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¿Por qué debes amar tu startup?

Si lo que haces no te emociona es probable que fracases. Por eso pregúntate qué dirige tu empresa: tu pasión o el deseo de ganar dinero.
¿Por qué debes amar tu startup?
Crédito: Depositphotos.com
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Max Levchin, uno de los fundadores de PayPal, miembro del consejo de Yahoo e inversionista ángel, una vez compartió conmigo la siguiente observación acerca de una nueva y exitosa startup de Silicon Valley (cuyo nombre debe permanecer en el anonimato): “Los veo paseando en bicicleta más de lo que pienso que deberían”.

Como yo lo entendí, él estaba queriendo decir que los fundadores de esa startup no estaban tan apasionados por ella si andaban en bicicleta a mitad de la semana. Para nada estoy en contra de tener un balance entre vida personal y trabajo. No hay nada malo en recargar baterías; de hecho es necesario para generar nuevas ideas y resolver problemas. Pero el comentario de Levchin sí marca una diferencia entre una startup que está persiguiendo un sueño (cambiar el mundo, romper con el estatus quo o cumplir una meta importante para los fundadores), contra una creada para aprovechar una oportunidad y producir buenos ingresos.

Es fácil notar cuál es cuál. Las personas enamoradas de su negocio no pueden pensar en nada más; incluso dormir para ellos es una distracción. Se despiertan todos los días emocionados por ver adónde los lleva su empresa y su entusiasmo se contagia entre el resto del equipo. Este grupo apasionado quiere trabajar hasta en las noches y los fines de semana, pero no porque tengan que hacerlo, sino porque no quieren perderse de la diversión.

A comparación, la vibra de una startup dirigida por el dinero es seria y tiene un trasfondo de miedo. Y este temor surge del hecho de que el producto o servicio está construido para maximizar las ganancias o incrementar el precio de venta de la empresa. Los fundadores compiten contra el tiempo para crecer y conseguir buena parte del mercado antes de que emerjan competidores mejor financiados o el mercado colapse.

He trabajado con ambos tipos de startups y viendo hacia atrás a mis antiguos colegas encuentro una tendencia: Aquellos que estaban persiguiendo un sueño aún están en el mismo negocio, disfrutando de su éxito y la empresa eventualmente fue parte de una venta por US$2 millones. En la otra mano, muy pocos de los emprendedores con startups dirigidas por el dinero siguen trabajando en la misma industria y la compañía que crearon está perdiendo miles de dólares al día.

Aunque admito que el tamaño de mi muestra es considerablemente pequeño, creo que los ciclistas de los que hablaba Levchin podrían aprender una lección de mi experiencia y dejar su startup actual para hacer algo que realmente amen. Una startup que involucre el ciclismo podría ser un buen inicio.