Franquicias

Franquicia para chicos y grandes

Music Stars Academy es un concepto de escuela que aprovecha el talento musical de los niños y encanta a los padres.
Franquicia para chicos y grandes
Crédito: Depositphotos.com

Ismael Melo Montoya trabajó desde los 16 años en la disquera de su familia, Disa Latin Music Records. Gracias a su destreza para detectar talento ocupó el puesto de director del área de Artista y Repertorio muy joven. “Esto te prepara para entender que los músicos no planean cómo aplicar la creatividad a su imagen y mercadotecnia”, recuerda el hoy productor y empresario.

Pronto pasó del negocio familiar a conquistar un gran corporativo que le dio otra perspectiva. Ahí conoció otros esquemas de trabajo y abrió su panorama en el espectro musical nacional. Hasta que un día, descubrió una necesidad insatisfecha entre los consumidores de música actuales.“Mi hermanito era forzado a asistir a clases de música”, cuenta el emprendedor. “Sus argumentos para detestar las sesiones: el maestro era un señor viejito y aburrido, las instalaciones feas y hacía ejercicios con melodías que desconocía. Fue entonces cuando pensé: me gustaría crear un modelo de escuela a la que sí quisiera ir mi hermanito”.

La idea resultante fue Music Stars Academy, escuela de música que parte de los gustos de los alumnos y la moda musical. De este modo, inicia a los niños y jóvenes en un sueño: ser estrellas del espectáculo.

El diseño del concepto fue planeado para satisfacer a dos públicos: los niños de la nueva era –para quienes música clásica es la música de cámara, la orquestal y el rock del siglo XX–, que sólo desean estar al día y dominar los medios electrónicos; y los padres, quienes buscan un desarrollo artístico y creativo de sus hijos con algún plus testimonial –videos, fotos o audios– que registre su crecimiento.

Emilio Hinojosa, músico y director general de la agencia de sound branding Bzz, explica que “la nueva cultura del espectáculo transforma al artista en un héroe de los medios digitales, tanto porque los aplica como porque forma parte de su contenido. Un niño aprende música al imitar a sus héroes”.

Héroes del silencio

Además, la industria de la música de México es líder en exportación, con ventas al exterior que han alcanzado más de US$249 millones anuales desde 2005. Y dos géneros son los que se consolidan en el gusto de los consumidores: la música popular y el rock.

“Arrancamos en enero del  2008”, dice el creador de Music Stars. “El desarrollo nos llevó un año, cuando comenzamos con la arquitectura, instrumentos musicales, el modelo educativo, el perfil del maestro, el perfil de la recepcionista y hasta cómo dar conciertos. Se trata de todo un ecosistema que proyecta juventud, frescura, actualidad y disciplina encaminada a la diversión”.

Luis Pérez, director de operaciones de la productora musical 1,2,3 Records, cree que esta escuela tiene dos ventajas: “para los niños, es un juego que se transforma en una realidad, y para los adultos –muchos de los cuales crecieron cuando el rock y el pop apenas nacían–, significa ver en sus hijos esos sueños de espectáculo de su juventud; y por otro lado, satisface su búsqueda de prepararlos para el futuro”.

Por tanto, Ismael pone particular atención al perfil de sus maestros: “deben ser jóvenes, extrovertidos, divertidos, y eso sí: muy preparados en técnicas tradicionales y digitales; vamos: hasta tenemos especialistas en tocar con aplicaciones de iPad”. Y como parte de la oferta, a los niños “les mostramos cómo desenvolverse en público, a posar como estrellas de rock, a grabar sus videos y editarlos para que no envidien a los Vázquez Sounds, sino que los superen”, explica.

Music Stars ya cuenta con tres sucursales en Monterrey, Nuevo León y tiene listo su modelo de franquicia, desarrollado por la consultora Feher & Feher. La inversión para adquirir este concepto es de unos $500,000. ¿La meta? “Hacer felices a chicos y grandes con una experiencia musical que sí se adapta a nuestros tiempos”, finaliza Ismael.