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Pineda Covalín: La marca se viste de arte

Sus diseños que recuperan la estética prehispánica se traducen hoy en una empresa de moda sólida y ejemplar.
Pineda Covalín: La marca se viste de arte
Crédito: Depositphotos.com

Mientras la estética de las culturas prehispánicas –olmeca, tolteca, maya y azteca– era estudiada por historiadores, Cristina Pineda y Ricardo Covalín, creadores de la marca Pineda Covalín, se inspiraron en el trabajo de dichas civilizaciones para crear una colección de corbatas y mascadas que hoy se traducen en una empresa sólida y ejemplar en el sector de la moda.

La sociedad que surgió entre los dos diseñadores fue producto de un trabajo realizado para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah). Este proyecto tenía como objetivo difundir la riqueza cultural mexicana a través de la moda. Y así, Pineda-Covalín inició su recorrido en las pasarelas con piezas inspiradas en el trabajo de artesanos huicholes y tarahumaras, sin dejar de lado la elegancia y sofisticación, dos ingredientes vitales que la marca cuida para diferenciarse y ser más competitiva.

“Es la conjunción de varios elementos.Todo parte de velar que nuestra materia prima, los diseños que se imprimen, el colorido de nuestras telas, nuestros accesorios de piel y plata cumplan con los más altos estándares de calidad”, explica Cristina Pineda.

Si bien diversos diseñadores o empresarios del sector de la moda han adoptado la estética del trabajo artesanal mexicano para destacar en el mercado nacional e internacional –como Oro de Monte Albán, de Oaxaca–, estos diseñadores decidieron ir más allá y hacer del arte un negocio enriquecedor (en todos los sentidos).

El valor de volverse empresa

“Pineda Covalín es una marca que amalgama empresas que tienen el objetivo de promover nuestra cultura y tradiciones populares, y que trabajan para forjar una marca que identifique al país”, narra Cristina.

“Comenzamos abriendo espacios dentro de las tiendas de los principales museos y hoteles nacionales, y como no lográbamos tener un espacio digno en duty frees decidimos abrir nuestra primera tienda en el aeropuerto de Ciudad de México”. “A partir de ese momento, comenzamos a internacionalizar la marca por todos los turistas que querían llevarse algo simbólico del país”, detalla Cristina.

Sus primeros productos fueron corbatas y mascadas hechas de seda. Pronto integraron a su oferta zapatos, joyería, vestidos y bolsas, que por su diseño, colorido y originalidad llamaron la atención de turistas extranjeros que buscaban un producto de alta calidad representativo de la cultura mexicana.

“Llevar México al extranjero es una responsabilidad muy grande y lleva implícitas muchas horas de trabajo, estudio, e imaginación; significa contar con un equipo que responde, donde todos y cada uno hace lo que le toca, planeando cada día una solución distinta. Los retos que nos plantea el futuro son muchos pero creemos que hemos construido bases para continuar como representantes del diseño mexicano y la cultura de nuestro país”, precisa Cristina, también diseñadora y directora de su marca.

Y es que sus productos llamaban tanto la atención de los visitantes provenientes de otras culturas, que su estrategia de venta en un inicio se focalizó en puntos estratégicos como el Museo de Antropología, el Palacio de Bellas Artes y el Museo de Arte Moderno.

Sin embargo, su crecimiento debía llegar más lejos, ya que el impacto por el que apostaban les daba grandes responsabilidades. Con esto ganaron prestigio entre los consumidores mexicanos, lo que les permitió llegar rápidamente a tiendas departamentales como El Palacio de Hierro y boutiques propias. De esta forma, consolidaron la marca en el mercado nacional.

Otro de los pasos que la firma siguió para darse a conocer dentro y fuera del país fue expandirse con el modelo de franquicias, gracias al cual ya están presentes en Chihuahua, Mérida, Monterrey, Cozumel, San Miguel de Allende, Los Cabos y San Luis Potosí, además de Miami y McAllen (Estados Unidos). Con tiendas en Rusia y Chile, en poco tiempo habría inauguraciones en Colombia y Grecia.

Además de atraer a los clientes a los puntos de venta, a través de alianzas estratégicas con firmas como José Cuervo, Devlyn, Samsonite y Eurocopter, entre otras, los diseños de Pineda Covalín le imprimen valor agregado a otros productos de consumo masivo y de esta forma la marca ha logrado transformarse en punta de lanza de creatividad en moda.

“También fusionamos la sensualidad del perfume con las tradiciones populares que se viven en nuestros pueblos y en nuestros mercados, donde los chamanes trabajan con cánticos y bálsamos para transformar las energías”, añade Cristina. “Usan inciensos, manzanas, maderas, limón y múltiples esencias florales; y con estos elementos, creamos una colección de fragancias que proponen un nuevo acercamiento al universo de los perfumes”

El espectáculo sí vende

Aunque colaborar con otras marcas y presentarse en puntos estratégicos de diversas ciudades del país ha sido definitivo para que el negocio prospere y la marca sea reconocida en la industria de la moda nacional, las ferias de moda también han contribuido al crecimiento de Pineda-Covalín.

De acuerdo con la diseñadora, estas plataformas de moda son escenarios y herramientas de difusión que les han permitido mostrar el colorido y las tradiciones populares no sólo a los clientes sino que también son un puente para establecer una comunicación directa con proveedores, críticos de la industria de la indumentaria, medios de comunicación, así como con los seguidores de tendencias.

Captando la atención de la industria del diseño, la marca fue invitada a participar en los desfiles de Fashion Week México, Mercedes-Benz Fashion, Acapulco Moda Nextel y en el DFashion, plataformas que contribuyeron a que artistas de cine como Salma Hayek y Gael García se interesaran en la marca.

Con la exposición que obtuvo Pineda Covalín al contar con clientes de la industria del entretenimiento, otras personalidades como Martha Sahagún (ex primera dama), Letizia Ortiz Rocasolano (princesa de Asturias) y el cantante Plácido Domingo, se convirtieron en clientes de la marca.

Para Cristina, la tarea no acaba ahí: “mediante acciones colaboramos con grupos de artesanos y joyeros exhibiendo sus piezas y compartiendo el espacio en nuestras tiendas con el fin de dignificar la presentación de artesanía. Asimismo, se han creado fuentes de empleo en comunidades indígenas. Por ejemplo, Pineda-Covalín trabajó en conjunto con la comunidad de Tenango de Doria en el Estado de Hidalgo, donde se crearon nuevas formas de presentar sus famosos bordados en chamarras de mezclilla”.

Precisamente la industria, el gobierno y la iniciativa privada han reconocido ampliamente su trabajo, tanto en la exitosa venta de sus colecciones, como en las preseas que presume la marca. Por ejemplo, han recibido el premio Arte y Movimiento; así como Estrella de Plata: Fashion Group México, en la categoría a Diseño Mexicano; reconocimiento del Fashion Group México, por el desfile-concepto México está de Moda, entre otros.

“Nuestros productos, más que una propuesta de moda, son un proyecto cultural. La moda es una forma de ex-presión, una manifestación de determinado tiempo y espacio. Nuestros productos son accesorios que imprimen un toque diferenciador y único”, concluye su creadora.