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Haz yoga en tu escritorio

Estos sencillos ejercicios te ayudarán a disminuir el estrés, mejorar tu postura corporal y aumentar tu productividad.
Haz yoga en tu escritorio
Crédito: Depositphotos.com
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Tener una mala postura puede causar dolor en la espalda, cuello y hombros, lo que tiene un impacto en la productividad. Aunque una columna vertebral saludable debe tener una forma algo curva en forma de ‘S’, la mayoría la tenemos en forma de ‘C’ cuando estamos sentados en nuestros escritorios. 

“El cuerpo humano fue hecho para moverse y no para estar sentado en una silla, auto o sillón por mucho tiempo”, afirma el instructor de yoga Michael Huffman. Por ejemplo, encorvarse para ver mejor el monitor de la computadora puede provocar, además de molestias en el cuello y la espalda, compresión de los cartílagos y rigidez. 

“No importa qué tan buena sea tu postura, cuando pasas demasiado tiempo sentado en un escritorio, tus músculos trabajan demasiado para mantener tu columna derecha. Soltar un poco de la tensión de esos músculos y dejar que se estiren puede ayudarte a quitar presión de esa parte del cuerpo y también te da energía”, señala el instructor Sandy Blaine. 

Una buena postura permite que los músculos que rodean los pulmones se estiren, lo que provoca que tomes inhalaciones más profundas, aumentando la productividad y el nivel de concentración. Sin embargo, la mayoría de los emprendedores no pueden ir diariamente a un centro de yoga para obtener esos beneficios.

Te presentamos algunas poses de yoga que puedes hacer sin siquiera abandonar tu escritorio: 

1. Gira la columna 
De acuerdo con Blaine, esta postura ayuda a liberar la tensión de la espalda que se crea cuando pasas mucho tiempo sentado.

Planta tus pies en el piso y alarga la columna, manteniendo tu cabeza alineada con tu coxis. Cruza tu pierna derecha sobre la izquierda y, cuando exhales, gira desde tu estómago hasta la parte superior de tu pierna, permitiendo que tu tronco y cabeza le sigan hacia el mismo lado izquierdo. Mantén la pose de 30 segundos a un minuto y después hazlo con la otra pierna. 

2. Inclínate sentado
Siéntate en el borde de tu silla, planta los pies un poco más abiertos que tus caderas, de tal forma que tus hombros puedan caber entre tus rodillas.

Para aquellas personas que tienen poca flexibilidad o una espalda baja sensible, recárgate hacia delante, dejando tus antebrazos en tus rodillas y estira la columna inclinándote hacia delante. Si puedes llegar más lejos, deja caer tus hombros entre tus rodillas para que tu cabeza cuelgue hacia el peso.

“Esta postura lleva oxígeno fresco al cerebro y le da a los discos un espacio necesario entre ellos”, afirma Huffman. 

3. Junta las manos
Esta postura es una variación de Urdha Hastasana o saludo. Estira los hombros y las axilas, lo que ayuda a aliviar la ansiedad y mejora la circulación en la espalda y brazos.

Siéntate derecho y pega tus huesos a la silla. Imagínate que tienes un hilo atado desde lo alto de tu cabeza que lentamente sube el cráneo, y permite que haya espacio entre tus vértebras. Inhala y levanta los brazos hacia el cielo con las palmas pegándose, asegúrate que relajas tus hombros lejos de tus orejas. Abre los dedos y ciérralos como puños seis veces. Mantén la espalda estirada y asegúrate de que tu caja torácica no esté saliente. Exhala y baja las manos. 

4. “Mi bella genio”
Súbete en tu silla y dobla tus brazos a la altura de los hombros como si fueras un genio, manteniendo el torso estable. Balancea tus brazos de un lado a otro en esa postura, manteniendo tu caja torácica y tu columna estables.

“Todos tenemos los músculos espinales apretados. Esta postura rompe la tensión en esos músculos”, afirma Blaine.