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Ollin Studio: Cómo conquistar Hollywood

Esta casa productora de efectos visuales para cine y comerciales en 15 años se convirtió en la más grande de Latinoamérica.
Ollin Studio: Cómo conquistar Hollywood
Crédito: Depositphotos.com
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Salma Hayek y Alejandro González Iñárritu (director de Babel) y Alfonso Cuarón (de la tercera película de Harry Potter) no son los únicos mexicanos que han triunfado en Hollywood. Ollin Studio, una casa productora de efectos visuales, da otra lección de que con talento, audacia y visión de negocios se puede jugar en primera en la meca del cine.

Hay varias películas taquilleras que llevan la firma de la compañía. Una de ellas es El curioso caso de Benjamin Button, que relata la historia de un niño que nace con la apariencia de un hombre de 80 años y va rejuveneciendo con el paso del tiempo. La cinta, protagonizada por Brad Pitt, ganó tres premios Oscar, incluido el de mejores efectos especiales.

La compañía también trabajó en uno de los comerciales más recordados de la cerveza Corona: el de una multitud de mariachis que toca frente a la Gran Muralla China. Para ese spot –en el que sólo participaron siete actores que nunca se movieron de México– se utilizó el mismo software empleado en El Señor de los Anillos, que sólo tienen cinco estudios en todo el mundo.

El de los efectos especiales es un negocio que mueve millones de dólares, pero que antes de Ollin Studio no tenía ningún jugador mexicano de peso. “Cuando empezamos teníamos claro que había un nicho para la tecnología visual para comerciales”, recuerda Jorge Lizárraga, socio de la empresa. “Pero era un mercado totalmente nuevo en el país, no había información, no había comparativos ni muchas empresas que lo estuvieran haciendo. Así que decidimos aventurarnos.”

Quince años después, Ollin (que significa “movimiento” en náhuatl) es la productora de efectos visuales más grande de América Latina. Además de El curioso caso…, la empresa ha trabajado en películas como Zodiac (protagonizada por Robert Downey Jr.) y Dragon Ball. Claro, no hay que olvidar las producciones mexicanas como Km. 31, Bajo la sal, Navidad SA. y la serie para televisión 13 miedos. ¿Su fórmula? Tecnología de punta, creatividad, calidad de primer mundo y precio.

Tres para la aventura

La primera escena de esta historia transcurre en el garaje de la casa de Lizárraga, al sur de la Ciudad de México. Los otros dos protagonistas son Alejandro Diego, presidente de la empresa, y Carlos Iturriaga, director general.

Alejandro había trabajado hacía unos años en una distribuidora de artículos para computadoras, que tenía en su portafolio un software para hacer animación 3D. El producto tenía poca demanda en México, ya que la mayoría de los estudios de animación y efectos especiales estaban en Estados Unidos y Canadá. Para el emprenedor, la oportunidad de mercado estaba clara.

Carlos, que venía del mundo de la televisión, tampoco tenía dudas. Era parte del equipo de Pedro Torres, quien con el tiempo se convertiría en uno de los productores más importantes de videoclips, reality shows, series y comerciales de México.

La compañía arrancó en 1995, haciendo animaciones tridimensionales para comerciales. Su primer gran cliente fue Televisa. La calidad de su trabajo también llamó la atención de Argos, la productora de Epigmenio Ibarra que en 1997 sacudió el mercado de las telenovelas con Mirada de mujer.

Dos años después, la marcha del negocio hizo que los emprendedores decidieran dedicarse de tiempo completo a él y terminar de dividir funciones. Carlos seguiría trabajando en los proyectos, Alejandro se haría cargo de la administración y Jorge se concentraría en las ventas.

La demanda del mercado los obligó a dar otro brinco: dejar a un lado la animación sólo por computadora y comprar equipo más especializado. “Adquirimos una videocasetera profesional, cámaras, monitores y elaboramos una estrategia de venta más enfocada a agencias de publicidad”, cuenta Jorge. De hecho, hasta 2003 el 100% de los proyectos de Ollin Studio eran comerciales.

Pero hacía falta más. Como muchos clientes de la empresa acudían a otras compañías a convertir las cintas en formato de cine al de televisión, buscaron financiamiento y compraron un telecine de US$1 millón para ofrecer el servicio. Otra decisión fue crear una unidad de cine para hacer comerciales para formato grande, que se convirtió en la más importante del país.

Una de las claves del éxito de Ollin Studio es que fue adaptando su infraestructura tecnológica, administrativa y humana según fue creciendo en el mercado. Pero había un obstáculo: por tratarse de una industria nueva, no había personal especializado en efectos especiales en México. Así que, sobre todo durante los primeros años, se dedicó a formar a sus propios diseñadores y productores.

En la actualidad la empresa tiene más de 100 empleados, entre artistas de efectos especiales, diseñadores, ingenieros, técnicos, coloristas y personal de apoyo. 

El sueño americano

Fue en 2006 cuando la compañía decidió poner un pie en Estados Unidos, el mercado de cine más grande del mundo. “Había muchas razones para hacerlo: teníamos el talento y la tecnología necesaria para grandes proyectos y además el mercado mexicano por sí solo no podía sostener una empresa enfocada a efectos visuales”, recuerda Carlos.

Así nació Ollin BFX, con una oficina de ventas en Los Angeles, California. Para mantener las ventajas competitivas del negocio, el proceso de producción se quedó en México. “Ya nos posicionamos como una opción interesante en EE.UU.”, destaca Carlos. “La crisis detonó la oportunidad de hacer outsourcing de efectos especiales en otros países como Nueva Zelanda y Australia. Sin embargo, nosotros estamos mucho más cerca de Hollywood.”

Claro que no fue un camino fácil. Para empezar, los emprendedores tuvieron que demostrar que en México no todo es maquila y también se podían hacer efectos especiales de calidad internacional. Pero a la vez, los tres socios estaban seguros de sus ventajas: la misma calidad de trabajo que las mejores productoras del mundo, costos que a veces pueden llegar a la mitad de los de su competencia en EE.UU., atención personalizada y flexibilidad para hacer cambios de último momento.

Ollin Studio fue pionera en su nicho y no tuvo miedo de seguir la máxima ley de un emprendedor: atreverse. Con un plan de negocios poco elaborado, pero con una oportunidad indiscutible en las manos, hoy factura más de US$6 millones y se sienta a negociar con estudios del tamaño de Warner Bros., Paramount Pictures y Disney. 

Claves de éxito

1. El éxito de una empresa es la suma de talentos. Si tienes socios, analicen entre todos lo que cada uno le aportará al negocio y, sobre esa base, dividan tareas.

2. Establece metas factibles. Para ser el mejor de tu mercado, primero conquista tu colonia, luego tu ciudad, sigue con tu estado y al final con tu país.

3. Si quieres un negocio profesional, contrata profesionales. La esencia de todo negocio exitoso no sólo está en sus socios y directivos, sino también en sus empleados.

4. Aprende a delegar. Si tu negocio crece, en algún punto necesitarás concentrarte en la estrategia y dedicarte menos a la operación diaria.

5. Siempre hay que invertir. No importa si vendes tortillas o desarrollas software. Hoy hay que alejarse cada vez más de la competencia, y para ello hace falta reinvertir parte de las utilidades.