Consultoría

Profesionaliza tu negocio

¿Quieres hacer más eficiente tu empresa? Entonces, es tiempo de actuar para que sea capaz de superar hasta un divorcio.
Profesionaliza tu negocio
Crédito: Depositphotos.com

Cuando Eugenia y Claudio González se casaron, decidieron que serían los dueños de su tiempo y responsables de su desarrollo profesional. Entonces, montaron un restaurante en la Ciudad de México que ha funcionado de maravilla durante casi 10 años y siguen siendo socios, independientemente de que hoy ya están separados.

Incluso, abrieron otros establecimientos juntos, sin que ello afecte la relación con sus nuevas parejas. ¿Cómo han manejado exitosamente su empresa sin importar que ya no forman una familia? Según Roberto Blanco, gerente jurídico de Alcázar & Aranday –firma desarrolladora de negocios y franquicias–, la respuesta está en que antes de constituir una empresa hay que empezar por establecer un gobierno corporativo. “De lo contrario, pasa como en el matrimonio y la pareja define su régimen de bienes cuando está firmando el acta”, dice.

La profesionalización o gobierno corporativo sienta las bases para que los socios tengan conciencia de lo que implica un negocio y sepan de qué se trata, hasta dónde llega su responsabilidad y cuáles son sus derechos.

Un problema (recurrente) en las empresas familiares es que a sus integrantes les cuesta trabajo definir temas cruciales sobre el funcionamiento de la compañía, como la división de acciones, la asignación de puestos y el proceso de sucesión.

En consecuencia, se sobreentienden muchas cosas sin ponerlas en claro, dando pie a interpretaciones confusas. Por lo tanto, la ayuda de un consultor externo se vuelve clave para resolver estas situaciones.

Su papel supera la asesoría para convertirlos en mediadores en temas difíciles, donde las discusiones pueden derivar en acuerdos o conflictos.

Hace algunos años, las llamadas promotoras de inversión pusieron al gobierno corporativo en boca de muchos. La intención era transparentar la información financiera de las empresas, sobre todo de aquellas que estaban interesadas en cotizar en la Bolsa Mexicana de Valores.

¿Pero para qué profesionalizar mi negocio si no soy un gran consorcio ni quiero cotizar en la bolsa? La respuesta es sencilla: porque al implementar prácticas de gobierno corporativo –como crear un protocolo familiar y un consejo de administración, para definir puestos, funciones y procedimientos– tu empresa será más eficiente y, por lo tanto, más rentable.

“La profesionalización ya existía en la Ley de Sociedades Mercantiles y se llama profesionalizar las instituciones. Por lo tanto, hay que aterrizar la ley a cuestiones operables”, opina Blanco. En realidad, el gobierno corporativo consiste en poner reglas más rígidas en los estatutos de las empresas para que los directivos rindan cuentas claras a los inversionistas, evitando que se falsee la información.

Una vez que identifiques cuáles son las áreas que podrías mejorar en tu negocio, es tiempo de actuar. “El objetivo es constituir una empresa ‘institucional’. Para ello, no es necesario sacar a todos los miembros de la familia para profesionalizarlo, aunque sí valdría la pena evaluar su desempeño y destituir a los incompetentes”, aconseja Mauricio Álvarez, director del Centro de Empresas Familiares de la Universidad de Monterrey (Udem).

Menos teoría, más práctica
Enrrique Taracena, catedrático del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (Ipade), tiene una visión más práctica sobre este tema.

Para saber si tú, como dueño de un negocio, eres realmente profesional pregúntate: ¿Tengo las aptitudes o capacidades para hacerme cargo? ¿Soy capaz de sacar la empresa adelante? ¿He cumplido con las metas que me fijé al arrancar este proyecto?

“Toda empresa debería ser profesional o profesionalizarse y yo haría más énfasis en las personas que en los sistemas, métodos o estructuras”, agrega.

Por eso, el director general o fundador debe ser una persona confiable y capaz de desempeñar el cargo. Para el catedrático, eso es lo más importante; el resto son factores secundarios.

La profesionalización de un director general impacta en los gastos, sueldos y formación de directivos. Bajo esta forma de pensar, sería ilógico que otorgara un sueldo mayor a una persona sólo por el hecho de ser su pariente.

Por otro lado, también debe encargarse de hacer la empresa atractiva para que se involucren nuevos socios que aporten capital fresco, pues muchas veces la falta de recursos frena el crecimiento de un negocio.

El abogado. pieza clave
Si eres el fundador de la empresa, una de tus tareas es platicar con todos los miembros de tu equipo de trabajo (sean familiares o no) y convencerlos de los beneficios de profesionalizar el negocio.

