Emprendedores

Éxito femenino en un sector "masculino"

Faustina García superó las barreras que frenan a las mujeres empresarias en una industria tradicionalmente dominada por hombres: la construcción.
Éxito femenino en un sector "masculino"
Crédito: Depositphotos.com

Iniciar un negocio no es una tarea sencilla, mucho menos si se hace en un sector que no es típico del género femenino y en el que se tiene que lidiar con estereotipos culturales que señalan que la mujer debe estar en su casa. Faustina García Reyes pudo hacerlo y no sólo eso: contra todos los pronósticos, se convirtió en “la reina” de la fabricación de adhesivos para la construcción en México y Centroamérica, un sector típicamente masculino. También es una de las líderes de los industriales del país.

Su historia comenzó como la de muchas mujeres, que al no poder compaginar sus actividades profesionales con las de su familia ven el emprendimiento como una forma de vida más viable. Además, hoy la mujer quiere ocupar mejores posiciones tanto en el sector público como en el privado, y ser cabeza en su ramo.

La hoy vicepresidente nacional de Comités Directivos y Comisiones de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) recuerda que su trayectoria como empresaria inició hace 17 años, cuando nació su primer hijo. En esa época laboraba en una compañía que producía acetatos de polivinilo, y como estaba acostumbrada a trabajar con base en resultados, le pidió al dueño de la empresa una reducción de su jornada laboral. Esto para dedicar más tiempo a su bebé. Sin embargo, la respuesta fue negativa.

Lejos de considerarla una tragedia, Faustina aprovechó sus conocimientos y montó una fábrica que pudiera dirigir a su ritmo. Si bien reconoce que las condiciones están cambiando y que los dueños de empresas dan cada vez más facilidades a sus empleadas, asegura que la única forma en que una mujer puede ser 100% dueña de su tiempo es mediante un negocio propio.

Tras un análisis de factibilidad y con una inversión de $47,000 –producto de su liquidación y sus ahorros–, montó Bester Mexicana. De esta manera, empezó a fabricar y distribuir adhesivos para la construcción, como pegamentos para tirol, yeso y concreto, impermeabilizantes, así como pinturas en polvo y vinílicas.

“No fue fácil al inicio, aunque tenía nociones del giro, implicó mucha investigación y desarrollo. Analizar quiénes iban a ser mis clientes, proveedores y el tipo de tecnología que iba a usar”, comenta Faustina, quien estudió Administración de Empresas. La clave para consolidar el proyecto fue profesionalizarse y trabajar con pasión, además de estar convencida de la idea que tenía en mente.

La estrategia que se planteó desde el primer día –que sigue hasta la fecha– es el mercado de nicho: venderle a lo que se llama el “mercado residual”, pequeñas tiendas localizadas en comunidades lejanas. Es decir, ferreterías, tlapalerías y comercios de materiales a las que su competencia no atiende por el bajo nivel de facturación.

El secreto, revela, es también la atención especializada que le brinda a sus clientes, a quienes vende desde un litro de producto hasta tambores. Los resultados han sido positivos porque, además de ser clientes leales, los pequeños comerciantes le dan mayor liquidez al negocio al pagarle en efectivo.

Innovar y liderar

En el mercado de la construcción siempre se compite por precio, comenta la empresaria. Y los clientes le pedían bajar sus precios, ya que compraban los productos sin marca que venden en botellas de refresco –la que denomina su verdadera competencia–. Así que creó otra división: Adhesivos Técnicos para la Construcción. Con ella, sacrificó la presentación de sus envases, pero no la calidad de su producto.

Un paso clave fue acercarse a la Canacintra. A esta Cámara se afilió desde 1997, donde aprendió de la experiencia de otros empresarios y formó sinergias para seguir creciendo. “Trabajando con redes se puede lograr más que de manera individual. Las mujeres estamos muy acostumbradas a rascarnos con nuestras propias uñas y debemos aprender a no hacer un trabajo en solitario”, señala Faustina, quien durante ocho años presidió la Comisión de Mujeres Industriales del organismo empresarial.

Uno de los beneficios que te da pertenecer a este tipo de cúpulas, además de hacer propuestas y generar más negocios, es la capacitación, afirma. “Cuando no quieres pero puedes, es cuestión de motivación. Y cuando quieres y no puedes es cuando entra la Canacintra y te capacita”. Al final, los resultados son mejores.

La también fundadora y presidente de Líderes Empresarias Mexiquenses asegura no estar peleada con el género masculino. Reconoce que en términos de empresa tanto hombres como mujeres se enfrentan a los mismos desafíos a la hora de abrir un negocio (en cuanto a términos de operación, financiamiento o proveedores). “Es la falta de profesionalización en la administración lo que hace fracasar a la mayoría de las empresas, no el hecho de ser mujer”, subraya.

Faustina sigue creciendo junto con su compañía. En 2007 un empresario de San Pedro Sula, Honduras, la contactó vía su página Web para ofrecerle una coinversión y montar una planta en el país centroamericano. Ella no dudó en investigar el mercado y tras ver que había las condiciones, instaló una fábrica que produce y distribuye sus productos en la región.

Los retos aún son múltiples. Uno de ellos, dice, es continuar adaptándose a las nuevas necesidades de su sector. “En este mundo globalizado, la única manera en que puede competir una microempresa es con el factor tiempo. Debes reaccionar muy rápido, pues de otra forma te mueres”, sostiene. Por eso, ella sigue explorando mercados y nuevos servicios. Actualmente además de vender los productos que fabrica, comercializa otras líneas, como el cuñete de asfalto (conocido como chapopote).

La empresaria quiere abarcar con Bester Mexicana una mayor parte del territorio nacional y también analiza la posibilidad de abrir una nueva planta en Costa Rica. Entre sus metas como líder empresarial destaca el seguir detonando liderazgos. “El progreso de la mujer en términos productivos y sociales depende de que entre ellas detonen más liderazgos ”, concluye.