Recursos Humanos

4 hábitos del pésimo jefe

Podrías estar volviendo locos a tus trabajadores sin saberlo. Evalúa tus comportamientos y evita estos errores de management.
4 hábitos del pésimo jefe
Crédito: Depositphotos.com
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Pasas mucho tiempo reclutando y capacitando a tus empleados. ¿Pero los estás volviendo locos sin siquiera darte cuenta? Es posible, dice la consultora en recursos humanos Roberta Matuson. Al igual que muy pocas personas te dirían si tienes mal aliento, los empleados generalmente no están dispuestos a destacar tus errores en el estilo de dirigir equipos, afirma. Así que autoevalúate y descubre si tienes estos comportamientos negativos:

1. Decir una cosa y hacer otra
 Si le llamaste la atención a alguien este año porque las ganancias de la empresa están por los suelos, no llegues manejando un nuevo auto último modelo dos semanas después. A pesar de que hayas conseguido un excelente trato o una tasa de interés preferencial, o haya sido un regalo de tu esposa, no estás actuando como les pides a los demás que lo hagan.

Como jefe o emprendedor, eres un modelo a seguir. Y para impulsar ciertos comportamientos, tú debes ser el primero en cumplirlos. Por ejemplo, si pides a tu equipo que sea puntual, no te aparezcas a las 10 cuando la hora de la entrada a las 9. Este tipo de actitudes hacen que tus empleados te pierdan el respeto y la confianza.

2. Ser súper tacaño
Una cosa es tener un método para comprar suministros de manera que se reduzcan los costos, y otra totalmente distinta es negarte a invertir en el equipo o capacitación que tus empleados necesitan para ser efectivos. Si tu impresora está cubierta de cinta adhesiva o si tus servidores constantemente se caen porque tienes un mal proveedor de TI, necesitas revisar cómo gastas el dinero en tu empresa.

“Si el equipo que necesitan sigue fallando o siempre tienes menos personal que el que hace falta, tus empleados no pueden desempeñarse al máximo. Eventualmente, eso disminuirá su moral y motivación”, afirma Matuson. “Tienes que encontrar formas de darles a las personas lo que requieren para trabajar”.

3. Micromanaging
Este punto es muy importante. Si contrataste a personas talentosas con la intención de que trabajen para ti y las entrenaste propiamente, entonces déjalas hacer su trabajo. Corrige problemas de desempeño brindándoles un mejor entrenamiento. Pero si los resultados y la eficiencia son aceptables, debes dejarlos en paz para que hagan su trabajo.

El micromanaging desmoraliza a tus empleados y reduce su iniciativa de encontrar nuevas ideas y maneras de trabajar porque saben que siempre estás sobre su cuello, esperando a corregirlos. La próxima vez que te sientas tentado a decirle a alguien “lo estás haciendo mal”, pregúntate si realmente es necesario. Si no lo es, toma un respiro profundo y sigue adelante.

4. Esperar que todos sean como tú
No contrataste clones. Y eso es algo bueno porque las personas diferentes generan ideas nuevas para tu negocio –pero sólo si las dejas hacerlo. Quizá podrías pensar que un ambiente abierto es excelente para la colaboración, pero algunos empleados podrían trabajar mejor en un escenario más privado.

Podrías amar trabajar los domingos cuando el teléfono no está sonando, pero tu asistente probablemente quiera tener los fines de semana libres. Respeta las personalidades y preferencias distintas en tus empleados y entiende qué es lo que necesitan para dar lo mejor de sí.