Si bien al principio las personas suelen resistirse a los cambios, tarde o temprano se apegarán a esta nueva forma de hacer las cosas. Pero si la situación se complica debido a que se trata de una compañía que involucra a varias ramas familiares, lo mejor es dejar el asunto en manos de expertos.

En general, las empresas familiares no están regularizadas en las cuestiones administrativas. De ahí la importancia de que empieces por fortalecer ese punto. Busca la asesoría de un abogado corporativo. Ojo: que el término no te haga pensar que se trata de un servicio costoso e inaccesible.

Además, considera que el abogado te ayudará a definir el protocolo familiar, a formar un consejo de administración y a determinar los roles de los familiares que ocupen puestos directivos, entre otros puntos. Recuerda que, al no ser tu pariente, el abogado tiene independencia absoluta para hablar de temas difíciles, así como de aportar opiniones objetivas en beneficio de todos.

“El momento idóneo para trabajar en las distintas características del gobierno corporativo es cuando el dueño o fundador aún se encuentra al frente del negocio, pues nadie cuestionará sus decisiones”, aconseja Taracena. Aunque tampoco tengas miedo de ceder el control en algunas áreas y permite que alguien más –con la capacidad y experiencia necesaria– se encargue del manejo adecuado de las operaciones. Por supuesto, supervisa su desempeño a través de una constante evaluación de resultados.

El experto en empresas familiares del Ipade opina que “la figura del empresario en México pronto va a cambiar, porque muchos de los nuevos emprendedores ya traen una visión más profesional sobre cómo dirigir un negocio”. Mientras eso sucede, medita un poco al respecto y empieza a trabajar desde hoy para ser un empresario profesional.

Renueva tu equipo
Cuenta la historia que un leñador se fue al bosque a cortar árboles. Su hacha era nueva, así que no tardó mucho en derribar los primeros. Pero con el paso del tiempo, el filo se acabó y poco a poco tardó más en tirar uno. Un día llegó otro leñador y le recomendó que fuera a sacarle filo. Sin embargo, le respondió que si lo hacía, perdería mucho tiempo en ir a afilar el hacha.

Este es el ejemplo que Álvarez, de la Udem, ofrece a las empresas que asesora cuando se encuentran en los últimos ajustes del proceso de profesionalización de un negocio. La pregunta aquí es: ¿tienes el equipo o material necesario para que tu empresa opere de manera efectiva y sea rentable?

Seguramente, cuando iniciaste tu compañía todo era nuevo o casi nuevo. Sin embargo, los empresarios tienen la idea de que renovar el equipo es sinónimo de “gasto”. Pero si no quieres que te pase lo del leñador, dedica tiempo a buscar herramientas que hagan más productiva la operación cotidiana.

Por ejemplo, existe software contable o de inventarios que puedes bajar de Internet sin costo. Con esta simple acción, además de otras iniciativas complementarias, habrás profesionalizado esta área y tendrás los números de tu negocio al día. 

5 CLAVES PARA SER MÁS EFICIENTE

1 La estrategia del negocio. Tú conoces tu giro, el mercado, tus clientes y, por supuesto, el producto o servicio que ofreces. En otras palabras, el día a día. Pero contar con una estrategia va más allá e implica marcar una dirección hacia donde dirigirás tu empresa, así como el tiempo en el que piensas alcanzar los objetivos trazados.

2 Protocolo familiar. No es otra cosa que la definición de los roles que jugará cada miembro de la familia que esté involucrado directa o indirectamente en la empresa. Si acabas de emprender y tu negocio es pequeño, basta con que te sientes con tus socios y se pongan de acuerdo en la manera en cómo van a trabajar. Y no olvides poner todo por escrito y firmarlo de común acuerdo.

3 Consejo de administración. Todos los miembros de la familia que operan en la empresa deben reunirse de manera formal, por lo menos una vez al mes, con la intención de hablar sobre temas relacionados única y exclusivamente con el negocio.

Analicen juntos cuáles son los problemas y propongan soluciones concretas. Lleva una minuta de los pendientes y dale seguimiento. También es una buena oportunidad para exponer nuevos proyectos.

4 Consejo de familia. Participan todos los miembros de la familia que desempeñan un puesto o no en la empresa. Su objetivo principal es tocar temas familiares y la manera de resolverlos sin que esto afecte al negocio.

5 Finanzas claras. No falsees la información financiera. Las malas prácticas se pagan tarde o temprano. Mejor, aprende a sacar provecho de tener datos útiles que te permitan tomar decisiones basadas en números reales.

Fuente: Centro de Empresas Familiares de la Udem.