Plan de Negocios

Prepárate para crecer

La reciente crisis demostró, una vez más, que siempre hay que estar listos para lo peor. ¿Pero alguna vez has pensado en prepararte para el éxito?
Prepárate para crecer
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Tener planes de contingencia para cuando las cosas vayan mal es una lección clásica de negocios. Sin embargo, pensando a la inversa, ¿estás listo para el crecimiento y el éxito de tu empresa?, ¿qué sucedería si resultara que tus expectativas positivas eran demasiado conservadoras?, ¿qué sucedería si el inesperado respaldo de una celebridad elevara de pronto la demanda de tu producto hasta las nubes? Y en un caso más práctico, si la economía da señales de cambiar de rumbo, ¿estás preparado para lo que ello significará en términos de tu operación?

A continuación, algunas pistas que te ayudarán a encontrar la respuesta a estas preguntas. Recuerda que de poner en práctica estas acciones dependerá si tu empresa estará capacitada para alcanzar nuevos horizontes.

Determina qué significa crecer. Esto aplica tanto para ti (en tu calidad de dueño del negocio) como para tu organización. Si quieres estar listo para nuevas oportunidades, primero tienes que saber qué es a lo que te enfrentarás y cómo lo vas a reconocer. El crecimiento es más que llegar a determinadas cifras; es más bien un paquete que incluye cambios para tu compañía en términos de operaciones, producción, personal e instalaciones.

También reflexiona acerca de lo que implica para ti de manera personal. ¿Cómo será tu vida cuando tu negocio crezca y las utilidades se incrementen?, ¿qué tan duro tendrás que trabajar?, ¿estás dispuesto a hacer lo que sea necesario para adaptarte a los cambios?

Fortalece la relación con tus fuentes de crédito. Mientras más rápido crezcas, más dinero vas a requerir. Crecer financieramente es tan difícil –si no es que más– que obtener los fondos suficientes para arrancar. Haz proyecciones de flujos de efectivo regularmente para que sepas cuántos recursos vas a necesitar mucho antes de que tengas que empezar a llenar cheques. Desarrolla y mantén lazos sólidos con tus fuentes de financiamiento para tener margen de maniobra cuando llegue el momento de pedir prestado.
Siéntete a gusto bajo los reflectores.

Los exitosos dueños de compañías que están creciendo se encuentran casi siempre en la mira de las cámaras y micrófonos. Tal vez no siempre a la vista del público en general, pero sí en su ramo industrial y ante sus empleados. Prepárate para despertar un nivel de atención que quizá nunca antes habías imaginado. Pareciera algo superficial, pero es real.

Contrata nuevos colaboradores. El equipo que está capacitado para manejar con éxito una compañía que factura $12 millones al año no es el mismo que el puede hacerse cargo de una empresa de $120 millones. Si tu meta es expandirte, suma gente que pueda desempeñarse en una organización del tamaño de la que quieres llegar a tener. Ellos te ayudarán a lograrlo.

Cuida a tu personal. El capital humano es el que te hace exitoso. Reconoce su trabajo y prémialo. Trabajar en una firma con alto nivel de crecimiento es estresante y representa un desafío. Toma nota del trabajo de tus colabo-radores y responde apropiadamente, pues de lo contrario te arriesgas a perder a tus mejores talentos. Crea un ambiente en el que las personas sientan deseos de trabajar pese a los difíciles retos que están por venir. Ve más allá y procura a tus proveedores, socios, consejeros externos y aliados estratégicos que influyan en tus operaciones.

Escucha a los expertos. Quizá seas todo un conocedor de tu negocio, pero no lo sabes todo. Es más: con fre-cuencia habrá especialistas que sepan más acerca de determinados aspectos de una industria que los empresarios que se desenvuelven en ésta. Identifica a estos gurús, escúchalos y aprende de ellos. Déjalos que te ayuden a llenar las lagunas de tu conocimiento y a seguir creciendo.

Mantente cerca de tus clientes. Ninguna compañía puede sobrevivir sin alguien que compre los productos o servicios que ofrece. Y si no te mantienes cerca de ellos, simplemente los perderás. Entérate de qué es lo que necesitan, pero sobre todo, averigua qué quieren (y esperan de ti) y haz todo lo posible por darles eso. Más impor-ante aún: comunícate. Nunca dejes que ellos se pregunten qué está sucediendo; siempre diles la verdad, ya sean buenas o malas noticias.

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