formas parte de un sistema y, por tanto, uno de tus deberes es respetar al máximo la confidencialidad de la información que se maneje al interior de la red.

2. Aprovecha los beneficios del modelo
Al adquirir una franquicia, toma en cuenta los servicios que incluye el contrato que firmes. Los más comunes son:

• Asistencia técnica y mantenimiento de maquinaria y equipo.
• Asesoría antes, durante y después de la apertura de la sucursal.
• Capacitación para aprender a contratar personal, manejar la contabilidad básica y llevar el control general del negocio. Por eso, investiga si la franquicia ofrece programas de entrenamiento constante para los empleados y si organiza cursos o seminarios de actualización.

Algunas franquicias también te apoyan para buscar el local más adecuado en caso de que no cuentes con uno. Así, luego de realizar un estudio de mercado, el franquiciante te dirá dónde tiene que ubicarse la unidad, cuántos metros cuadrados debe medir y cuál es el flujo peatonal o vehicular requerido. Hay quienes van más allá y te ayudan a acondicionar el espacio y adaptarlo a las necesidades del negocio.

La inversión total que realices puede incluir además el abastecimiento de insumos, la solución de problemas administrativos, la implementación de estrategias de publicidad y mercadotecnia, así como la actualización de los manuales de operación.

3. Investiga a la empresa franquiciante
Programa una cita con el franquiciante para conocerlo a detalle. Complementa tu investigación con visitas o llamadas telefónicas a firmas consultoras especializadas y a la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF). Y no olvides buscar información generada en los medios de comunicación como periódicos, revistas y sitios de Internet.

Responde las siguientes preguntas clave y haz una elección inteligente:

• ¿La franquicia cuenta con un desarrollo completo?
• ¿En qué mercados tiene mayor éxito? (ciudades y regiones dentro y fuera del país)
• ¿Es un concepto de moda o se mantendrá a mediano o largo plazo?
• ¿Es necesario que la opere directamente o puedo participar sólo como inversionista y que alguien más la administre?
• ¿Con cuántas unidades cuenta hoy?
• ¿Cuáles son sus planes de crecimiento?

4. Pregunta a los franquiciatarios
Una fuente confiable para enterarte de manera objetiva sobre cómo opera una franquicia en el día a día son los franquiciatarios.

Ellos ya pasaron por todo el proceso que estás a punto de iniciar y tienen información de primera mano. La recomendación es que visites algunas de las unidades que integran la red y aproveches este recurso para descubrir las ventajas y puntos débiles de la franquicia.

Otro punto a considerar es la relación franquiciante–franquiciatario. En este sentido, descubre cómo se mantiene abierto el canal de comunicación entre ambas partes y hasta qué grado el franquiciante ejerce control operativo del negocio, qué tanto se cumple la promesa de la marca y cómo es la operación administrativa.

Finalmente, pregunta a los franquiciatarios si están satisfechos con los resultados obtenidos y, lo más importante, si comprarían una segunda unidad.

5. Haz cuentas
Generalmente, cuando los negocios fracasan es porque el propietario se queda sin dinero. Por ello, antes de firmar tu contrato evalúa si tienes los recursos económicos suficientes tanto para cubrir los costos básicos como para reinvertir cuando sea necesario.

Para tener tu propia franquicia, debes cubrir los siguientes conceptos:

• Cuota de franquicia.
• Capital de trabajo inicial.
• Regalías mensuales (en algunos casos).
• Contribuciones mensuales de publicidad y mercadotecnia (en algunos casos).
• Otras aportaciones (adaptación y renta del local, maquinaria y equipo, servicios e insu-mos).
• Además, calcula el costo por las remodelaciones y mejoras que requiera el local. Recuerda que esto le dará un valor agregado a tus clientes.

Una vez que termines de hacer números, calcula en cuánto tiempo recuperarás la inversión que realices de acuerdo con la información proporcionada por el franquiciante y confirmada por los franquiciatarios.

6. Analiza las cuestiones legales
Los aspectos jurídicos del modelo resultan fundamentales para confirmar que la franquicia que elijas esté en regla. El contrato, que se convierte en el eje alrededor del cual opera una franquicia, debe cumplir con el contenido mínimo que establece la Ley de Propiedad Industrial.

En 1991, la legislación mexicana creó un instrumento que convierte a este esquema en una figura absolutamente transparente. Se trata de la Circular de Oferta de Franquicia (COF), que incluye datos generales de la empresa como el concepto del negocio, los derechos y obligaciones de cada una de las partes y los aspectos financieros que debe cubrir el franquiciante. Este documento debe entregarse, por obligación legal, 30 días antes de la firma del contrato.

Por otra parte, la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF), junto con Calidad Mexicana Certificada (Calmecac), otorga la Norma de Franquicias: un sello distintivo que garantiza la calidad y seriedad de los franquiciantes y le da mayor certidumbre a quienes quieran invertir en el modelo.

Un consejo más: verifica si la compañía fue desarrollada por alguna empresa consultora o si es miembro de la AMF.

7. Aprovecha el financiamiento y otros apoyos
La Subsecretaría para la Pequeña y Mediana Empresa, a través del Programa Nacional de Franquicias (PNF), puede financiar hasta el 50% de la cuota de algunas franquicias seleccionadas y 36 meses sin intereses. Investiga si la franquicia que te interesa forma parte de este plan.

Otra opción para obtener crédito es acudir a la banca comercial. HSBC y BBVA Bancomer ofrecen esquemas de financiamiento hasta por el  50% de la inversión, con un plazo de 24 a 60 meses, dependiendo del retorno de inversión, monto del crédito y giro del negocio.

También pregunta al franquiciante cuáles son las promociones u ofertas que maneja. En ocasiones, como parte de su estrategia de crecimiento, los dueños de las franquicias apuestan por hacer paquetes “todo incluido”, ofrecer negocios complementarios de bajo costo o descuentos temporales.

Además, algunos gobiernos estatales, como el de Sonora, otorgan créditos para cubrir parte de la inversión requerida. Investiga si en la entidad donde te encuentras existe este apoyo.



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